UN OSCAR PARA JESSICA LANGE

UN OSCAR PARA JESSICA LANGE

En 1976 se hizo conocer mundialmente como la sensual muchacha que fascina y atrapa King Kong en sus manos; tres años después sería la muerte sublimada que tienta al coreógrafo Bob Fosse El show debe seguir- y en 1981 fue la verdadera responsable por haber suscitado el arrebato pasional de El cartero siempre llama dos veces. Jessica Lange, además de su incuestionable vena dramática, posee aquel tipo de mujer de cuyos encantos ningún hombre podría sustraerse. Para tales efectos es bueno recordar las anteriores nominaciones a una estatuilla que obtuvo finalmente la semana pasada: en el papel de la rebelde y la atribulada actriz secundaria Frances Farmer junto a su esposo Sam Sherpard en Cosechas de ira (Country) y dirigida por Costa-Gavras en Mucho más que un crimen (The music box).

07 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Cielo azul, esta vez bajo la dirección del maestro británico Tony Richardson, encarna las virtudes y debilidades de una señora casada con un mayor de las fuerzas aéreas norteamericanas. Histérica e hiperactiva, de personalidad marcadamente maníaco-depresiva, ella representa a quienes luchan por superar la convivencia forzosa y la rutina hogareña de aquellas bases militares en donde hay que acatar normas institucionales y atender compromisos sociales bastante aburridores. Por su naturaleza vulnerable, el personaje cae en un estado crítico irreversible que se suma a la incomprensión reinante y los deseos o envidias que provoca a su alrededor.

Tres sucesos, que entrelazan las tramas dominantes, complementan un guión no del todo afortunado, pero que de cierta manera constituye la recreación crítica de una cotidianidad difícil aquí o en Cafarnaum. Son ellos: el irremediable desliz de una mujer cuyo ceñido traje y coquetería desata pasiones reprimidas, los experimentos nucleares que implica bombardear zonas desérticas supuestamente con bajo riesgo de contaminación y las injusticias administrativas que recaen sobre un marido engañado, cuyo inesperado tratamiento psiquíatrico rebasa la ética por causas extraconyugales.

Tommy Lee Jones, fortuito compañero de Lange, se aparta de sus convencionales interpretaciones políticas o de acción, para personificar a un esposo con actitudes cómplices y pasivas que bordean los senderos del cornudo por antonomasia. En efecto, cómo poder explicar el asedio continuo que despierta su insinuante mujer? Y... las reacciones tardías que debe enfrentar cuando su propia hija sostiene un apasionado romance con el hijo del mismo comandante, quien a la vez le quita a su propia media naranja. De los perfiles psicológicos y morales de sus protagonistas, al melodrama televisado (o soap-opera ) no hay demasiado trecho.

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