CÓMO EVITAR DESASTRES!

CÓMO EVITAR DESASTRES!

El principal valor de esta obra está en que sus tres autoras escriben desde su experiencia terapéutica. Por consiguiente, lo que afirman corresponde a lo que han encontrado en su trabajo con hombres, mujeres y niños que de una u otra forma se ven afectados por una situación cada vez más frecuente en nuestro medio: la separación de las parejas. Así, la autoridad que confiere hablar a partir del contacto directo con las personas que han afrontado esta situación hace del libro, como su mismo nombre lo indica, un apoyo para prevenirla y afrontarla . No hay ni elaboraciones teóricas abstractas ni recetas. Esto explica su éxito, pues a dos meses de la publicación de la primera edición ya está agotada.

09 de junio 1996 , 12:00 a.m.

El interés en prevenir la separación parte obviamente del deseo de evitar una situación que por bien que se maneje implica una ruptura, un final, o al menos un cambio que exige que se supere el malestar con beneficios para todas las personas implicadas. Esto es lo que pretenden las autoras. Nelly Rojas, por su larga experiencia en el trabajo con parejas, enmarca el tema de la pareja, y de la pareja en Colombia. De allí que esta parte del libro sea la más extensa. A partir de su comprensión de la relación de pareja como una red intrincada de interacciones en las que cada uno es influido e influye en el otro , recorre los diferentes momentos de una relación, desde la elección de compañero/a, las expectativas iniciales y el desarrollo de la relación, hasta las distintas disfunciones y los posibles problemas que pueden llevar a una separación. Esta afirma Nelly es definitivamente una alternativa y no un fracaso . Para ella, la historia de un individuo es una cadena de eventos relacionados, lo cual permite entender la importancia de las relaciones con los padres, y de ahí precisamente la relevancia del tercer capítulo del libro: el manejo de la separación frente a los hijos.

En su análisis de la relación de pareja vale destacar el respeto a la diferencia entre los géneros que señala Nelly: nuestro hombre necesita libertad y espacio propio... estímulo, motivación y apoyo ; en tanto que nuestra mujer en primera instancia busca satisfacer sus necesidades de afecto, ternura y caricias y después su necesidad de compañía y comunicación .

Cada una de esas expectativas plantea exigencias muy diferentes al otro sexo. En mi propia experiencia terapéutica he encontrado que este es uno de los motivos de conflicto más frecuentes: las expectativas no cumplidas que se vuelven exigencias y fuentes de reclamo y malestar. En ese desarrollo de la relación de pareja, la comunicación señala Nelly es fundamental. La descripción de las actitudes que interfieren en la comunicación es quizá de los aportes más valiosos del libro para una pareja que busca verse reflejada para lograr así su cambio: no escuchar, interpretar, usar el doble vínculo, crear agendas ocultas, leer la mente del otro, el sí... pero , interrumpir, son entre otras las fuentes de una comunicación alterada que va deteriorando la relación constantemente. En este contexto, Nelly puede abordar el análisis de las disfunciones sexuales, las relaciones extraconyugales, la violencia y el maltrato.

Manejar el duelo Este análisis de la pareja en sus diferentes momentos, con sus alegrías y tristezas, y sus múltiples aspectos afectivos y sexuales, sirve de marco al capítulo de Isa Fonnegra, El duelo por la separación . En nuestra cultura no nos gusta hablar de duelo. Por eso, lo novedoso de este escrito está en que nos hace ver la separación precisamente como una situación que requiere trabajar el duelo: a toda pérdida le sigue una reacción de duelo, así como a toda herida le sigue un proceso de recuperación que debe, en el mejor de los casos, llevar a una sana cicatrización sin problema... . Al igual que Nelly, Isa combina el marco de la comprensión de cada uno de los miembros, con la constatación de que ambos han construido una nueva realidad que ahora se modifica. Esta realidad se enfrenta ya sea porque uno de los dos toma la decisión de separarse, o porque frente al traumatismo de continuar la vida juntos, ambos miembros de la pareja así lo deciden. El manejo posterior es entonces diferente en cada caso.

La tristeza y el dolor, la rabia presente en todo proceso de duelo, la ansiedad y el temor de no poder seguir solo, las culpas por omisiones y comisiones, el miedo a enfrentar de nuevo la posibilidad de relacionarse en un nivel de conquista que siente que ya olvidó, los recuerdos que por más que se esquiven, retornan y permanecen, la añoranza por todo lo perdido, constituyen sentimientos y emociones que por intensos, desorganizan la vida emocional del recién separado .

Tres etapas tiene el duelo según Isa de Jaramillo: evitación, o sea pensar que se vive una pesadilla de la cual se va a despertar. No se asimila la decisión y se está en una especie de anestesia emocional ; confrontación que implica aceptar la situación y se caracteriza por sentimientos y emociones muy agudos : soledad, desprotección, culpa, confusión, rabia, miedo, entre otros, y restablecimiento del equilibrio y del control.

Las características de cada duelo varían según los recursos internos de cada uno, la calidad y el tipo de vínculo perdido, las características de la ruptura misma, el momento de vida en el que ocurre y la actitud de la familia. Cada una de estas condiciones colorea el proceso de elaboración de la pérdida de formas particulares y hace de cada caso una experiencia irrepetible.

Isa recomienda luego seis pasos para salir al otro lado : reconocer, reaccionar, recordar, readaptarse, repararse y restituir y establece ocho parámetros para realizar un autoexamen y saber si efectivamente se ha salido del duelo. Termina su capítulo con un análisis de las complicaciones que pueden presentarse en todo este proceso y los diferentes signos que deben tenerse en cuenta, según las características de la pareja antes constituida.

Los hijos y la separación de los padres , el capítulo de Sarita Pérez de Cabrera, agrega un factor fundamental para analizar un proceso de separación: el impacto en los hijos, según la etapa de desarrollo en que ellos se encuentren. Hace Sarita una excelente descripción del mundo infantil en sus dimensiones intelectual, afectiva e interaccional, y su concepción de la realidad, para llegar a una conclusión iluminante: ... en la medida en que el adulto esté en paz, quiera y tolere el niño que cada uno fue y que aún sigue presente en cierta forma dentro de él, podrá vivir una relación enriquecedora con los niños que, en alguna medida, esperan de él un modelo, un compañero y un refugio en el arduo, pero también hermoso, camino del desarrollo personal .

Procede luego Sarita a describir lo que puede ocurrir al niño ante la separación: sufre una conmoción enorme... un terremoto, una desorganización... pues sus padres proveían estabilidad física, aportaban para su sostenimiento, ... necesidades básicas, compañía, ayuda para vencer miedos . Esto es más evidente entre más pequeño sea el niño. El niño se siente amenazado, abandonado y por consiguiente reacciona con rabia, dolor y angustia. De allí que sea tan importante no descuidar a los niños durante esta etapa, que, como hemos visto, es también bastante difícil para sus padres.

El niño obviamente reacciona, siempre reacciona. Pero si no lo manifiesta, si permanece como si nada estuviera pasando, entonces se está ante un problema quizá más difícil. Estas reacciones pueden ir desde cambios en los hábitos alimentarios, pérdida del control de esfínteres, dificultades escolares, hasta el llanto incontenible. Al igual que en los capítulos anteriores, aquí se incluyen algunas consideraciones sobre qué hacer: la importancia de manejar una información veraz cuando ya la decisión es definitiva, decisión que debe ser transmitida directamente por los padres; permitir las diferentes expresiones afectivas de los niños, así como las conductas nuevas que puedan aparecer entendiéndolas, sin ignorarlas, pero tampoco reforzándolas; luego la importancia de que cada uno de los padres, viva o no con el niño, asuma una responsabilidad ante los hijos, sabiendo que la meta a la cual deberían tender los padres que se separan, es poder hablar de lo que durante toda la vida los unirá, los hijos . Esto es una verdad de a puño que, en mi opinión, las parejas intentan manipular o ignorar. Sin embargo, dado el aumento en la separación ya se han desarrollado hábitos y costumbres que permiten un manejo más directo de la nueva situación y una menor manipulación por parte de las diferentes personas involucradas.

Y los niños, qué? Menciona Sarita otra verdad fundamental: los niños deben quedar a cargo de ambos padres, pero pasar la mayor parte del tiempo con quien ofrezca las mejores condiciones para su bienestar. Tarea difícil de determinar porque el afecto de cada padre y su propia soledad y dolor harán muy difícil un análisis objetivo de la situación. Finalmente, Sarita señala algunas consideraciones sobre el niño ante la eventualidad de la nueva pareja que pueda conformar cada uno de sus padres, y sobre los hijos adultos ante la separación. Estos adultos que encuentro en mis cursos en la universidad reaccionan igualmente con rabia, dolor y angustia y requieren, como sus hermanos pequeños, todo el apoyo y comprensión que se les pueda brindar.

El libro es un recorrido muy completo por la vida de una pareja, una de cuyas etapas puede ser la separación. Muestra cómo las complejas dificultades de la separación se pueden superar para que cada miembro de la pareja pueda continuar la vida habiendo asimilado la experiencia, habilitándose para establecer nuevas relaciones placenteras y exitosas.

Vista de esta forma, la separación pierde el carácter de fracaso final y de condena y entierro que hemos tendido a darle en nuestro medio. Esto no quiere decir, no obstante, que caigamos en el extremo de promoverla como etapa necesaria para el desarrollo personal o de la pareja. Puede ser una alternativa que bien manejada permite ese desarrollo personal. En cualquier caso, lo que sí es necesario es concederle a la construcción de una pareja la importancia que tiene en nuestra vida personal y social, tal como la vemos hoy. Me atrevo a pensar que hoy es tanto más fácil casarse como separarse, y una y otra acción sí requieren un mayor desarrollo de la conciencia individual para asumirlas de forma tal que contribuyan a nuestro crecimiento y a disminuir nuestra involución.

Por último, considero que si bien cada una de las autoras se refiere en varias partes a los contenidos de las otras dos, habría sido valioso un diálogo a trois tal vez en torno de unos casos para conocer, en la práctica misma que ellas realizan, cómo manejan los factores complementarios a una situación de conflicto. Este es, sin embargo, un interés más terapéutico especializado que quizá no cabía en un libro que tiene, afortunadamente, un propósito de divulgación general, que cumple a cabalidad y con creces para nuestras parejas colombianas.

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