Livni no quiere ser ‘Dama de hierro’

Livni no quiere ser ‘Dama de hierro’

Tzipi Livni, ministra de Asuntos Exteriores y aspirante a encabezar el próximo gobierno de Israel tras la victoria en las internas del miércoles, es una pragmática que ha readaptado sus raíces nacionalistas en pro de una paz factible con los palestinos.

21 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Hija de Eitán Livni –comandante del Irgún, grupo independentista que practicó la lucha armada y en el que también militaba su madre–, la jefa de la diplomacia israelí nació y creció en el seno de una familia impregnada de ideología ultranacionalista del ‘Gran Israel’.

Una corriente cuya aspiración no era sino la de crear un Estado Judío en todo el Mandato Británico de Palestina, vértice del sionismo revisionista de Zeev Jabotinsky y que incluía los territorios palestinos.

Hoy, de boca de Livni no es extraño escuchar palabras como “retirada de Judea y Samaria (Cisjordania)” y no descarta tampoco la devolución de algunas partes de Jerusalén, que ella considera el ‘corazón’ de la identidad de “todo” el pueblo judío.

Y es que lejos ha quedado aquella niña de Tel Aviv curtida en los campamentos del movimiento juvenil Betar, reserva de militantes revisionistas y de sus herederos políticos Herut y Likud, partido este último con el que entró al Parlamento por primera vez en 1999.

Recientemente, el secretario general de Betar, Dani Danón, la exhortó públicamente a volver al movimiento juvenil para “readoctrinamiento”, a fin de volver a inculcarle los “valores e ideales” que guiaban sus pasos hasta hace unos pocos años.

El cambio se produjo en el 2005, cuando como el resto de correligionarios que abandonaron el Likud para crear Kadima, se convenció de la necesidad de “separar” a Israel de los palestinos y buscar una salida al conflicto con base en la solución de “dos Estados para dos pueblos”.

‘No es un favor’ “Las negociaciones representan en primer lugar los intereses de Israel. No son un favor que nosotros les hacemos a los palestinos”, dijo Livni en una de sus últimas entrevistas.

Detrás de ese cambio se escondían informes demográficos que alertaban que en menos de tres décadas la población palestina superaría a la judía y que en menos tiempo sería imposible eludir la solución de un Estado binacional.

Desde entonces, Livni abrió su puerta de par en par al actual primer ministro palestino, Salam Fayad, y después, desde el Ministerio de Exteriores, al que llegó en el 2006, alentó el diálogo con la Autoridad Nacional Palestina (ANP) del presidente Mahmmud Abbas.

Tras la cumbre de Annapolis del 2007 en E.U., Livni dirige el equipo israelí en las negociaciones de paz, lo que sin hacer de ella una ‘paloma’ la convierte a priori en más digerible que el duro de Shaul Mofaz –que en las primarias quedó a sólo un 1,1 por ciento de ella– para los votantes de centro, e incluso de centro-izquierda, en unas legislativas anticipadas, en caso de que la ministra no conserve la mayoría gubernamental.

Las aspiraciones políticas de Livni, que entró en la política en 1996, son un secreto a voces desde que su ‘padrino’ y ex jefe de Gobierno israelí Ariel Sharón la nombró ministra en 2003, y la presentó a la prensa como “una futura primera ministra”.

Israel ya ha tenido una jefa de gobierno en el pasado, Golda Meir (1969-1974), aunque más allá del hecho de ser mujer y de haber pasado las dos por Asuntos Exteriores, casi ningún paralelismo puede trazarse entre ellas, ni en el plano personal ni en el político.

‘Dama de hierro’ De hecho, Livni, de 50 años, trata de huir de calificativos y descripciones que solían hacer de su predecesora –como ‘dama de hierro’ y “el único hombre en el gobierno”–, tratando siempre de ofrecer la imagen de una mujer de su tiempo con las mismas aptitudes y aspiraciones que un hombre.

Ni siquiera formaba parte del lobby por la mujer en el Parlamento, en su afán siempre de competir en una misma línea con los candidatos varones y no ser percibida como una feminista a ultranza.

Casada y madre de dos hijos, Livni juega también las cartas de paladín en la lucha contra la corrupción y de renovación institucional, de las que disfruta por su corta y meteórica carrera política

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.