Se busca un tipógrafo para entregar herencia millonaria

Se busca un tipógrafo para entregar herencia millonaria

Debe ser bogotano de nacimiento, pobre, jefe de hogar y honrado. El tipógrafo que cumpla con estas cuatro condiciones podrá hacerse acreedor a una herencia de más de 50 millones de pesos.

21 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

El dinero está consignado en las arcas de la Tesorería Distrital y corresponde al legado que dejó en su testamento el ilustre humanista y estudioso de la lengua castellana Rufino José Cuervo.

En 1905, seis años antes de morir, Cuervo determinó que el producto del arriendo de sus propiedades sería donado, cada año, como auxilio económico a un tipógrafo bogotano.

Según el testamento, el beneficiario recibiría, además, el rendimiento anual de 15 acciones del Banco de Bogotá, de las que Cuervo era titular.

Pero la última voluntad del letrado solo se cumplió hasta 1993. Desde entonces, el Concejo, responsable de elegir cada año al tipógrafo para adjudicarle la herencia de Cuervo, olvidó la tarea.

Como consecuencia, la renta de las propiedades de Rufino José Cuervo se acumula en las cuentas de la Tesorería.

De las propiedades de Cuervo –fincas y casas en la sabana de Bogotá–, solo queda una vieja construcción en la calle 9 No. 4-70, frente al Camarín del Carmen, en la Candelaria.

La casona pasó a manos de la Defensoría del Espacio Público y esta entidad la tiene alquilada al Instituto para la Economía Social.

En este predio funciona desde hace más de cuatro años la Casa del Vendedor Ambulante, en donde la Alcaldía Mayor concentra las actividades relacionadas con los comerciantes informales.

Por el arriendo de la casa de Cuervo, la Defensoría del Espacio Público recibe actualmente 1’099.337 pesos, dinero que va a parar a la Tesorería.

En el 2004, el monto apilado era de más de 16 millones de pesos. A septiembre del 2008, supera los 50 millones.

A dos cuadras de la casona de Cuervo, tres de las más antiguas tipografías de la ciudad siguen en el mercado. Están ubicadas en la carrera 6a., entre calles Octava y Novena.

“Cuando yo era chino, mis patrones eran los que se postulaban al legado de Cuervo”, contaba Hernando López Salamanca, uno de los veteranos tipógrafos de Bogotá.

Alfonso Roa, hijo de otro veterano del negocio, no sabía sobre el legado de Cuervo.

Roa, de 50 años, administra la Tipografía Olympia que fundó su padre en 1954, y aún utiliza la prensa Washington de 1828 con la que él empezó.

“Don Hernando ya murió –comenta Roa–, y mi papá desde hace varios años dejó de ensuciarse las manos con la tinta y el rodillo”. Así, son pocos los viejos tipógrafos que aún anhelan recibir la herencia que les dejó el filólogo.

En la Tesorería está el archivo sobre el legado, pero ni el tesorero Iván Fernando Flores estaba enterado. En la entidad aún buscan la carpeta A-Z que contiene la información

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