Habrá más control a las aves de corral

Habrá más control a las aves de corral

REDACCIÓN DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS Así como en otras épocas se conminó a los campesinos para que alejaran las explotaciones porcinas de los canales de aguas residuales y de los basureros, en convivencia con perros y aves de rapiña, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) puso en marcha la misma medida para ejercer control higiénico y sanitario a las explotaciones de aves.

20 de septiembre 2008 , 12:00 a. m.

Así, la resolución 957 de la entidad reordena todo el gallinero nacional, sin excluir a nadie, pues exige a los campesinos que tienen aves para autoconsumo y a los empresarios del sector avícola, que ejerzan controles efectivos a sus planteles.

Para muchos, las exigencias podrían ser traídas de los cabellos, pero es la única forma de lograr que el país produzca alimentos de calidad y sin residuos de ninguna clase tanto para el consumo local como para las exportaciones.

Sin embargo, las normas son fáciles de cumplir y van en beneficio de hacer de la avicultura una actividad empresarial y con criterios técnicos, como lo manda la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE) que ha pedido en reiteradas ocasiones a las autoridades sanitarias de los países poner orden en la casa para evitar la difusión de enfermedades que, como la influenza aviar, ponen en riesgo la vida de las aves y de las personas.

En general, la resolución del ICA hace exigencias ‘normales’ para todas las explotaciones como tener una cerca perimetral en buen estado, esto con el fin de evitar la entrada de animales diferentes a las aves y por seguridad misma de las fincas.

A las entradas deberán tenerse sistemas de desinfección para las personas y los vehículos, pues por estos medios es muy fácil transportar un virus o una plaga.

En cuanto a la distribución de las áreas en las explotaciones, en sitios definidos y apartados unos de otros, deberá disponerse el almacenamiento de los alimentos balanceados, de los plaguicidas, de los desechos orgánicos (compost) y de los animales que hayan muerto en la explotación; acerca de este último punto, el ICA aclaró que queda prohibido entregar la mortandad como comida a otros animales o a los mismos humanos.

Alrededor de esta infraestructura avícola, y de la finca misma, no se permite la acumulación de escombros, malezas, basuras o objetos en desuso; todo esto deberá disponerse de forma correcta.

También, deberá ponerse en marcha un sistema de control y erradicación de roedores (portadores de la rabia), pues para esta plaga los animales y la comida de los mismos son sus platos favoritos.

En cuanto a las medidas sanitarias, las aves deberán someterse a los planes de vacunación vigentes (Newcastle, por ejemplo), según los planes aprobados por el ICA para el paóis y para una región en particular. Sobre esto deberá llevarse registros.

Por su parte, las personas encargadas del manejo de las aves deberán hacerlo sujetos a las normas básicas de higiene, como el uso de ropa adecuada, tapabocas y, bañarse antes de entrar y al salir de los galpones.

Podrá ser complicado someter a los trabajadores a los protocolos higiénicos que contempla la resolución, pero es la forma técnica y correcta de hacer avicultura moderna.

La norma puede consultarse en la página Internet del ICA o acudir a la oficina regional de la entidad más cercana a la explotación, con el fin de recibir la asesoría necesaria para cumplir con lo mandado y para registrar el predio.

Posteriormente, los funcionarios de la entidad visitarán el predio con el fin de evaluar la puesta en marcha de las medidas de bioseguridad y harán los correctivos necesarios o, de sujetarse al mandato, expedirá una evaluación de conformidad a la norma.

Por último, a quien no cumpla con lo dispuesto en la resolución, se le prohibirá la explotación de aves en su finca.

La medida, que por estos días ocasionó noticias confusas, no quiere decir que se acabará con la explotación campesina de autoconsumo o con la famosa gallina campesina, plato de alta demanda en Colombia.

Por el contrario, lo que se pretende es que los campesinos y los productores industriales den un manejo higiénico y sanitario correcto a todos los renglones de la producción avícola como son las ponedoras, los huevos fértiles y de consumo humano y las aves con destino a su beneficio como carne.

VIGILARÁN LAS DONACIONES DE AVES.

El ICA también puso ‘en cintura’ a las donaciones de aves que hacen las entidades del Gobierno y las ONG, con destino a los diferentes planes y programas de seguridad alimentaria que se ejecutan en el país.

Así, el ICA exige que se le reporte información detallada de este tipo de donaciones, así sean de un animal. Además, quienes las entreguen, deberán hacer acompañamiento técnico a la producción, sujetarse a los planes de vacunación vigentes en el país, lo mismo que a las norma técnicas para la producción avícola.

La entidad también prohibió la entrega de aves, por medio de los planes de seguridad alimentaria, para el montaje de explotaciones comerciales, pues solo deben ser para autoconsumo de las familias beneficiadas.

9.000 millones de huevos será la producción nacional del alimento durante el 2008; del total, el 0,1 por ciento se exportará a Venezuela

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