Un ministro desenfocado

Un ministro desenfocado

El sector agropecuario nacional no se ha distinguido propiamente por su crecimiento en los últimos años, al punto de que su desempeño ha estado bastante por debajo de otros sectores y del PIB en general.

20 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Tampoco es evidente su modernización ni programas de innovación tecnológica, considerados factores de competitividad a nivel mundial.

Las cifras de pobreza rural no muestran un cambio radical, pese a la mejora de variables como la seguridad, a la que se le atribuía gran parte de sus males.

Esta debe ser una de las preocupaciones centrales del Gobierno y en particular de quien tiene a su cargo los asuntos sectoriales: el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias. Sin embargo, no ha ocurrido así, pues su titular, un hombre capaz y un inteligente tecnócrata, ha decidido ocupar su tiempo en ser defensor de oficio de las críticas al Gobierno en distintos campos, estar en permanente camorra con la oposición y buscar con demasiado afán parecerse al Primer Mandatario, creyendo tal vez que esto lo coloca en la línea de sucesión presidencial.

Quizá por esas ocupaciones, desviadas del foco del Ministerio, es por lo que su titular ha tomado decisiones apresuradas en la designación de su equipo de trabajo en entidades claves del sector o medidas tan controvertidas como las del caso Carimagua. Tampoco parece tener tiempo el Ministro para explicarle al país los escándalos en Finagro, Incoder, Fiduagraria y Bolsa Agropecuaria, casos que están en poder de los jueces, e incluso en los que los implicados han tenido vinculaciones penales.

En otra inusual salida, el funcionario hizo saber la semana pasada que interrumpía el derecho a la licencia que otorga la ley por el nacimiento de un hijo, para apoyar la aspiración de un ex colega suyo a la dirección política de su partido, el Conservador. En otros tiempos, la Procuraduría actuaba de oficio cuando había claras intervenciones en política de los funcionarios públicos.

Ya es hora de que la gestión del ministro Arias repercuta de manera más visible y contundente en favor del sector agropecuario, que sigue de capa caída. O quizá el funcionario logre demostrar que el Dane no tiene razón en las cifras sobre crecimiento del campo o en el aumento de precios de los alimentos, como lo ha intentado hacer en varias oportunidades. O que el mediocre desempeño del sector no es su responsabilidad, sino del Banco de la República .

editorial@eltiempo.com.co

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