A Puerto Triunfo aún le duele el invierno

A Puerto Triunfo aún le duele el invierno

Pasados algo más de cuatro meses, los habitantes de las islas de Puerto Triunfo (Antioquia) todavía padecen las consecuencias de la ola invernal que les quitó sus enseres, cultivos y la tranquilidad. Hoy viven de la solidaridad de la gente y no es suficiente.

20 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Una carretera con casas ladeadas y muchos paisajes verdes es el panorama de llegada a este municipio de 15.800 habitantes, ubicado a tres horas de Medellín. Un viaje en lancha por el río Magdalena, de 20 minutos, lo separa de las islas (El Brillante, El Marañal, El Ceilán y Los Perros).

Yuri Castellanos vive en una de ellas con su esposo, su hijo y sus papás.

Todos comparten un cuarto de madera en una casa desvencijada. Por cuenta del invierno sus padres no han conseguido trabajo en fincas donde también les dan techo y comida, una situación similar a la que viven varias de las 400 familias damnificadas por el invierno.

“El primer día se nos inundó todo como a las 2 de la tarde. Al otro día comenzó a subir el agua, escuchamos las noticias que decían que venía una creciente”, cuenta Yuri.

El plátano, el maíz y la yuca eran sus medios de sostenimiento, todo eso quedó destruido con los vendavales.

“El río se llevó los marranos, las gallinas, los huevos, y no se pudo recoger la cosecha de los cultivos”, explica Madeline Arias, secretaria de Gobierno del municipio.

“No tenemos servicios públicos, el agua es de un aljibe y siempre es turbia. Tan solo tenemos un radio de pilas y por él escuchamos las noticias”, señala Yuri.

Esperan solidaridad A raíz del invierno, enfermedades diarreicas, parasitarias y de la piel se han reproducido; por eso en junio pasado los damnificados de las inundaciones recibieron la ayuda de la brigada ‘Alas para la gente’, un proyecto de la Dirección de Responsabilidad de EL TIEMPO, el Ministerio de la Protección Social y la Fuerza Aérea Colombiana.

Durante la brigada se hizo un diagnóstico de las familias y se vio la necesidad de darles alimentos para mitigar el hambre que les produce la falta de sus cultivos. Por ello, empleados de esta casa donaron decenas de mercados, que fueron entregados hace unos días.

“Tener la colaboración de ustedes es muy bonito, nos ayuda a salir adelante.

Ojalá la gente que no nos ha ayudado venga y se dé cuenta de las duras condiciones en que estamos viviendo”, señala Yuri.

La esperanza de que los colombianos serán solidarios con su suerte los tiene confiados. “Dicen que nos van a dar un subsidio de vivienda nueva. Hace poco vino el Presidente, y estamos muy esperanza-dos en que nos den esa ayudita”, señalaron algunos de los damnificados.

Por lo pronto, las autoridades están realizando las gestiones necesarias para reubicar a las personas en tierra firme. Según Arias, la idea es que trabajen en las islas en cultivos, pero vivan en el pueblo.

Además, han buscado la manera de que los niños no dejen de estudiar. Desde la primera hasta la última isla todos los pequeños son transportados en lancha, los recogen entre las 5 y 6 de la mañana y los regresan, de la misma manera, al mediodía.

Los adultos, por su parte, están sembrando nuevamente y rezan cada día para que el clima se apiade de ellos

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