La prudencia, clave a la hora de visitar a los enfermos

La prudencia, clave a la hora de visitar a los enfermos

Los buenos amigos son aquellos que sin estar siempre presentes, lo están en las situaciones importantes de la vida. Son respetuosos, solidarios, discretos y prudentes y nos apoyan.

18 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Al enterarnos de que algo delicado les ocurre, es preciso manifestarnos inmediatamente. Lo correcto es preguntarle a alguien cercano y actuar según la seriedad del caso y el deseo del involucrado.

Estoy en proceso de recuperación física y mental, cuestionándome acerca de lo vivido durante mi estadía en la clínica. Permanecí varios días en cuidados intensivos y, como es de rigor, solo mi esposa me podía acompañar.

Nos propusimos mantener la situación en secreto y ser discretos y manejarlo como una experiencia más, compartida y vivida en el ambiente más positivo posible, lo cual además es característico de nuestra forma de actuar.

Somos personas sociables y tengo la suerte de ocupar un destacado lugar en el campo corporativo. Mi enfermedad es de cuidado y, como tal, requiere de la máxima atención y prudencia. Pues bien, nos vimos asediados por el celular y el teléfono que repicaban incansablemente a cualquier hora del día y de la noche con llamadas amables, curiosas y hasta inquisidoras que molestaban un poco.

En cuidados intensivos se comparte la habitación con otras personas, todas en estados delicados. Por esto, la presencia de personas ajenas es totalmente restringida. Inclusive incomoda la entrada y salida de los acompañantes. Igual ocurre con las visitas, dado el control del lugar, avisan cada vez que llega alguien y es preciso salir a recibirlo. Mi esposa tuvo que dedicarse a atender a los visitantes, mientras yo me sentía abandonado por un buen rato. ¿Qué se debe hacer en estos casos? Manuel Al enterarnos de la enfermedad de un amigo o compañero de trabajo, es preciso manifestarse. Muchas veces impulsados por un sentimiento positivo o por querer estar presentes, somos imprudentes. Así que lo conveniente es documentarse antes de actuar.

Lo correcto es proceder de manera que el enfermo sepa que puede contar con nosotros. Llamar a la oficina o a la casa y dejar una razón o enviar a tiempo una nota escrita a mano. Otra idea es ofrecerse a cooperar con prudencia, y hacer saber que nos podemos hacer cargo de alguna de sus responsabilidades como son las llamadas, el mercado, atender las visitas o con los niños.

Un apoyo valioso es hacerle llegar libros o publicaciones que sean testimonio positivo de casos similares u ofrecer información acerca de enfermeras o la consecución de medicamentos o de cualquier elemento indispensable para su recuperación.

Vale la pena recordar que en las clínicas el contagio está presente, así que es importante evitar la visita a los enfermos para prevenir el aumento de gérmenes de afuera que incrementen el problema. Es responsabilidad de los familiares respetar y saber imponer estas conductas.

*CONSULTORA DE IMAGEN.

ENVÍE SUS PREGUNTAS, INQUIETUDES Y COMENTARIOS RELACIONADOS CON ETIQUETA, PROTOCOLO E IMAGEN AL CORREO susombra@gmail.com O A LA AVENIDA ELDORADO NO.

59-70, REDACCIÓN

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.