¿Capuchas para la bobada?

¿Capuchas para la bobada?

Vi algunos de los videos de los encapuchados de la Distrital, y oí con atención algunos de los discursos. En uno, frente a las directivas, un encapuchado invita a estudiar y a no comer entero. En otro se ve a unos 20 encapuchados, uno de los cuales hace una confusa arenga contra el Gobierno y el TLC, pide el rechazo a los estudiantes que ganaron la elección interna, a los que considera paramilitares y traidores, y pide vivas a ‘Raúl Reyes’. Se queja de la mediocridad de la educación pública, y el discurso podría ser la prueba reina de ello: es incomprensible que alguien que hace un discurso tan torpe, inconexo y poco argumentado haya logrado pasar el examen de ingreso a una universidad pública.

18 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Lo oyen unos 70 u 80 espectadores, displicentes y desinteresados. No es probable que la arenga sea una buena manera de reclutar estudiantes para la guerrilla: el que se deje atraer por esa cháchara vacía e incoherente seguramente caerá ingenuamente en la primera trampa que le ponga la inteligencia militar. Los estudiantes más bien se incomodan y aburren de estos discursos, y los oyen con la misma indiferencia que los discursos, simplistas o fanáticos como este, de todos los grupos –religiones de todas clases, guerrilleros y paramilitares de varias persuasiones, encarnaciones de todas las formas de pensamiento de la nueva era–, que los invitan a encontrar el camino, la verdad y la vida en alguna forma de irracionalidad, credulidad y militancia.

Por eso, me parece histérica e irreflexiva la respuesta de los que quieren meter a la cárcel a esos estudiantes y muestran el mismo desprecio por los principios del debate y de la democracia liberal que los estudiantes encapuchados; y que son estudiantes, y de la Distrital, se nota por la rabia de que otra lista y no la suya haya ganado las elecciones estudiantiles. No creo que invitar a recordar al ‘camarada’ ‘Raúl Reyes’ sea delito, ni que usar capucha para hacer un discurso esté definido como delito. Encapucharse contradice al espíritu de la universidad, la tolerancia y las reglas del debate académico, y por eso es censurable. Los estudiantes, profesores y directivas de la universidad deben rechazar este tipo de acciones, salirse de toda discusión en la que un encapuchado trate de hablar, sabotear a sus promotores y no aceptar esta forma intimidatoria de propaganda política. Y, como el discurso es indicio de que algunos miembros del grupo hacen parte de redes urbanas de apoyo a las Farc, los organismos de investigación deben tratar de ver si estas personas participan en actos delictivos, si tienen armas, si cometen actos terroristas y, en ese caso, buscar su sanción penal.

Lo otro, meter a la cárcel a un estudiante por dar vivas a ‘Reyes’, por hacer un discurso encapuchado, forzar la ley para convertir en delito algunas opiniones, por absurdas que parezcan, es darles la razón a los encapuchados: es decir, que en vez de discutir y refutar los argumentos políticos de los grupos radicales, lo que vamos a hacer es aplicar la ley penal a la gente porque “comparte las ideas” de las Farc. Y cuando un estudiante se encapuche, nos podrá decir que tiene que hacerlo porque en Colombia la libertad de expresión no cubre las opiniones contrarias al sistema y porque puede terminar en la cárcel por decir lo que piensa. Y si entramos en ese camino, pronto habrá jueces que acusen a quienes presenten argumentos que, según algunos, equivalen al apoyo, la solidaridad, la simpatía o la cercanía con las Farc. Y con el cuento de defender la democracia, acabaremos pareciéndonos a las dictaduras comunistas o al fascismo.

En el fondo, me parece que lo que esconde el orador, con un gorro que recuerda los gorros de burro que ponían antes los maestros a los malos estudiantes, es simplemente la bobada. Y, en vez de meter a estos estudiantes a la cárcel, habría que tratar de hacerlos ir a clase, a ver si aprenden algo.

www.jorgeorlandomelo.com

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