El gruñón conmovido

El gruñón conmovido

Últimamente están llegando al país –inicialmente a Bogotᖠpequeñas películas sin mayores pretensiones de alterar la historia del cine, pero realizadas con una sencillez, una honestidad y un gusto que las hacen dignas de elogio. Una de ellas es Eres muy guapo (Je vous trouve très beau, 2005), el debut tras las cámaras de la actriz y guionista francesa Isabelle Mergault. La novel directora nos presenta una comedia de corte clásico, donde el humor es el aderezo ideal para una historia que bien hubiera podido ser contada en tono de drama, pues hace referencia al problema social que vive Rumania y que obliga a sus mujeres jóvenes a hacer lo que sea con tal de emigrar y buscar un mejor destino en otras partes de Europa.

18 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

A Bucarest llega Aymé, un granjero francés que acaba de perder a su esposa y que busca a alguien que le ayude con las labores del campo y atienda su hogar. Con él se encontrará Elena, una hermosa y decidida joven, dispuesta a ayudar económicamente a su familia rumana. Ambos emprenderán el largo camino del descubrimiento mutuo.

Muchas veces el cine nos ha mostrado la historia de polos opuestos que terminan juntos; también el relato del hombre solitario y huraño al que una mujer empeñada en amarlo va a transformar. Es probable que el espectador descubra elementos de este estilo en Eres muy guapo, sin que esto la descalifique o la haga una seguidilla de lugares comunes. Es difícil ser absolutamente original en el cine y la directora Mergault seguramente lo sabe. Apela entonces a contarnos una historia que sospechamos, sin mucha dificultad, hacia dónde se dirige, pero el truco fue adornarla con detalles que la hacen diferente. Es en estos momentos donde el humor inteligente hace su entrada triunfal y nos permite disfrutar sin reparos el filme.

Aymé (interpretado por el veterano y gran actor Michel Blanc, a quien recordamos en Monsieur Hire) es un gruñón, tímido y de pocas palabras, al que le queda muy difícil explicar que va a Rumania en busca de esposa, a sabiendas del reciente fallecimiento de su mujer. La endeble torre de mentiras y disculpas que inventa para justificar su viaje y la posterior presencia de Elena en su hogar terminará por derrumbarse y caer sobre él, para deleite del espectador. El respeto por el ser humano –marca típica del cine francés– le impide a la directora burlarse de su personaje, sino sacar humor de lo cotidiano para conseguir un efecto cómico.

Eres muy guapo representa la visita de una decorosa joya francesa; no dejemos –por favor– que pase inadvertida

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