Comercio, política y TLC

Comercio, política y TLC

El artículo 1º de la Constitución de Estados Unidos le concede al Congreso norteamericano plenos poderes para “regular el comercio con naciones extranjeras”, incluyendo la autoridad para “imponer y recolectar… aranceles”. La Constitución estadounidense no le confiere poder alguno al Gobierno en materia comercial, caso en el cual el Congreso reina de manera absoluta y discrecional, a menos que decida por sí mismo lo contrario mediante la cesión temporal y extraordinaria de su autoridad comercial. Así, las negociaciones comerciales que adelanta el representante comercial de Estados Unidos -Ustr por sus siglas en inglés- se hacen tras bambalinas o de manera directa con el Congreso norteamericano.

17 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

En la década de los años ochenta y comienzos de los noventa, la política comercial norteamericana era bipartidista; es decir, que en materia comercial había cooperación política y consenso tácito o explícito en torno de los postulados comerciales aplicados a nivel internacional, como ocurrió con la aprobación bipartidista de las preferencias del Atpa en 1991.

A partir de mediados de los años noventa, la creciente polarización entre republicanos y demócratas tocó las fibras íntimas de la política de comercio exterior, desencuentro que se reflejó en la forma de operar del Congreso, y específicamente del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, puerta de entrada, idónea y constitucional, de los acuerdos comerciales negociados por Estados Unidos desde los tumultuosos años treinta. Hasta esa época, este Comité retenía su autonomía, de suerte que la agenda comercial dependía en alto grado de sus integrantes. Desde entonces, este Comité sigue una línea partidista, como lo confirman las peripecias del TLC negociado con Colombia, embrollado por espinosas cuestiones políticas con los demócratas que detentan, actualmente, la mayoría en el Congreso estadounidense.

Desde 1995, la política comercial de Estados Unidos se vio abocada a enfrentar la globalización, y de paso el traslado, liderado por el entonces presidente Bill Clinton, de los estándares laborales y el medio ambiente al ámbito comercial. Su exclusión de la agenda comercial, doméstica e internacional, facilitaba anteriormente el consenso en temas comerciales.

Ello cambiaría radicalmente, pues la consideración comercial de los temas laborales y medioambientales impidió que la administración Clinton obtuviera la renovación legislativa de la autoridad negociadora en el período 1993-2002.

El presidente George W. Bush lograría su renovación con una apretada mayoría de dos votos entre el 2002 y el 2007, pero luego, por las mismas razones de la administración Clinton, presenció cómo se posponía indefinidamente su consideración en el Congreso.

La creciente polarización de los norteamericanos, y especialmente de los partidos tradicionales, parece ser el meollo de este impasse político que le resta credibilidad negociadora al poder Ejecutivo norteamericano en el exterior. Según el Pew Research Institute, las elecciones presidenciales del 2000 y del 2004, encarnan un país dividido ‘50-50’, contexto similar al empate técnico registrado actualmente en las campañas presidencial y legislativa, de cuyo resultado dependerá la agenda comercial norteamericana y la suerte final de nuestro TLC.

aespinosa@minagricultura.gov.co .

'' La Constitución estadounidense no le confiere poder alguno al Gobierno en materia comercial, caso en el cual el Congreso reina de manera absoluta y discrecional

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.