MARÍA, LA QUE NO PIDE ACUSAR...

MARÍA, LA QUE NO PIDE ACUSAR...

Lleva el mismo nombre de la famosa testigo que nunca presentó Jesse Helms ante el Senado de los Estados Unidos. Pero es una María distinta: no oculta el rostro, no quiere hacer cargos contra nadie y mira sin prejuicios las certezas y presunciones que merodean diariamente por las páginas del proceso 8.000.

04 de junio 1996 , 12:00 a.m.

En su rancho del barrio Valencia, en Quibdó, María dedica buena parte de sus horas a trabajar hábilmente la iraca, una fibra montuna con la que ella y sus vecinos tejen hermosos abanicos conocidos como pepenas desde la época de la esclavitud negra.

Allí alimenta todos los días el valor de la solidaridad. No olvida que cuando los dolores lumbares la postran y mientras curanderos y médicos encuentran un bálsamo, su gente no la deja pasar hambre. Tiene presente también que cuando los ingresos individuales no superan los quince mil pesos, por los malos precios de las artesanías, todos hacen frente común para desafiar la adversidad.

La representante Zulia Mena visita hace tres lustros esa vecindad. Con sus vivencias escribió una tesis de grado que le sirvió no solo para recibirse como trabajadora social sino para demostrar que, aún en épocas depresivas, suelen surgir modelos ejemplares de organización comunal.

Por estos días recorre sus calles y también las del Kennedy, su barrio, para consultar con quienes la eligieron al Congreso su posición y el sentido del voto con el que debe ayudar a resolver la suerte inmediata del presidente Samper.

María y su gente le han aconsejado no casarse con causas radicales inspiradas por las mayorías tradicionales. Le han pedido que antes de inclinarse por la absolución o la condena mueva a la Cámara a una reflexión que, más allá de la coyuntura, sirva para mirar al narcotráfico en pie de igualdad con otras causas de la corrupción que se gestó y creció en 177 años de historia republicana.

Le han dicho que si un cambio de gobierno contribuye a que se desplomen también los cimientos de esa corrupción, se juegue entera por esa causa.

Pero le han recomendado que mire más a fondo el grado de solidaridad que haya tenido la administración con las mejores causas de la comunidad negra: la recuperación de tierras respaldada en títulos ancestrales, la participación efectiva de sus pueblos en el plan de desarrollo y la capacidad real que se le haya dado a los negros para tomar asiento en los centros de decisión.

Le han dicho, en últimas, que teja una posición con fibras mucho más fuertes que las de la iraca.

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