SEGUNDA OFENSIVA MILITAR EN FAVELAS DE RÍO

SEGUNDA OFENSIVA MILITAR EN FAVELAS DE RÍO

Las Fuerzas Armadas brasileñas iniciaron en la madrugada del martes la segunda operación en menos de tres meses contra las bandas de traficantes de drogas y armas que dominan los principales barrios pobres de la ciudad de Río de Janeiro.

05 de abril 1995 , 12:00 a.m.

El plan de seguridad pretende poner fin a la actividad de las bandas de narcotraficantes que han convertido Río de Janeiro en una de las ciudades más violentas del mundo, con un promedio de 18 homicidios diarios.

La operación requirió la firma la semana pasada de un acuerdo entre el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, y el gobernador del estado de Río de Janeiro, Marcello Alencar -ambos socialdemócratas-, y se desarrollará durante un plazo no definido en el que serán movilizados 20.000 militares y 15.000 policías contra los traficantes de drogas y armas.

Pese al ostensible movimiento de soldados y carros de combate, los grupos organizados de narcotraficantes no se intimidaron y protagonizaron una osada respuesta.

El martes en la madrugada, unos veinte hombres armados obligaron a huir a los miembros de la policía que ocupaban una caseta de vigilancia en Tijuca y la incendiaron. No hubo heridos.

Las Fuerzas Armadas brasileñas patrullaron las calles de Río entre noviembre de 1994 y enero pasado, y, aunque llegaron a ocupar las principales favelas (barrios pobres) de la ciudad desde donde actúan las bandas de narcotraficantes, no lograron capturar a ninguno de los 300 criminales más buscados por la justicia.

La primera Operación Río, sin embargo, sirvió para reducir, temporalmente, los índices de criminalidad en la ciudad, aunque las acciones del Ejército fueron ampliamente criticadas por las organizaciones de defensa de los derechos humanos.

Para evitar este tipo de situaciones, el nuevo convenio que permitió la intervención del Ejército en Río de Janeiro prevé que sólo miembros de la Policía entren y ocupen las favelas , en tanto que los militares únicamente se encargarán de patrullar las calles, controlar entradas y salidas de la ciudad y realizar operaciones de registro en retenes improvisados.

Las operaciones del Ejército las coordina el propio comandante del Comando Militar del Este, general Abdías Ramos, y las de la Policía están bajo las órdenes del secretario estatal de Seguridad, general Euclimar Lima da Silva, a diferencia de la Operación Río I, cuando todas las acciones fueron coordinadas por un general del Ejército nombrado especialmente para ello.

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