FALTAN SAN PEDRO Y AGUARDIENTE

FALTAN SAN PEDRO Y AGUARDIENTE

Estar aquí es sentir que le salen a uno por los poros de la piel el regionalismo, el sentir opita. Es respirar el ambiente que lleva uno en el corazón , dijo Alfonso Ruz, un bogotano que vivió más de 12 años en el Huila, a la que considera su tierra.

04 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Estas palabras eran parte del ambiente que se vivió en el I Encuentro Huilense, celebrado el pasado domingo.

Durante todo el día el olor a lechona, tamal y asado huilense invadió el Ala Solar (carrera 29 con calle 26), sitio en donde se realizaba el festejo.

Los opitas estaban felices. Es la primera vez que nos podemos reunir de manera masiva , dijo Edgar Ballén, un opita por herencia como él lo llama, ya que hace 20 años se casó con una oriunda del Huila.

El tema de conversación de la jornada eran los recuerdos. Este pedacito de tierra en donde estamos reunidos es como un huilita. Es recordar lo que vive uno en su tierra , dijo Pedro Hinestrosa, opita de pura cepa.

Y es que uno extraña esos desayunos al estilo huilense con carne sudada, hígado, chocolate oscuro y arepitas. O un almuerzo con asado huilense o con nuestra lechona acompañado de unas achiras, que saben distintas a las demás , dijo Alirio Nieto, opita.

Pero lo que más extrañan los que viven en Bogotá no es la comida porque uno en Bogotá encuentra de todo, No hay sitios típicos en donde uno consiga los ingredientes para cocinar (guayabita, nuez moscada y boleo, entre otros) pero si uno los busca los encuentra , dijo Carlos Hernández, padre de la reina del Bambuco.

Lo que extrañan los opitas es el calor de la gente, la amabilidad, la amistad que le brindan a uno. Pero definitivamente el añoro más grande es la rumba del San Pedro. Eso sí que nos hace falta , dijo Lucía Cuartas, una de las asistentes al Encuentro.

Algunos opitas contaron que aunque ellos no tienen una sede en donde reunirse o una asociación, sí se frecuentan en pequeños grupos.

Uno busca a sus compatriotas en el trabajo, en el edificio en el que vive o en los demás sitios en donde se mueve. Cuando quiere verse con algunos opitas simplemente coge el teléfono y los llama , dijo Alfonso Ruz.

Este encuentro le recuerda a uno su tierra pero el verdadero punto de encuentro para nosotros los opitas es el San Pedro en donde lejos del frío de Bogotá y de su gente uno encuentra un espacio caluroso al ritmo de un Bambuco y de un buen aguardiente , dijo Edgar Ballén.

Uno de los mejores piropos que recibió la celebración, la hizo uno de 50 curiosos que estuvieron en el Encuentro. Yo no seré opita pero ante el calor humano con el que lo reciben uno se queda. Yo pregunte: yo no soy opita pero quiero saber si puedo participar del festejo y me contestaron. Claro mi don, siga no más que el Huila es tierra de todos .

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