RENÉ, EL NOMBRE DE LA ESPERANZA

RENÉ, EL NOMBRE DE LA ESPERANZA

Igual que en aquel glorioso 31 de mayo de 1990, cuando la habilidad de René Higuita para detener los tiros penalti le dieron al Atlético Nacional los honores de la Copa Libertadores de América. Una esperanza verde para mantenerse en carrera este año, cuando todo estaba para que la Universidad Católica pusiera a penar al onceno paisa.

05 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Fue una paradoja. Víctor Aristizábal, que al cierre del primer tiempo había convertido el gol que le daba al cuadro de Juan José Peláez el pase a la segunda ronda de la Copa, en el último suspiro de la segunda parte se convertía en villano. Al ir a marcar al escurridizo Alberto Beto Acosta, lo zancadilleó dentro del área, provocando el inobjetable tiro penalti que podía echar por tierra el trabajo de noventa minutos.

Por el otro lado, el argentino distinguido con la casaca número 9, que fue, sin duda, el mejor hombre de los rayados chilenos, tenía la oportunidad de consagrarse. Había insistido con todas las fórmulas (disparos de media distancia, encarando, de cabeza), pero tenía la suerte negada. Pero provocó la falta y era el encargado de ejecutar.

Entonces, emergió la sólida figura de René, el gran René Higuita, el ataja penaltis. Idolo contra ídolo, frente a frente, separados 11 metros. Como si tuviera plena seguridad de que detendría el disparo, el arquero colombiano se quedó parado en la línea, levantó el brazo izquierdo como anunciando que se tiraría a ese costado y aguantó, como solo él sabe hacerlo, hasta que el delantero pateó el balón.

El disparo salió a media altura, justamente lo que le gusta a René, y al costado izquierdo, el mismo que lo consagró aquel glorioso 31 de mayo de 1990. Higuita devolvió el balón y luego tuvo la tranquilidad para colocarse y esperar el remate desesperado de Andrés Romero, que le cayó entre los brazos. Instantes después, el árbitro Ernesto Filippi pitó el final del encuentro y Nacional quedó no solo vivo para la siguiente fase, sino también con posibilidades de ser primero del grupo.

Es decir, negocio redondo.

Claro que la fiesta pudo ser drama, llanto. Porque si bien Nacional jugó un buen primer tiempo, en el que impuso las condiciones, mostró gran personalidad y confundió al apresurado cuadro de casa, en el segundo se equivocó al cederle por completo la iniciativa a los chilenos. Y pudo pagar caro ese error.

Esos 45 minutos iniciales resultaron bastante intensos. Nacional pegó primero, con un disparo de Mauricio Serna que tapó bien Tapias. Pero los chilenos respondieron rápidamente con Sebastián Rozenthal. El verde llegó menos, pero siempre lo hizo con mayor peligro. Un toma y dame que puso a prueba el nervio de dos equipos coperos, dos grandes del certamen continental que salieron dispuestos a seguir con vida.

Fue Católica, en la fórmula de la pelota quita, la que mejores frutos le brindó anoche, el que se puso en ventaja. Néstor Gorosito cobra el tiro de esquina al segundo palo, allí aparece solitario -como lo hizo toda la noche- el negro Daniel López y la devolvió al otro costado. Dramáticamente, el balón pasó por entre un mar de delanteros y defensores, hasta que Rozenthal, de cabeza, decretó el 1-0.

Nacional se descompuso un poquito, debió tomarse su tiempo para digerir la desventaja, pero luego se repuso y mostró su casta copera. Entonces, llegó al empate. Pase de Carlos Gutiérrez que el morocho Luis Angulo, en su única jugada destacada del partido, la cedió de lujoso taquito a Aristizábal, que eludió a Tapias y puso el 1-1.

En el segundo período, Universidad Católica intentó redimirse, pero siempre encontró un obstáculo insalvable. Hasta que apareció Beto Acosta y se inventó ese penalti del minuto 46. Solo que en el arco estaba René, el gran René.

Alineaciones: Católica: Nelson Tapia; Andrés Romero, Miguel Ardiman, Daniel López y Raimundo Tupper (Lucas Tudor); Nelson Parraguez, Mario Lepe, Ian Mac Niven (Marcelo Barticcioto) y Néstor Gorosito; Alberto Acosta y Sebastián Rozental.

Nacional: René Higuita; Luis F. Herrera, Víctor Marulanda, Francisco Foronda y Francisco Mosquera; Hermann Gaviria, Carlos Gutiérrez, Alirio Serna (Jaime Arango) y Mauricio Serna; Víctor Aristizábal y Luis Angulo (Juan P. Angel).

Arbitro: Ernesto Filippi (Uruguay).

En otros partidos, Palmeiras de Braisl goleó 7-0 al Nacional de Ecuador, mientras Olimpia de Paraguay derrotó 4-1 a Trujillanos de Venezuela.

Posibilidades Si bien Colombia puede estar contenta porque el campeón, Atlético Nacional, y el subcampeón, Millonarios, ya aseguraron su pase a la segunda ronda de la Copa Libertadores de América, Chile todavía vivirá, por unos días más, la angustia de no saber cuál de sus dos representante le dirá el adiós definitivo al torneo continental.

Después del empate 1-1 anoche entre Católica y Nacional, solo resta por definir qué equipo será eliminado.

Si el viernes Universidad de Chile empata con Nacional, habrá un juego extra, en campo neutral, entre los dos cuadros australes, que quedarían igualados en 7 puntos. Si gana el campeón chileno, sería segundo del grupo y Católica quedaría fuera. Si pierde, estaría eliminado.

Lo otro seguro es que se descartó un juego extra entre los equipos colombianos, que ya no podrán quedar igualados. Si Nacional pierde el viernes, será tercero. Si empata, segundo; y si gana, primero.

Otra cosa que está definida son los rivales: el primero irá ante Alianza Lima, de Perú; el segundo, frente Bolívar, de Bolivia; y el tercero, contra River Plate, de Argentina.

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