Fútbol, política e identidad

Fútbol, política e identidad

‘Gol Caracol’. La selección juega mal porque Pinto no deja que sus jugadores narren, improvisen y se entretengan. Así, la televisión pierde. Pero si, además de un fútbol-bostezo, también nos toca una transmisión en que no se hace televisión, todo se convierte en un sufrido aburrimiento.

15 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

El sábado antepasado hicieron una transmisión previa de dos horas, en la que se mostraba el estadio en plano abierto, unos primeros planos de hinchas gritones y borrachos, una modelo llamada Rochi haciendo entrevistas de farándula, chistines abusivos de ‘Don Jediondo’, repeticiones de los goles de Colombia en partidos pasados y algunos planos de Hernández y Alfaro.

Una previa de fútbol debe ser de fútbol: fuera reinas, modelos, chistines.

Una previa debe ser de crónicas y reportajes preparadas con anticipación, de relatos del fútbol construidos con los hinchas llegando a esta ceremonia casi religiosa, de conversación inteligente con gente que sabe conversar de esta fe.

Además de Alfaro, ¿por qué no invitan a un realizador argentino para que haga la transmisión? Así, de paso, aprenden.

‘La cosa política’. Fabián Prieto, analista de medios, escribió: “Hay una ilusión de espontaneidad en las apariciones ‘uribescas’ en televisión, que genera dudas sobre el alineamiento de los medios con el Presidente. Una sección como La cosa política de RCN trata de usar la estética paparazzi o la espontaneidad de Dávila para mostrar que los políticos también ríen y lloran y devolverle, así, una cotidianidad a la farsa. Cotidianidad marcada por luchas de poder, llamadas e intermediarios que hacen el trabajo sucio de los hombres del Presidente.

“La cosa política es la exhibición de los pactos clientelistas, las alianzas con grupos al margen de la legalidad, los pasados ocultos que quedan en el aire y ‘Uribito’, el hombre de RCN”.

Identidad cultural. La televisión de ficción es el espejo de lo que somos.

Juan Luis Mejia, rector de Eafit, nos recordó que hubo un tiempo en que nos veíamos reflejados en La casa de las dos palmas, Azúcar y Caballo Viejo.

Ahora somos la nación de Sin tetas no hay paraíso y El Cartel.

Algo ha pasado con el país y con los medios de comunicación en sus modos de contarnos como nación. ¿Será que somos pura cultura silicona y narcos? Según el rating, sí.

orincon61@hotmail.com

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