CAOS ADMINISTRATIVO Y FISCAL EN LA ARENOSA

CAOS ADMINISTRATIVO Y FISCAL EN LA ARENOSA

La crisis fiscal de Barranquilla parece que tocó fondo. Y sino se acomete un plan de ajuste de sus finanzas, la ciudad entrará en una situación de estancamiento y parálisis, pues no podrá cancelar sus obligaciones mínimas, existirá insatisfacción entre sus empleados y la ciudadanía, las coberturas sociales continuarán estancadas y no se resolverán los problemas de infraestructura. La advertencia está contenida en un informe de consultoría contratado por los gremios económicos y el bloque empresarial Promigas .

03 de junio 1996 , 12:00 a. m.

El estudio revela datos dramáticos. Desde hace un año el alcalde Edgar George González, venía expresando su preocupación por una de sus manifestaciones, la iliquidez, que le impide atender hasta por seis meses los pagos de nómina, cumplir a los contratistas, abrir nuevas fuentes de trabajo, contratar maestros o comprar los suministros, inclusive a los hospitales y centros de salud.

Los niveles de inversión han tenido tal desplome que la Cámara de Comercio llegó a la conclusión que el distrito era mucho más eficiente hace cinco años que ahora y eso en Barranquilla, donde los gobernantes se sostienen con el argumento de que están sepultando un pasado de ineficiencia y corrupción, ha sido una verdadera bofetada.

Bofetada, en especial para el cura Bernardo Hoyos, cuya gestión como alcalde (1992-1994) y como jefe político aparece en el informe como el artífice de un desorden caracterizado por excesos burocráticos, atraso institucional, baja capacidad de los funcionarios, normas tributarias contradictorias y obsoletas y carencia de estadísticas confiables para determinar el uso de los cuantiosos recursos recibidos por Barranquilla para salud y educación.

Según el informe, que fue coordinado por el ex jefe de Planeación Nacional y actual funcionario del Banco Mundial, Armando Montenegro Trujillo, indica que el endeudamiento de la ciudad pasó de 12.000 millones en 1991 a 59.000 millones en 1995. Tiene, además un pasivo pensional que se come gran parte de los ingresos corrientes y compromete activos por más de 200.000 millones de pesos.

El estudio señala que los gastos de funcionamiento de Barranquilla se han triplicado en pesos reales en los últimos cinco años hasta contraer la inversión a sólo un 10 por ciento. Desde 1993 se han creado más de 1.700 cargos y la Contraloría es proporcionalmente cinco veces más grande que la de Bogotá y que varios ministerios.

En el Concejo y los organismos que dependen de él sobran casi 1.000 funcionarios. Los pagos por amortización de la deuda pasaron de 1.461 millones en 1961 a 31.000 millones en 1996, con un costo promedio de DTF más 8 puntos porcentuales. Por eso la atención al servicio de la deuda consume más del 40 por ciento de los recursos propios que consigue el Distrito. Las rentas más efectivas están pignoradas.

Adicionalmente, se señala que el presupuesto de 1996 se encuentra sobredimensionado en 80.000 millones de pesos, correspondiente con una práctica que se hace año tras año para incluir todos los gastos de funcionamiento programados, a costa de las inversiones sociales. Las coberturas en salud y educación poco o nada crecen y la calidad y avance no hay como medirla confiablemente con estadísticas locales.

En resumen, dice el informe, si Barranquilla hubiera mantenido el mismo nivel real de gastos que tenía en 1992- cuando asumió el grupo de hoyos el liderazgo de manera excluyente de la administración de la ciudad- estaría ahorrando más de 70.000 millones de pesos anuales, con los cuales se podría ejecutar su plan de desarrollo, hoy parcialmente abandonado por falta de recursos .

Sugerencias -También se tiene un problema de baja tributación. Sólo pagan impuestos la mitad de los negocios y son corrientes los casos de evasión y elusión, estimulados por el desorden administrativo en lo que tiene que ver con ingresos y gastos.

-El estudio sugiere doce recomendaciones para conjurar la crisis, evitar su profundización y facilitar el manejo financiero de la ciudad.

-Hay cortar de un tajo el presupuesto, que es de 220.000 millones de pesos, en 80.000 millones.

-Emitir bonos para recomponer las deudas y reducir la planta de personal a menos de la mitad del nivel que tenía en el 93. Saldrán unos 1.500 empleados.

-Realizar una reforma tributaria para obtener unos 30.000 millones de pesos adicionales.

-Repriorizar las inversiones, maximizar los aportes de cofinanciación y analizar de manera cuidadosa el uso que se le da a los ingresos corrientes de la Nación.

-Se propone vender activos o empresas de propiedad del Distrito para atender las obligaciones con los jubilados, cuyo número pasó de 300 a 2.300 en cinco años como consecuencia de la liquidación de las EPM.

-No todas las fórmulas son acogidas por la administración. El alcalde George, por ejemplo, se opone a vender la telefónica local, por considerar esta empresa como la más rentable.

-Los concejales han recibido con hostilidad el informe. Se niegan en su mayoría a efectuar los recortes que les corresponden.

-Los gremios, entre tanto han optado por la espera. No obstante los banqueros han sostenido varias reuniones de evaluación y han manifestado que si no hay cambios adoptarán medidas que eviten la cesación absoluta de pagos.

-El cura Hoyos dice que los problemas surgieron durante la presente administración, no en la suya, la cual dice se caracterizó por la transparencia, diligencia y respaldo popular.

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