‘Don Mario’, la pesadilla

‘Don Mario’, la pesadilla

“Daniel no necesita la ciudad para vivir ni grandes restaurantes ni lujos. Si lo quieren cazar, tienen que atraparlo como a un comandante guerrillero. Está metido en la manigua del Urabá, protegido por autoridades”.

14 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Las palabras son de un respetado profesional paisa, y el Daniel al que se refiere no es otro que Rendón Herrera, alias ‘don Mario’, hasta hace un año casi un desconocido y hoy, el capo más buscado de Colombia.

A este campesino de 45 años y con apenas tercero de primaria, lo persigue un bloque de búsqueda más poderoso, numeroso y preparado que el que terminó acorralando a Pablo Escobar en los 90.

Pero, a pesar de la seguidilla de duros golpes que la Policía le ha dado a su aparato militar, hasta ahora ha sido prácticamente imposible siquiera interceptarle una llamada telefónica, a pesar de las miles de horas que le han grabado a su organización agencias extranjeras.

“Daniel se comunica solo con estafetas (mensajeros) y sus anillos de seguridad los conforman, en su mayoría, ex miembros del Epl que conocen palmo a palmo la región”.

Su jefe de seguridad es Otoniel, alias ‘Mauricio’, un comandante paramilitar del Casanare que, al igual que ‘don Mario, se negó a seguir en Justicia y Paz y hoy dirige su ejército ilegal de más de 500 hombres, que trabaja bajo el nombre de bloque ‘Héroes de Castaño’, en ‘memoria’ de Carlos Castaño, otrora jefe máximo del paramilitarismo y amigo personal de Rendón Herrera.

Pero el número de miembros de este bloque podría haberse duplicado y hasta triplicado recientemente, si es cierta la versión según la cua, el nuevo ‘socio’ de ‘don Mario’ se alió con Pedro Oliverio Guerrero, alias ‘Cuchillo’, señalado narcoparamilitar de los Llanos.

Infiltrado Pero más que su ejército ilegal, el gran poder de ‘don Mario’, está en su capacidad de infiltrar y corromper autoridades.

Ya está probado que logró poner a su servicio a decenas de miembros de la Fuerza Pública que han terminado capturados por sus propios compañeros y que van desde simples soldados o patrulleros hasta oficiales de los poderosos Gaula.

Y ahora la Fiscalía intenta establecer hasta dónde llegaron los tentáculos de Rendón Herrera en su seccional de Medellín, un episodio cuyos coletazos terminaron arruinándole la carrera al general de la Policía Marco Antonio Pedreros y al hoy ex fiscal Guillermo León Valencia Cossio (jefe de esa seccional) quien intenta explicar unas comprometedoras llamadas y favores a personas vinculadas a la organización criminal de ‘don Mario’.

Una réplica de este escándalo también terminó afectando al ministro del Interior y de la Justicia, Fabio Valencia Cossio, hermano mayor del ex fiscal Valencia Cossio y a quien la oposición se niega a aceptar como impulsor de las reformas Política y de la Justicia, en las que está empeñado el gobierno Uribe.

‘Don Mario’, natural de Amalfi (Antioquia) y amigo de la llamada casa Castaño Gil, no es, sin embargo, el cerebro de la compleja infiltración a autoridades.

Tiene como consejero a un empresario paisa de alto nivel que, además, le da gasolina (recursos) para librar la guerra a muerte que casó con la ‘Oficina de Envigado’ –por el dominio de los negocios ilegales en Medellín y sus alrededores– y a la que acaba de ingresar una casi desconocida estructura criminal: la ‘Oficina de Bello’, hoy en la mira de agencias extranjeras.

Capos en la sombra Personas cercanas a ‘don Mario’, dicen, sin embargo, que a él lo están sobredimensionando para ocultar a los verdaderos ‘narcos’ de Antioquia y de otras zonas de país que llevan reinando en la sombra hace años, sin ser perseguidos.

“¿Por qué no preguntan por alias ‘Juan Esteban A’, Ramón Quintero, ‘Los Conejos’ y el gran capo del cartel de Bogotá que se mueve por los Llanos y que está en el ‘techo’ del narcotráfico?”, dicen. Y a la lista le suman a Daniel ‘el Loco’ Barrera, que ha logrado escabullírseles a las autoridades.

Agregan, además, que la increíble persecución contra Rendón Herrera –por cuyo paradero se ofrecen mil millones de pesos– se ha convertido en una pesadilla, incluso para su numerosa familia con quien habría roto sus nexos.

Varios de sus miembros han intentado impulsar su entrega.

Lo que pretende ‘don Mario’ es fortalecerse aún más militarmente para buscar una negociación (ojalá con E.U.) y no un sometimiento, como él califica el accidentado proceso de paz que el Gobierno Uribe selló con las Auc.

Hoy, varios de sus familiares son objeto de seguimientos y monitoreos, entre ellos su hermano (son 14) Freddy Rendón, alias ‘el Alemán’, preso en Itagüí, Antioquia.

Otro más, Lázaro, fue asesinado hace siete meses en territorio dominado por hombres de Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’; al igual que su primo Jesús Arboleda Rendón, quien trabajaba con la Sijín.

Cómodo ‘cambuche’ Y mientras su cacería se concreta, ‘don Mario’ seguirá escondido en un cómodo ‘cambuche’ hasta donde le llevan su whisky favorito y mujeres jóvenes, dos de sus grandes debilidades.

Se trata de una pequeña finca que ha convertido en su centro de operaciones y que está rodeada de una cadena de propiedades en límites entre Córdoba, Chocó y Antioquia, donde pernocta cuando las cosas se le complican.

Desde esa casita coordina la guerra contra hombres de Diego Fernando Murillo Bejarano, ‘don Berna’ y Éver Veloza, alias ‘HH’, en un pulso por el monopolio de la delincuencia en Medellín y por la supremacía en el manejo de rutas del narcotráfico.

También maneja desde ese lugar parte de las casi 100 mil hectáreas –algunas sembradas de palma de aceite– pertenecientes al desaparecido Vicente Castaño, a quien reconocía como su comandante, a pesar de que ordenó matar a sus amigos Carlos Castaño y Miguel Arroyave, ‘Arcángel’, su socio en el Bloque Centauros de las Auc.

Algunos de esos predios, arrebatados a comunidades negras y a campesinos, están siendo entregados como reparación a las víctimas por lugartenientes de Vicente Castaño.

Hoy, en Medellín, hay varias apuestas en torno de cuánto aguantará ‘don Mario’ escondido en Urabá antes de que sus enemigos lo maten o las autoridades lo atrapen.

Mientras esto sucede, la sola mención de su nombre seguirá siendo una pesadilla para agencias del Estado, delincuentes organizados, autoridades de Medellín, empresarios paisas y hasta para el Gobierno, cuando se reinicie el aplazado debate sobre las reformas Política y de la Justicia en las que Daniel Rendón Herrera saldrá a relucir

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