INTEGRACIÓN EMPRESARIAL, ESTILO PARA EL SIGLO XXI

INTEGRACIÓN EMPRESARIAL, ESTILO PARA EL SIGLO XXI

Con la entrada al siglo XXI no solo llegan nuevas alternativas para la humanidad. Esta nueva era traerá también otras reglas de juego en materia empresarial. Los bloques comerciales fuertes así como los grupos empresariales estarán a la vanguardia del desarrollo de la producción mundial.

03 de abril 1995 , 12:00 a. m.

El macroambiente, como lo llaman los expertos, obligará a dar un viraje en las condiciones competitivas, lo que se traducirá en más oportunidades pero también en nuevos riesgos.

En una reciente exposición sobre los mercados globalizados que se realizó en Bogotá, salió una gran conclusión: es necesario replantear las actuales estrategias en materia de mercados, procesos gerenciales y estructuras.

En Colombia es necesaria una reconversión tecnológica, si es que se quieren conformar industrias competitivas y duraderas. Procesos en ese sentido ya se han iniciado, pero sus resultados aún no se conocen.

Precisamente, ahora que se habla de bloques de integración entre los países andinos, el Mercosur, el Grupo de los Tres y el Acuerdo del Norte, para tan solo citar algunos de esta parte del mundo, es necesario también buscar mecanismos de cooperación y complementación industrial. Es a ese nivel que se debe conformar la nueva empresa.

Pero esa nueva empresa no podrá ser realidad hasta tanto no estén en firme los compromisos políticos y económicos. Por eso es que están de moda las reuniones multilaterales que pretenden crear legislaciones similares y a la par se buscan los acuerdos comerciales.

Como mínimos requisitos para conformar la industria regional del próximo siglo se requiere por lo menos de reducciones arancelarias, de la eliminación de barreras no tarifarias y del establecimiento de un arancel externo común, entre otros aspectos.

De un tajo No obstante, existe un elemento que no todos comparten. Mientras hay quienes defienden el mantenimiento de la asimetría en las negociaciones, es decir, dejarle un mayor tiempo a las naciones menos desarrolladas para que se preparen en ciertos aspectos, otros hablan de la necesidad de abrir verdaderamente las fronteras regionales en un mismo instante para todo el mundo, y poder así crear verdaderas empresas competitivas en el contexto internacional.

Todo eso no es simple, ni suficiente. Un elemento fundamental para lograr que las empresas se desarrollen es la unificación, o al menos la búsqueda de coincidencias en materia de política macroeconómica, pues las grandes diferencias que al respecto existan, son también las grandes dificultades que enfrentarán las empresas.

Los expertos aseguran que un error que se ha cometido en los procesos de integración que se han adelantado en la región se origina en la pretensión de querer abarcar todo desde un inicio, es decir, han sido muy ambiciosos.

Es esa ambición la que posteriormente hace crecer el escepticismo entre los países (más exactamente entre el sector productivo) que quieren integrarse, ya que las metas a corto plazo casi nunca se cumplen.

Para evitar que esta situación se convierta en un común denominador, los expertos recomiendan que la clase empresarial participe más de los procesos de negociación y haga propuestas específicas a sus respectivos gobiernos.

Solo así se puede lograr una estandarización de producción con economías de escala y con la posibilidad de lograr mejores productos, es decir, crear las empresas del siglo XXI.

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