De la ‘zona de confort’ hacia una profesión desconocida

De la ‘zona de confort’ hacia una profesión desconocida

Desde su primer trabajo como administradora de empresas y especialista en mercadeo, Milena Clavijo sabía que algo no estaba bien, que no era del todo feliz. En principio pensó que se trataba de acoplarse un poco pues sentía que le gustaban los contenidos de la carrera. “Trabajaba en BellSouth, con grandes posibilidades de ascender, pero me di cuenta de que el problema no era el cargo ni el sector, era yo. Pensé en lo que quería hacer y era escribir: me faltaba la pericia y el sueldo era más bajo. Entonces pensé en hacerlo como un hobbie. Tomé cursos de redacción y en Internet me inscribí en la Escuela de Escritores de Madrid y luego en un taller de escritura creativa en la Universidad de Los Andes”.

13 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Empezó a entender que no podía resignarse y tocó puertas ofreciendo sus artículos hasta que lanzó y abandonó la comodidad de su empleo para dedicarse de lleno a este oficio. Hoy en día trabaja en eso tiempo completo y con una buena remuneración.

Milena es autora del libro ¿Trabaja en lo que le gusta o en lo que le toca?, que nació de su experiencia personal. Hoy dice que se trata de un problema más común de lo que se piensa y que para los que alguna vez se han inquietado con el tema, nunca es tarde. Eso sí, habría que empezar por preguntarse: “¿me gusta lo que hago?, ¿tengo ganas de levantarme todos los días para ir al trabajo?”. Las respuestas deben pensarse bien, pues todo el mundo sabe que en todo empleo hay días malos y buenos. Lo que sí es cierto para la autora, es que ninguna persona tendría por qué tolerar una situación en la que no está a gusto consigo misma. “Estudiar solo para pagar las facturas no es lo que uno necesita”, sostiene.

¿VOCACIÓN? Clavijo dice que hace tiempo el término vocación se salió del concepto religioso con el que por tradición se le había relacionado para ser entrelazado con otras disciplinas. “Ese 'llamado' al que hace referencia el término fue definido como ‘el impulso interno’ que acerca a las personas a ciertas actividades y las lleva a hacerlas con pasión. Pero la psicología vocacional ha encontrado que la vocación no necesariamente se restringe a una sola cosa. Hay varios temas que nos interesan profundamente, los cuales, en ocasiones pueden estar relacionados y en otras no. Lo mismo en cuanto a las habilidades innatas. Otro aspecto es que la personalidad es importante para escoger la profesión porque determina en buena medida el éxito en el desarrollo de la misma. Si una persona es extrovertida y le gusta relacionarse con los demás, seguramente no será feliz en un laboratorio, lo que quiere decir que la aptitud en si misma no es suficiente", comenta en su libro.

IMAGINAR EL FUTURO, UN BUEN EJERCICIO.

CONDICIONAMIENTOS. Los seres humanos siempre están condicionados por aspectos aprendidos de forma consciente o inconsciente, que los llevan a rechazar actividades para las que podrían ser buenos, por escoger otras más provechosas, sostiene Milena Clavijo. Así mismo, la mayoría elige una profesión sin imaginarse cómo será el estilo de vida que esta le impondrá.

“Eso ocasiona que, si bien la teoría la encuentran fascinante o se les facilita estudiarla, cuando deben ejercer el trabajo como su entorno lo define se sienten desdichados e incompletos", añade.

Tampoco es lógico seguir con un trabajo que no apasiona solo porque se tiene una zona de 'confort', dice, a lo que Pablo Londoño agrega que lo difícil es romper con el miedo.

LAS PREGUNTAS.

EVALUACIÓN. Si bien es cierto que el tema económico pesa mucho a la hora de tomar una decisión, una cosa es cambiar desde una estructura de alta gerencia y otra hacerlo estando abajo, más si se trata de alguien casado y con hijos. Y es que si no se tiene como barrera lo económico, es más fácil actuar.

Para Pablo Londoño, cambiar de rumbo pesa no solo en el entorno económico-familiar , sino en la estabilidad: “romper con el ‘statu quo’ es complicado, así como con el molde de reconocimiento social que está alimentando la percepción de éxito día a día”.

El consultor recomienda empezar a formularse preguntas para analizar si está en el lugar equivocado como si se siente realizado en el trabajo, si la actividad que desarrolla es operativa o estratégica, cuáles actividades le aportan más valor, cómo es la relación con el jefe, si esta incluido en el plan de sucesión, si el plan le ayudará a alcanzar metas y qué le falta para ser feliz.

UN CASO.

GONZALO MALLARINO. El escritor, administrador de empresas y máster en economía tiene una oficina en el segundo piso del Gimnasio Moderno, un espacio amplio y luminoso desde donde se inspira. Sin embargo, hace 15 años no se había imaginado las vueltas que daría la vida y de qué manera sabría que eso era lo que deseaba, cuenta Milena Clavijo en su libro.

A los 30 años, hoy tiene 49, estaba en la presidencia de una entidad del sector financiero, que hacía ‘leasing’ y financiamiento comercial. Había logrado que la entidad diera buenos resultados, pero esa hazaña involucró cambios y decisiones como reducir personal, lo que consideraba una canallada y algo inhumano. Luego de varias crisis llegó al colegio y lo que no recibía en dinero lo ganaba en paz y tranquilidad. Volvió a escribir, una disciplina que dice que lo libera.

Talento, pasión y objetivos tienen que estar alineados.

Según Pablo Londoño, socio de CT Partners, hay tres elementos que deben estar alineados: talento, pasión y objetivos. Si algo falla, vienen los problemas. Un tema fundamental a nivel vocacional es identificar si en todos los aspectos -no solo en el trabajo sino en la vida-, esos elementos están alineados. No importa el momento en el que uno se dé cuenta, pero entre más temprano mejor”, dice.

Hay que identificar primero el talento y la pasión y ver qué tipo de carrera en la práctica es la que sirve para hacer modificaciones, así tenga que hacer un sacrificio inicial salarial, en principio.

“Es difícil que una persona consiga de una vez el empleo que soñó. Eso tiene un costo de corto plazo, pero va a ganar felicidad y cuando los resultados son buenos, empieza a notarse en la organización”, dice Londoño. Según el experto, existen pruebas para mirar estilos gerenciales, vocaciones que permiten interiorizar si la persona es feliz con lo que está haciendo y le permite alinearse.

Lo preocupante del caso es que en ese proceso el consultor se ha encontrado con que el 70 por ciento la gente, inclusive en niveles gerenciales no está contenta con lo que hace. Lo común es que se cometen dos errores: la gente entra a mirar su carrera sin tener decidida su vocación, y el otro es que piensa más en la carrera que en el oficio. Y luego no tiene cómo elegir dónde va a trabajar.

Por su parte, el consultor asociado en couching de Altos Ejecutivos, Rodrigo Cid, sostiene que los 42 años que ha trabajado en empresas ha encontrado que la mayoría de la gente va encontrando su ubicación por azares de la vida, pero más del 60 por ciento trabaja porque es donde logró ubicarse y no en lo que le gusta. "En un mercado como el nuestro muchos pueden acomodarse en lo que tienen, pero no es lo común. Es probable que los altos ejecutivos vivan satisfechos con sus cargos y sus roles, pero los mandos medios y de ahí para abajo hacen lo que les toca y en eso tiene que ver el desempleo

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