SE DESBORDÓ LA INFLACIÓN

SE DESBORDÓ LA INFLACIÓN

Los venezolanos están probando el trago más amargo de las medidas de ajuste económico aplicadas por el gobierno de Rafael Caldera: enfrentan una creciente inflación, que en el mes de mayo llega al 14 por ciento, la más alta desde 1989. Desde hace 50 días cuando se inició la aplicación del plan de ajustes, los venezolanos, cuyo salario mínimo promedio es inferior a los 50 dólares (22.000 bolívares) han experimentado los efectos de la liberación del control de cambio, con la consiguiente devaluación del bolívar; el alza en un 500 por ciento del precio de la gasolina y la liberación de los controles de precios y de las tasas de interés. Sin duda, fue el bolsillo de los venezolanos el que recibió el primer golpe de estas medidas.

03 de junio 1996 , 12:00 a.m.

Entre enero y abril de este año el Indice de Precios al Consumidor había alcanzado un acumulado de 34, 5 por ciento, con una tasa anualizada de 85,8 por ciento, superior al 71,7 por ciento que se experimentó en abril de 1994 y abril de 1995.

Para mayo la expectativa de inflación es del 14 por ciento, lo que le da razones a quienes sostienen que el año finalizará con una inflación más allá del 100 por ciento.

A dieta La pérdida del poder adquisitivo de los venezolanos se ha traducido en un descenso del consumo de alimentos básicos entre un 20 y un 40 por ciento, según cifras de la Cámara Venezolana de Industriales de Alimentos (Cavidea).

El único producto cuya demanda se ha mantenido intacta es la harina precocida de maíz, básica para la elaboración de la tradicional arepa de los venezolanos .

En cambio rublos como la pasta y el arroz han caído el consumo en un 20 por ciento y la leche en polvo en un 40 por ciento, según Eduardo Gómez Sigala, gerente general de Empresas Polar y encargado de la presidencia de Cavidea.

En otros rublos menos esenciales, como confitería y pasapalos, las ventas han caído drásticamente hasta en un 60 por ciento; el consumo de refrescos (gaseosas) ha descendido en un 35 por ciento.

Durante el mes de mayo los precios de la harina de maíz, de leche en polvo, del pan, los huevos el pollo, el papel higiénico y el café sufrieron incrementos promedios del 32 por ciento; mientras que las medicinas han subido en un 60 por ciento.

Más pobres Según el economista Alexander Guerrero, la caída del salario real de los venezolanos fue de un 15 por ciento en abril y llegará al 30 por ciento, en promedio al cierre de junio, cuando los ajustes arriben a los noventa días de aplicación.

En opinión del sociólogo Pablo Mendoza, las consecuencias del plan económico se reflejarán en la sociedad, tanto a nivel colectivo como individual: Aumento de la emigración al exterior del país, proliferación de la economía informal, crecimiento de la violencia delincuencial y familiar, altos niveles de estrés y frustración, con la subsecuente desesperanza y apatía.

La pobreza en Venezuela se ha ido incrementando del 57 al 65 por ciento entre 1988 y 1992, luego al 67 por ciento en 1993 y para el primer trimestre de este año se ubicó en un 76 por ciento de la población, de acuerdo a un estudio realizado por el Centro de Estudios Laborales que dirige Carlos Eduardo Febres.

Sin embargo, al comentar el comportamiento de los precios y los efectos sociales, el ministro de Hacienda, Luis Raúl Matos Azócar, se mostró optimista tras asegurar que los aumentos estaban previamente calculados.

Según las estimaciones oficiales estos picos de aumentos comenzarán su baja en el segundo semestre del 96 para cerrar a finales del año en niveles mínimos Por las nubes En junio todavía se sentirá el peso de las medidas económicas, que pese a ser duras han recibido el voto de confianza del sector empresarial.

El mes se estrena con un incremento de las tarifas eléctricas en promedio del 28 por ciento y nuevos precios de la leche, la harina precocida para preparar arepas y el café en montos que estarán por el orden del 30 por ciento.

Al explicar las razones de los aumentos, el presidente de Cavidea sostiene que están relacionadas con el incremento de la materia prima en los precios internacionales y en la tasa de cambio.

Las pastas se componen de trigo que es importado en su totalidad y además por alzas en sus cotizaciones en el mercado externo, mientras que en la harina precocida y en el arroz influyen los cambios en el precio de la cosecha, que de 67 pasó a 147 y de 80 a 130 bolívares, respectivamente , apuntó Gómez Sigala.

El empresario indicó que el comportamiento de los precios será similar al que se había acordado con el Ministerio de Fomento, pero lo limitante será la contracción del poder adquisitivo.

Entretanto, el economista Alexander Guerrero estima que junio experimentará menores niveles porque las alzas de precios redundará en una drástica caída del consumo.

Para Guerrero, la inflación a finales de año puede ubicarse en 87 por ciento, nivel parecido al 81 por ciento de 1989, cuando el gobierno del entonces presidente Carlos Andrés Pérez aplicó un programa de ajustes similar al de Caldera.

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