JAPÓN, LECCIÓN PARA AMÉRICA LATINA

JAPÓN, LECCIÓN PARA AMÉRICA LATINA

Invitado por la Federación Japonesa de Asociaciones Empresariales, Nikkeiren, estuve en Tokio para estudiar las semejanzas y diferencias de su economía.

03 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Los japoneses trabajan más que nadie, devengan los salarios más altos del mundo y gran parte de su industria es la más eficiente, pero como los precios internos son muy elevados, el nivel de vida japonés no está de acuerdo con sus éxitos.

Esta paradoja se explica por las trabas a importaciones y excesiva regulación, en especial la exagerada protección a los campesinos. Gran parte de la tierra se puede sólo usar con fines agrícolas, lo cual incide en el precio del resto de los terrenos, encareciendo la vivienda, la producción y la distribución.

Actualmente el yen está tan fuerte que los fabricantes tienen dificultades para exportar. Si tan sólo se liberaran las importaciones, el yen se haría más competitivo y los precios internos bajarían. Las grandes empresas exportadoras buscan una salida al problema instalando fábricas fuera del Japón. Y es la reducción de precios lo que aumentaría el nivel de vida, no un aumento de salarios porque estos ya son los más elevados del mundo.

Política laboral Japón es muy conocido por su política laboral, en la cual el empleo suele ser garantizado hasta la edad de retiro y por sueldos que avanzan en función de la edad del trabajador. Al bienestar de los empleados se le da mucha más consideración que a las ganancias de la empresa. Pero cuatro años después de una fuerte recesión económica, mucho más prolongada que ninguna otra ocurrida desde la última guerra, ha obligado a revisar estas políticas que funcionaron bien en una economía en expansión.

Pero al reducirse la actividad económica por tanto tiempo, el sistema no ha logrado adaptarse a la adversa situación, mientras que la juventud quiere menos trabajo, más tiempo libre, más movilidad y salarios en función de su contribución personal. Existe un salario mínimo, pero en la práctica es sólo una referencia que protege a los minusválidos, pues la gran mayoría gana mucho más.

Los sindicatos no se forman por industria sino por empresa. Desde 1974 han tenido una actitud más de cooperación que de confrontación con sus empleadores, reconociendo que las empresas tienen que ser sólidas y crecer. Con frecuencia se ponen de acuerdo con sus pares empresariales y llevan propuestas conjuntas al gobierno. Por cada 500 trabajadores hay un líder sindical a tiempo completo, pero su sueldo lo pagan los empleados, no los patronos. Salvo la participación en actividades internacionales como la OIT, el gobierno japonés no subsidia las actividades sindicales. Los líderes de la máxima cúpula sindical llamada Rengo, han demostrado interés en que se eliminen las regulaciones económicas (no las sociales) que impiden un mejor desenvolvimiento de las empresas.

La manufactura En el sector manufacturero hay tanta competencia que los sindicatos comprenden que si hicieran una huelga su compañía quedaría tan debilitada que todos saldrían perdiendo. La ley prohíbe las huelgas en los servicios públicos del Estado. Hasta 1987 los ferrocarriles eran del Estado, las huelgas estaban prohibidas, pero muchas ocurrían ilegalmente. Desde que se privatizó el sistema ferrocarrilero no han habido huelgas. El sistema de pensiones, por su parte, depende de un sistema público de reparto , pero adicionalmente hay pensiones privadas y mucho ahorro personal.

El sistema público está reduciéndose por el hecho de que cada vez hay más pensionados y menos jóvenes que aportan, tendencia que cada día se hará más crítica. En materia de salud también hay un sistema de seguro social, pero las empresas pueden ponerse de acuerdo con sus sindicatos y buscarle una alternativa privada al servicio público. El ministerio del Trabajo gasta mucho en entrenamiento, pero se limita a su financiamiento; el entrenamiento ocurre en empresas. Una de las funciones del ministerio del Trabajo es la de promover relaciones estables y amistosas entre trabajadores y empleadores.

Al igual que en el resto del mundo desarrollado, la gran mayoría de los bienes y servicios tienen precios libres. De lo que se ocupa la Superintendencia de Protección al Consumidor es de impedir que al consumidor se le engañe, sobre todo cuando se anuncian descuentos que en realidad no lo son. Contrario a lo que sucede en América Latina, bajo controles gubernamentales de alquileres, los jóvenes japoneses que no pueden adquirir su vivienda consiguen apartamentos en alquiler.

(*) Director Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Caracas.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.