GEORGE, ARTISTA DE CARTÓN

GEORGE, ARTISTA DE CARTÓN

Esta no es la típica historia de un extranjero que vino a Colombia de visita y decidió quedarse por el amor de una mujer. George Bunning llegó al país hace 22 años decidido a que su vida no siguiera los mismos pasos de la de sus amigos de Boca Ratón, Florida: casarse, ser empleado en una empresa, tener una linda familia y una gran barriga.

01 de junio 1996 , 12:00 a.m.

Buscaba aventura y aprender un idioma nuevo. Esta tierra, donde en esa época la gente, y no el trabajo, era dueña de su tiempo y la mayoría vestía sin ningún temor de combinar muchos colores, terminó seduciéndolo hasta el punto de sentirse extranjero en cada visita a los Estados Unidos.

De 1974 hasta ahora han pasado muchas cosas. Ha sido coreógrafo, escenógrafo, diseñador de vestuario, y un artista de toda la vida, convencido de que puede sacar arte de cualquier objeto en el que ponga la mano. Hoy lo hace del cartón, ese que estorba en todas las casas y que ha sabido convertir en baúles, cuadros, armarios, mesas de noche, chimeneas, cenefas, marcos, lámparas, y un sinnúmero de objetos que, siendo económicos, reúnen la belleza de los trabajos en madera antigua.

La historia comienza frente a un televisor, mientras George sigue paso a paso en el noticiero la guerra del Golfo Pérsico. Dos mil tanques puestos en el desierto por Husseim desconciertan a los norteamericanos al no ser registrados por sus radares. Más tarde se supo que fueron hechos en cartón por expertos escenógrafos traídos de Italia, como parte de una estrategia para engañar y asustar a los gringos.

De esa noticia George recibió la inspiración, e inquieto comenzó a idear la manera de hacer arte con el mismo material usado por los italianos. Al otro día se fue a pedir cajas de cartón a Carulla y un tiempo después sacó los primeros objetos, que terminó vendiendo a un amigo por un 1 500.000 pesos.

De eso hace ya cuatro años, en los que ha estado constantemente investigando y perfeccionando la técnica en su taller de San Antonio, siempre teniendo en mente la forma de montar su almacencito y permitir que otras personas, que como él tienen gusto de príncipe y bolsillo de mendigo , tengan la posibilidad de decorar su casa. Para cumplir con ese objetivo creó, además, la empresa Ingeniarte, con el fin de que sea una alternativa económica para la gente de buen gusto.

El proceso de realizar objetos en maché comienza en la parte creativa. Lo primero para George es que el artista sueñe qué es lo que quiere hacer. Luego debe investigar detenidamente sobre el tipo de diseños y los estilos que existen, y con esta información puede comenzar a tomar medidas, cortar el cartón y encontrar la forma de reforzar la obra para que sea bien hecha y duradera.

Con la estructura lista viene una de las partes más complicadas: empapelar con engrudo y otros materiales, y poner una masilla de papel, que luego es pulida. El acabado se hace con cinco o seis pasos de pintura con diferentes productos; el último que ha incorporado es la laminilla de oro, pues intenta recuperar una técnica que cada vez más se está perdiendo.

Pese a que resulta difícil pensar que un objeto hecho en cartón no sea desechable, lo cierto es que los mejores materiales y un buen cuidado con la técnica garantizan que una mesa pueda resistir el peso de una persona y soportar la humedad, aunque, como es obvio, estas prácticas no son aconsejables. La prueba viva de la resistencia del maché está en algunas iglesias europeas decoradas hace 300 años con esta técnica, las cuales permanecen en muy buen estado.

George Dunning, un artista norteamericano que con los años aprendió a hablar de vos y a combinar los colores con la misma frescura de los latinos, sueña tener en un año un pequeño almacén que le permita superar sus gastos mensuales, y poder así dedicarse a un proyecto mayor que le quita el sueño: llevar en una carpa itinerante, siguiendo la idea de la que se montó en el siete de agosto para el Festival Nacional de Teatro-Cali 96, cultura a los barrios populares durante todo el año.

Probablemente cuando esto suceda, su madre volverá a reír al ver cómo, al igual que cuando era un niño, George continúa creando con el maché, esta vez dedicado al diseño de todos los muebles de su propia casa.

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