EL SIGNIFICADO DE COMPRAR UN PANDEBONO

EL SIGNIFICADO DE COMPRAR UN PANDEBONO

Oiga vea, si usted pide o compra un pandebono corre el riesgo de convertirse en sospechoso lavador de dólares, en socio de los Rodríguez Orejuela o en relacionado de alguna manera con la inteligente, astuta y ahora muy perseguida clase de los carteles del Valle. A esta triste condición hemos quedado sometidos los vallecaucanos con el enfoque miserablemente generalizador que la batalla contra los narcos ha ido generando en los medios de comunicación.

03 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Como las autoridades norteamericanas, muerto el comunismo, decidieron convertir el mal llamado Cartel en el enemigo número uno del mundo y presentarlo, con todo el dramatismo satanizador que ellos poseen, como un grupo humano anímica y geográficamente situado.

Como además los brazos no armados de ese conglomerado humano que se enriqueció vendiendo cocaína a los consumidores estadounidenses, han penetrado en distintos estamentos de la sociedad colombiana llegando a sostener en muchos aspectos la economía nacional, a orientar la política y a condicionar con su sola presencia las determinaciones del estado y a todos, a unos y otros, les produce infinito terror reconocerlo, ha resultado muchísimo más fácil generalizar esa influencia convirtiéndonos a los vallecaucanos en partícipes, por acción, omisión o tolerancia.

Los símbolos externos de nuestra idiosincrasia, el pandebono y el manjarblanco, se presentan entonces como negativos pero la verdad es que ante la abrumadora capacidad de los capos del narcotráfico valluno para controlar hilos, no caer en las tentaciones del terrorismo y hasta conseguir invertir en los mismos Estados Unidos y así calmar el único apetito gringo real, el de obtener ganancias económicas con todo, el resto de la sociedad colombiana ha preferido signarnos antes que entendernos, satanizarnos antes que hacerse partícipes conscientes de lo que hace rato están también disfrutando o viviendo.

Al paso que vamos ningún vallecaucano podrá aspirar a cargo público de resonancia. El hecho de que la oligarquía vallecaucana sea la más inteligente de América Latina y que los señores de la droga hayan levantado su poderío y accionar a imagen y semejanza de ella, nos hace aparecer en una simbiosis impresionante.

Los viejos dineros en algún lugar están entrelazados con los nuevos y con la misma facilidad conque se comparte el paisaje, se intercambian las cifras, se efectúan las transacciones y hasta se mimetizan los valores.

Nadie quiere reconocerlo de esa manera aunque los tentáculos se hayan extendido por el país entero y la gran revolución del narcotráfico haya entrado en su segunda y definitiva etapa y solo esté a la espera del Napoleón que la entronice así se endurezcan los gringos.

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