El colisionador Rafael Núñez

El colisionador Rafael Núñez

Chayya Pradesch, una adolescente de la India, se suicidó el pasado miércoles por temor a que la puesta en marcha del colisionador de partículas del CERN contribuyera, no a desentrañar el origen del universo, como han dicho los científicos, sino a lanzar a la humanidad hacia un agujero negro que desencadenaría el fin del mundo, como algunos anticientíficos sostuvieron.

12 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

No es la primera vez, ni será la última, que los ignorantes meten su cucharada en la ciencia. Tampoco será la primera que los educadores hacen mutis por el foro cuando la sociedad espera de ellos que comenten a sus alumnos los acontecimientos científicos de actualidad, como este. La mayor parte de ‘los profes’ cumple sus horas de docencia bajo el rasero del menor esfuerzo, y como están mal pagos, deben dictar muchas horas para nivelar sus ingresos. El problema es del sistema, que al tiempo que aumenta la cobertura educativa, decrece la calidad de la educación. Para que crezca la mala educación. Algunos siguen creyendo que mientras más títulos haya, mejorará el país. Me temo que la ecuación es otra.

Escuché anoche al rector José Fernando Isaza quejarse del desprecio de la sociedad por la teoría, por la creación de pensamiento, por la reflexión filosófica y la construcción de ciencia básica. Hay que enseñar cosas prácticas, decía, sembrar cebollas, formular cosméticos, instalar call centers. Le comenté a Agustín Vélez lo que había dicho Isaza y soltó una frase aguda: síndrome Rafael Núñez, quien le entregó la educación a los religiosos. Parte de la explicación, pensé, mas no toda. Porque, entre otras cosas, en este país hay una universidad que se llama Rafael Núñez. El presidente Uribe dijo en la W que tenía ganas de crear una universidad.

Quiera Zeus que insista en la reelección. Aunque el problema tampoco es de él, sino de esa misma sociedad que desprecia la teoría y que, igual, podría elegirlo presidente o rector, o ambas cosas. Estados Unidos, para no ir tan lejos, eligió a Ronald Reagan, mal actor y mal presidente, y mejor ni hablar de Bush, que bastante lora dio con el diseño inteligente. Como si faltaran aún más desastres, como el que ocurrió esta mañana en Bhopal, de donde era la adolescente que se comió un pesticida para huir del colisionador de hadrones que el pasado miércoles vio la luz en Ginebra.

El culpable de esa muerte no es Rafael Núñez, pero sí la divulgación indebida de la anticiencia por los medios masivos de comunicación, que en la India invitaron a rezar, para evitar que la ciencia cumpliera la meta más ambiciosa de cuantas ha emprendido, por el avance de la teoría.

guzmanhennessey@yahoo.com.ar.

ANDRUI

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