MIMOS ROMPEN SU LENGUAJE DE SILENCIO

MIMOS ROMPEN SU LENGUAJE DE SILENCIO

Después de guardar silencio durante un mes y observar con detenimiento los comportamientos de los peatones y conductores de la Avenida 19, los mimos se quitaron el maquillaje y contaron qué vieron, qué aprendieron, qué sintieron, qué hace falta y, para qué creen que sirvió su presencia allí todos los martes y jueves de doce a dos de la tarde.

03 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Sin la pintura blanca en sus rostros, John Wilson Vásquez y Pedro Francisco Bernal, dos de los veinte mimos de la Corporación Colombiana Los Mimos Viven que participan en los juegos de Mockus, se ven como lo que son: un par de ciudadanos. Y eso, precisamente, fue lo primero que les tocó aprender.

El proceso empezó por nosotros mismos, aprender a ser ciudadanos. Antes de salir a la calle, hicimos un taller interno en el que hicimos una lista de las infracciones que cometen el peatón y el conductor , cuenta John Wilson quien reconoce que antes a duras penas sabía que era una cebra.

Ambos llegaron a la conclusión de que todavía está por inventar la cultura del peatón que es, en su concepto, el mayor infractor a pesar de que siempre se le echa la culpa a los conductores.

El peatón no sabe que hay un semáforo para él, espera el bus sobre la calle, no está atento al cruce, en fin, los peatones han sido educados para que el carro los respete pero ellos no respetan los carros, por eso, la gente también debería tener pase , añade John.

Los buses, son en su opinión los segundos en la lista de infractores. Sin embargo, en este caso son más benévolos pues consideran que su agresividad responde al estrés que impone la guerra del centavo.

Y, todos los semáforos se apagan cuando de escoltas se trata. Esa misma presión que ellos llevan y que demuestran por medio de un brazalete del DAS o la Dijin, pareciera que les da licencia para alterar el tráfico de la ciudad explican.

De blanco a negro Además de los comportamientos, ellos vivieron en carne propia lo que es estar en una calle dos horas diarias. Cuenta Pedro Francisco que después de estar completamente relajado, ya de vuelta a su casa, depronto sentía en sus oídos todo el peso ensordecedor del pito de los vehículos y en su pañuelo después de sonarse las narices no quedaba sino un rastro negro, parecido al que le tenía el maquillaje blanco, cuando pasaba un carro desincronizado.

También percibieron cómo en ese resumen de Bogotá que es la 19 entre la carrera 3a. y la Avenida Caracas, dependiendo del lugar, la gente se comporta diferente. En la 3a. la gente es más tranquila, son jóvenes, estudiantes. Esa misma niña en la 19 con Caracas tiene otra actitud .

La administración también juega un papel importante en este proceso y aunque ya se está trabajando en readecuar la 19, queda mucho por hacer.

La demarcación del espacio público influye mucho, lo convierte en un campo de juego. Por ejemplo, la 3a. con 19 depronto reaparecio para la gente gracias a que se pintaron cebras, cruces, semáforos para peatones, lo que hace que se respeten las normas , señaló John Wilson.

En este sentido consideran que falta pintar las cebras de la Caracas, faltan canecas, falta retocar con frecuencia las señales de tránsito, ponerle más atención a los huecos en vías y andenes porque estos generan otros problemas como choques, charcos, o se convierten en basureros.

Ademas dicen que debería establecer la regla de el que rompe paga para que los que dañen algo del espacio público tengan la responsabilidad de repararlo.

Pero para comenzar, es ya un avance el hecho de que hubo una respuesta de sonrisa a nuestra propuesta .

Descentralizados En la nueva etapa, los mimos se dedicarán a multiplicar su propuesta de educación ciudadana mediante talleres en cada una de las localidades de la ciudad. Los talleres se basarán en las propuestas específicas que cada uno de los mimos le presentará al Instituto Distrital de Cultura y Turismo (IDCT) para elaborar líneas comunes de trabajo.

En algunas localidades el trabajo se enfocará a los policías bachilleres y en otras a los estudiantes de grados 10 y 11, pero esto está aún por definir. En cada caso, los mimos formarán a veinte personas y en un mes habrán 400 mimos más en Bogotá.

Por ejemplo, John Wilson Vásquez estará en Usme. El elaboró el proyecto Hagámosla jugando en donde propone desarrollar las capacidades expresivas de los jóvenes para que sean maestros de la ciudadanía en su localidad.

Pedro Francisco Bernal, por su parte, hará el taller de San Cristóbal donde ha trabajado en teatro comunitario. Después de un mes de taller, los mimos y sus pupilos saldrán a las calles de cada localidad...

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