PAZ: FINANZAS VS. DERECHO HUMANITARIO

PAZ: FINANZAS VS. DERECHO HUMANITARIO

La guerrilla colombiana puede catalogarse como una de las más exitosas del mundo, en cuestión de finanzas. Ella ha sabido utilizar con éxito las distintas formas como se vincula a cada territorio con el fin de lograr el máximo rendimiento económico posible.

02 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Su gran dispersión territorial y su largo tiempo de existencia le han permitido identificar y realizar en cada zona del país las actividades delictivas y legales más rentables para llegar a tener unas finanzas tan robustas como las que hoy posee y que se convertirán en un factor de no poca monta más bien crítico, a la hora de decidirse por la paz.

Pero, mientras llega ese momento, para el Estado y para todos los ciudadanos las enormes finanzas de la guerrilla se han convertido en uno de los principales problemas para seguridad nacional, esto es, para el desarrollo normal de la vida económica y social, y la más grave fuente de violación continuada del derecho humanitario.

Es posible identificar por lo menos tres tipos de financiamiento de la guerrilla determinados por la relación que ella mantiene con la población y con la economía regional, y todos involucran delitos violatorios del derecho humanitario. estos tres tipos son: depredador, parasitario y simbiótico.

El tipo depredador se da en las áreas donde la guerrilla no ejerce ninguna influencia entre la población, son zonas de contención donde su presencia es solo esporádica u ocasional. Las formas delictivas que predominan son el asalto, el robo, el secuestro y la extorsión.

Cuando la guerrilla logra mayores vínculos con la población y gana su apoyo pasivo, producto del terror que ocasiona su constante presencia armada y la ejecución de actos de escarmiento entre los habitantes de la zona, sus finanzas se nutren de forma parasitaria de las actividades de la región.

El boleteo y la vacuna, el pago de servicios de vigilancia a los cultivos de narcóticos, el abigeato y la extorsión a funcionarios públicos son las actividades delictivas a través de las cuales extrae réditos económicos en áreas que pueden ser denominadas zonas de expansión de la guerrilla.

La tercera modalidad de financiamiento se da en zonas donde la presencia del Estado es muy escasa o casi nula y, por consiguiente, la guerrilla prácticamente ejerce el monopolio de la fuerza, la justicia y el tributo.

Acumulación de recursos La consecución de recursos no se puede parar en seco de un momento a otro, ni reducirse en forma abrupta pues, en correspondencia con el incremento tan inusitado de sus ingresos, también los gastos de la guerrilla se han aumentado y diversificado de manera sustancial.

Frente a gastos puramente logísticos y militares en sus inicios, que fueron épocas de mera subsistencia, ahora tienen que adicionar, además de los gastos de mantenimiento y expansión del aparato armado, erogaciones que incluyen el pago regular de salarios a los nuevos incorporados y cierta especie de seguridad social representada en gastos de salud, cesantía y pensión de jubilación para los guerrilleros que se retiran; además, en algunas zonas de control, el financiamiento de pequeñas obras de infraestructura que la guerrilla está obligada a realizar para legitimar el permanente recaudo de recursos en forma permanente.

La guerrilla es, en consecuencia, a los ojos de todo el mundo y aun cuando pocos lo quieran ver, una exitosa empresa económica, política y militar que compite con el Estado por el control del territorio, de la población y de los recursos económicos.

Una empresa que en los diez últimos años ha tenido un asombroso salto cualitativo no percibido a cabalidad por un país que se distrajo de manera explicable durante este tiempo en el combate al narcoterrorismo.

Y qué tiene que ver todo esto con el derecho humanitario? Ademas del enorme impacto económico, en términos de merma del ahorro y la inversión nacional y extranjera, el problema radica en que la concentración de la actividad de la guerrilla en la acumulación de recursos económicos, más que en el combate militar, hace que sus actos de violencia, de coacción y de terror se dirijan principalmente, ya no contra los combatientes enemigos ejército y policía, sino contra los civiles no combatientes, es decir, contra empresarios, agricultores, ganaderos, mineros, industriales y comerciantes, contra los administradores de esos negocios, contra funcionarios y burócratas de compañías estatales y extranjeras, contra funcionarios de entidades del Estado, contra alcaldes y gobernadores, en fin, contra casi toda la sociedad.

La guerrilla considera que es legítimo emplear sus armas contra gente desarmada y que está por fuera del combate. En todo su campo de operaciones es decir, en casi todo el territorio del país, la guerrilla no reconoce a nadie como ajeno a la guerra; para ella no hay nadie neutral: quien no la apoya está en su contra.

Las normas humanitarias de la guerra obligatorias para el Estado, no por estar contenidas en protocolos firmados, sino por sus principios básicos buscan impedir que el hombre se convierta en bestia y, por consiguiente, prohíbe hacer de personas indefensas blancos inmediatos de los medios de destrucción empleados en la guerra.

La humanización de la guerra es mucho más que acabar con los quiebrapatas. Significa también acabar con todos los actos que atentan contra las normas humanitarias de la guerra: el asesinato de alcaldes o de funcionarios públicos por no entregar contratos a la guerrilla (o por lo que sea); el secuestro de comerciantes, agricultores, ganaderos, industriales (o quienes sean); la extorsión, el boleteo, la vacuna y toda clase de coacción económica bajo amenaza de muerte a civiles no combatientes.

Preguntas obvias Las preguntas son obvias: El supuesto compromiso de la guerrilla para respetar el derecho humanitario, para humanizar el conflicto, incluye la cesación del terror con fines económicos contra gente indefensa, contra los no combatientes? Si es así, esto socavaría de manera abrupta el flujo de recursos económicos necesarios para su actividad política y su funcionamiento y expansión militar.

Por consiguiente, con la dinámica de crecimiento que hoy tiene la guerrilla, no estará en imposibilidad política y militar de respetar el derecho humanitario? Es sencillo: si respeta el derecho humanitario, se empobrece; si se empobrece, se reduce su influencia territorial, su capacidad de reclutamiento y su expansión militar.

El costo político, en consecuencia, sería tan alto que parece muy difícil que la guerrilla esté dispuesta a pagarlo, a no ser que tenga verdadera voluntad de paz y de solución del conflicto.

Está dispuesta la guerrilla a humanizar el conflicto aun cuando esto le cueste renunciar a más de la mitad de sus ingresos digamos 200.000 millones de pesos anuales, desde ahora hasta cuando termine el conflicto? Si tal como lo plantean y exigen los mismos insurrectos, la reconciliación nacional pasa por la humanización del conflicto, el cese del terror con fines económicos de la guerrilla contra civiles será la prueba ácida del proceso de paz.

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