Una fiesta de primera comunión debe ser sencilla y discreta

Una fiesta de primera comunión debe ser sencilla y discreta

A lo largo de la vida de una persona y en lo que se refiere a las tradiciones religiosas se llevan a cabo eventos que se organizan con el fin de compartir con los allegados estos acontecimientos; sin embargo, es preciso recordar algunas cosas para no caer en excesos.

11 de septiembre 2008 , 12:00 a. m.

Mi hijo va a hacer la primera comunión, pero estamos cortos de recursos económicos para hacerle la reunión que habíamos soñado con mi esposo.

Deseamos celebrarlo, más aún cuando él está ilusionado, como todo niño, a reunirse con la familia, los primos, los amigos y recibir regalos (que él prefiere sea dinero).

Creíamos que un asado sería una buena opción, pero el problema es que eso implica un lugar, el cual no tenemos, y suena tan descomplicado que hay gente poco delicada que piensa que puede llevar al que quiere. También pensamos en una fiesta en un restaurante de comidas rápidas con sus primos y amigos (16 niños), pero el problema serían los abuelitos y unas compañeras de mi trabajo, que siempre nos han acompañado. La otra opción sería un almuerzo, ya que no tendría que dar licor; deseo saber qué puedo ofrecer y cómo debo escribir la tarjeta.

Además, no sé qué hacer con las personas que saben que hará la Primera Comunión, pero que no puedo invitar, pues si hago una reunión será algo sencillo e íntimo. Lucía. La celebración social de una primera comunión debe ser más discreta, personal y religiosa que social y en ningún caso debe confundirse con un bautizo o boda. Tradicionalmente, la convocatoria incluía a la familia y a los amigos más cercanos, a los que se invitaba a un desayuno, almuerzo u onces.

Los padres pueden optar por lo que siempre se ha hecho o escoger a su gusto.

Se trata de conservar cierto ritual con el fin de conservar la razón de la ocasión y así mismo hacérselo sentir y vivir al niño.

La reunión siempre debe ser corta, de acuerdo con la ocasión religiosa, y de ninguna manera terminar en baile. Si desea, se acompaña el ponqué con una copa de vino. Es preferible dejar de lado el licor, ya que se trata de una reunión de niños. Los adultos invitados deben ser la minoría (abuelos, padrinos y amigos cercanos). Tienen prioridad los primos y compañeros de colegio y juegos, que deben ir sin hermanos o padres.

Las invitaciones se pueden hacer por teléfono, con quince días de anticipación; si son más de cincuenta personas, y se desea, se imprimen tarjetas sencillas.

Quien recibe la comunión, debe a sí mismo entender el significado de la misma, y no estar más interesado en el dinero que espera recibir. Concierne a los padres y educadores esta labor, y así mismo es su responsabilidad celebrar de acuerdo con sus posibilidades. Que sea esta una oportunidad para mostrar al hijo el respeto por la religión.

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59-70, REDACCIÓN

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