INVESTIGAN GIROS DEL CARTEL A SANTOFIMIO

INVESTIGAN GIROS DEL CARTEL A SANTOFIMIO

Después de negar durante casi dos décadas cualquier vinculación con la mafia, el senador Alberto Santofimio Botero podría convertirse ahora en el segundo político que acepta sus nexos con Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela. La primera fue la ex senadora María Izquierdo.

03 de junio 1996 , 12:00 a.m.

Santofimio solicitó audiencia anticipada, figura del Código de Procedimiento Penal que presupone la aceptación de cargos por parte del sindicado y que permite otorgar a éste un beneficio de una sexta parte del total de la pena.

La realidad es que el caso Santofimio está literalmente resuelto en términos de la Corte Suprema de Justicia: la multiplicidad de prueba documental allegada al expediente sostiene una providencia de la Sala de Casación Penal es rica en vincular a Alberto Santofimio con Miguel Rodríguez Orejuela .

De una parte, la Corte considera probado que Santofimio fue uno de los destinatarios de las publicitadas remesas de camisetas, que los Rodríguez hicieron imprimir con ocasión de la última campaña presidencial. De otra, la Corte investiga aportes por cerca de 185 millones de pesos de los Rodríguez al senador. Claro está, a través de terceros previamente seleccionados por Santofimio.

En el caso de las camisetas, la Corte investigó y encontró el certificado de Remesa de Carga Terrestre número 2987326 de Coordinadora Mercantil. El documento acredita que el 7 de marzo de 1994, por encargo de Julián Murcillo, Litofarallones envió a Ibagué diez bultos con camisetas por un valor declarado de 2 500.000 pesos.

La remesa fue hecha a nombre de Sara Ayala de Jaramillo, secretaria de Santofimio. Aunque el senador y su asistente han negado el episodio, lo cierto es que en el documento de recibido aparecen la firma y cédula de Sara de Jaramillo.

Santofimio Botero dice la Corte tenía pleno conocimiento que estas camisetas habían llegado a su nombre, pues conocía su procedencia y, a pesar de ello, prefirió suministrar una versión distorsionada de los hechos, sólo que no contaba con que al proceso se incorporaría el documento original con la firma de su secretaria en el cual consta que efectivamente llegaron a su destino .

Dineros Con todo, lo cierto es que el caso de las camisetas podría ser un asunto menor al lado de las indagaciones que adelanta la Corte Suprema para establecer si Santofimio se benefició o no de dineros de los Rodríguez Orejuela.

La Corte investiga cuentas abiertas a nombre de la secretaria de Alberto Santofimio, a nombre de una hija menor de la secretaria de Santofimio y a nombre de asistentes y de familiares del senador (ver recuadro).

La indagaciones buscan reconstruir por lo menos 20 transacciones que presuntamente involucran a testaferros de Miguel Rodríguez y a las terceras personas seleccionadas por Santofimio para ese efecto. El período objeto de investigación comprende desde 1990 hasta 1995.

Los giros investigados van desde 7 500.000, 10 000.000 y 15 000.000 de pesos hasta 25 000.000 y 80 000.000 de pesos. La Corte determina si efectivamente esos giros fueron hechos desde firmas que la Fiscalía definió como de fachada . Esto es, entre otras, Export Café Ltda. y Carnes del Pacífico, compañías con cuentas abiertas en el Banco de Colombia sucursal Cali.

Así, por ejemplo, la Corte siguió el rastro a un giro hecho por Jorge Castillo, titular de la cuenta 8023023175-6 del Banco de Colombia de Cali y, en concepto de las autoridades, secretario de Miguel Rodríguez.

El 3 de noviembre de 1990, Castillo giró el cheque número 2259105. El dinero fue consignado en la cuenta 8070-0810236 de Conavi. Cuando la Corte indagó sobre el titular de esa cuenta, verificó que se trataba de una pequeña, hija de Sara Ayala de Jaramillo, secretaria de Santofimio.

Con posterioridad al giro, la niña aparece autorizando el retiro del dinero en favor de su padre, Guillermo Jaramillo, esposo de Sara Ayala de Jaramillo. Al final, según la investigación, el dinero fue trasladado al senador liberal.

A ese respecto, la Corte sostiene que los cheques girados de cuentas abiertas por orden de Miguel Rodríguez y manejadas directamente por él, estaban destinados a ingresar al patrimonio de Alberto Rafael Santofimio Botero quien, a sabiendas de la ilícita procedencia, hizo girar los cheques a nombre de las personas que figuran como beneficiarias, para canalizar estos dineros a través de las cuentas corrientes y de ahorros de sus asistentes Sara del Pilar Ayala de Jaramillo y Carlos Alberto Jaramillo Calero, así como a la familia de éstos, recibiendo finalmente esos recursos por interpuesta persona y no de manera directa .

En criterio de la Corte, en síntesis, existe largo camino de relaciones de toda índole entre él (Santofimio Botero) y los hermanos Miguel Angel y Gilberto Rodríguez Orejuela .

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