A DÓNDE QUEREMOS LLEGAR

A DÓNDE QUEREMOS LLEGAR

La principal función de la gerencia consiste en preguntarse: Qué sucedería si...? Qué sucedería si dentro de unos pocos años todo elsoftware que utilizamos para los computadores personales y servidores, en el trabajo y en el hogar, así como toda la información relacionada y los servicios de transacciones solamente operaran en la última versión del sistema operativo de Microsoft?

03 de abril 1995 , 12:00 a. m.

Qué sucedería si la firme posición de Microsoft en el terreno de los PC, y sus grandes utilidades provenientes del monopolio en los sistemas operativos, la condujeran también a tener una hegemonía en las redes? Qué sucedería si uno mira más allá de su propia empresa para ver lo que las demás están adoptando y se da cuenta de que casi todos los demás están siguiendo el mismo camino? Es posible que usted disfrute la uniformidad y posibilidad de predicción de ese resultado, pero no se pregunte por la diversidad o la innovación, y definitivamente no se pregunte dónde quiere ir en este momento. Qué tanto importará si el paisaje electrónico lo diseña el Gigante Azul II en Seattle y es tan plano e uniforme como la pradera de Kansas? Fallo de Sporkin Tras la reciente decisión del juez Stanley Sporkin de rechazar el acuerdo antimonopolio que se produjo a mediados de 1994 entre el Departamento de Justicia de Estados Unidos y Microsoft, varios comentaristas evidentemente conservadores, incluyendo al antiguo jefe de la División Antimonopolios del Departamento de Justicia de la administración Bush, han interpretado la decisión como un ataque a los principios del libre mercado.

Han expresado su preocupación por el fantasma antimonopolio , y han pedido moderación judicial al afirmar que la decisión de Sporkin es injusta y atenta contra los principios del libre mercado. Han expresado que la decisión supuestamente discrimina a Microsoft por adquirir una posición dominante con base en perspicacia empresarial y productos superiores .

Además, se muestran preocupados por el impacto que pueda tener el fallo sobre la competitividad en los Estados Unidos, y han afirmado que está fuera de tono con respecto a otras tendencias políticas hacia la reducción de la regulación. Fundamentalmente, tienen muchas dudas acerca de la necesidad de intervención de cualquier tipo en la relativamente joven, dinámica y hasta ahora no reglamentada industria del software.

Definitivamente la decisión del juez Sporkin representa un contraste marcado con el enfoque bastante tibio de la política antimonopolio que ha sido preferida recientemente por muchos creadores de políticas de Washington y varios miembros del tribunal antimonopolio.

Sin embargo, creo que el fallo del juez Sporkin va en defensa de la competitividad y es un primer paso en el esfuerzo que ha debido darse hace mucho tiempo para traer la ley antimonopolio al siglo 20 y orientarla al siglo 21. Adicionalmente, la aplicación de la legislación antimonopolio no tiene que ver, como algunos podrían sugerir, con la proliferación de leyes. Tiene que ver con la proliferación de la competencia.

Un poco de historia Aunque es cierto que los primeros 15 años de la industria de software para PC fueron un ejemplo de lo que la innovación y la capacidad empresarial pueden lograr, este éxito definitivamente tuvo ciertas condiciones.

Desde finales de los setenta hasta finales de los ochenta, la industria progresó gracias a la apertura, pocas barreras para el ingreso, un mismo nivel de participación para la mayoría de los competidores, fuerte protección de la propiedad intelectual y una cultura pionera, e incluso subversiva , con disposición para asumir riesgos.

Este período vio el nacimiento de una gran cantidad de compañías que se hicieron multimillonarias en menos de una década, muchas de ellas arrancando literalmente de cero.

Precisamente por su naturaleza dinámica, industrias como la del software son susceptibles de incurrir en prácticas predatorias. Cuando los ganadores pueden traducir sus éxitos en ventajas que atrasan la industria en forma permanente, debemos reconocer una nueva forma de conducta anticompetitiva.

Durante la mayor parte de este siglo, la legislación antimonopolio se ha concentrado en temas como la fijación de precios, los contratos condicionados y la división del mercado.

Hoy día, para muchas industrias, esta concentración tradicional de la atención parece casi pintoresca y es, sin duda, una de las razones por las cuales la legislación antimonopolio está perdiendo su fuerza en muchas industrias tradicionales, especialmente en los casos en que el surgimiento de multinacionales ha hecho que muchas medidas relacionadas con el poder en el mercado doméstico sean irrelevantes.

Todos los estatutos subyacentes que rigen estas conductas provienen de los días del auge del monopolio de productos , a finales del siglo 19 y comienzos del 20. En esa época, monopolios encabezados por compañías como Standard Oil, U.S. Steel, American Tobacco y National Sugar adquirían y abusaban despiadadamente del control sobre el mercado de productos como el petróleo y el acero.

En dichas industrias, donde las fuentes de ventaja competitiva inicial eran economías de escala y acceso al capital, los abusos anticompetitivos usualmente consistían en la explotación de las barreras de ingreso a largo plazo.

Estos, en su mayoría, eran abusos estáticos, en el sentido en que representaban esfuerzos por congelar y controlar los términos de la competencia en mercados con productos maduros, relativamente bien definidos, donde el progreso técnico se concentraba fundamentalmente en los métodos de producción, en el control de la distribución y en las posiciones relativas de costo.

Los monopolios subsisten Indudablemente, existen muchas industrias en los Estados Unidos donde estas prácticas todavía existen, pero en muchos sectores, especialmente los negocios basados en los servicios y el conocimiento, estos modelos de competencia y control no son relevantes.

La base fundamental de la competencia se ha desplazado de las variables dominantes como el precio o la capacidad para un conjunto estático de productos, hacia una batalla constante por dominar la última oferta de productos.

La capacidad de controlar el nuevo ciclo de lanzamiento de productos se convierte en el campo de batalla. Industrias como la nuestra han pasado a librar la que llamo competencia de velocidad de cambio.

El examen de la reglamentación no debe concentrarse únicamente en la posición actual de participación en el mercado o las prácticas de precios, sino de manera deliberada y sistemática en la capacidad de una organización para controlar la competencia de la velocidad de cambio.

La atención regulatoria no solo se ha dirigido en otro sentido, sino que la competencia estadounidense sufrirá, a menos que la luz se dirija hacia la velocidad de cambio.

El caso de Microsoft Estoy consciente de que para algunas personas, Microsoft es un tesoro nacional y definitivamente es una de las compañías estadounidenses más admiradas. No existe desacuerdo en el sentido de que Microsoft es una excelente compañía. Además, este asunto no tiene nada que ver con Lotus. Lotus está vivo y bien, y seguirá creciendo.

Pero como sabe cualquier persona familiarizada con la industria del software, Microsoft no adquirió su posición dominante en los sistemas operativos tan solo como resultado de su excelencia técnica. De hecho, con mucha frecuencia se ha quedado rezagado con respecto a los líderes técnicos.

La compañía fue creada por una mezcla entre habilidad y descubrimientos accidentales. Nos quitamos el sombrero ante los ingenieros de Microsoft, pero realmente nos sorprendemos cuando pensamos en su sabiduría para explotar una oportunidad de negocios.

Desde 1985 hasta 1990, Microsoft explotó tan exitosamente la velocidad de cambio, y la incapacidad de sus más grandes competidores para mantener el ritmo, que merece un elogio.

Ni ellos ni nosotros vamos a derramar lágrimas por los competidores desaparecidos en un ambiente libre para todos, donde libre es la palabra resolutiva. Pero desde ese tiempo, Microsoft ha obstaculizado la competencia de velocidad del cambio y, de hecho, ha disminuido la velocidad de cambio en el mercado.

Microsoft ha afectado a los proveedores y clientes de software como resultado de una serie de prácticas no competitivas.

Por ejemplo: el anuncio de productos años antes de su lanzamiento y el congelamiento de las decisiones de los clientes; el bloqueo a competidores menores a través del empaquetamiento (bundles) a nivel de sistema operativo, de aplicaciones, y ahora a nivel de programas de servidores; el acceso desigual a sus sistemas operativos; y la expedición de licencias restrictivas que hacen que los desarrolladores de software les resulte difícil o imposible brindarle apoyo a otros sistemas operativos.

Los clientes eventualmente pagan el precio en: menor número de alternativas, menos innovación y ciclos extendidos de los productos y sus mejoras.

Ahora Microsoft ha anunciado que llevará el empaquetamiento a otro nivel, al anunciar que incluirá acceso directo a su sistema comercial en línea desde su sistema operativo Windows 95; desde allí también habrá acceso a versiones de prueba de sus aplicaciones.

Microsoft contendrá aún más la competencia en los mercados relacionados con los sistemas operativos. Esto le dará un significado completamente nuevo al concepto de los precios predatorios. Si el Departamento de Justicia estaba tratando de enviarle un mensaje a Microsoft el año pasado, esa empresa no lo escuchó.

Reversión desafortunada Si los intentos del juez Sporkin por detener el creciente poder de Microsoft para desacelerar la velocidad del cambio son frustrados, la industria del software se dirigirá hacia una reversión desafortunada.

De un mundo un mundo dominado por los mainframes del Gigante Azul (IBM), sistemas cerrados y un puñado de competidores luchando por sobrevivir pasando por un período de transición con gran cantidad de experimentación, descentralización, apertura y creatividad se regresará a los sistemas cerrados y la recentralización del control.

La amenaza de la recentralización realmente resulta espantosa, porque dada la potencia y capacidad de intercambio de la tecnología de los computadores y las comunicaciones, puede entrar a todos los rincones de nuestra vida diaria.

Es esta combinación particular de ubicuidad y el potencial del control centralizado lo que se convierte en el inesperado resultado contrarevolucionario de la que se conoció como la revolución de los PC. Entonces, queremos ir hacia donde ellos quieren llevarnos? (*) JIM MANZI, Chief executive officer (CEO) de Lotus Development Corporation.

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