ASDRÚBAL SIGUE EN LA CARRERA

ASDRÚBAL SIGUE EN LA CARRERA

El reloj Quarz plata y oro, que desde hace un año usa y que siempre le quedó justo en la muñeca izquierda, hoy le baila en el brazo como si no pudiera encontrar un efímero apoyo.

02 de abril 1995 , 12:00 a.m.

El 13 de enero, Asdrúbal Patiño pesaba 63 kilos. Hoy está en 53. El miércoles regresó a Bogotá, a la casa-concentración de Manzana Postobón, su equipo. Viene de ganar, en el quirófano, el más duro de los embalajes que le permite seguir en la carrera. Ahora deberá afrontar un premio de montaña fuera de categoría. Nada menos que su recuperación.

Patiño fue el único sobreviviente del accidente del pasado 21 de febrero en el Alto de Tres Puertas, en la vía a Medellín, en donde murieron sus compañeros de equipo Néstor Mora, Hernán Patiño y Augusto Triana, cuando se preparaban para participar en la Clásica de Itagí.

Ha pasado más de un mes desde el accidente, y el Asdrúbal de hoy es el más claro ejemplo del milagro de la vida...

Cuando reaccioné no sabía qué me estaba pasando ni qué tenía. Lo único claro era que estaba en un hospital y que debía estar enfermo. De qué? Ni idea. Trataba de hablar, pero no podía porque tenía un tubo en la boca el respirador, además, el cuerpo no me respondía. No sentía dolores porque estaba todo sedado , recuerda el Mono Patiño.

En esos días soñaba mucho. Una vez soñé que había comprado un carro y que estaba con todos mis amigos viéndolo. Uno que se repetía mucho era cuando llegaba a mi casa y mis amigos me preguntaban en dónde había estado y yo les contestaba que venía del hospital, pero que ya estaba bien .

Mi papá me decía que confiara en Dios, que yo me iba a salvar. Poco a poco fui entendiendo que me había pasado algo muy grave. Se les notaba en la cara a todos, a mi papá, a mi mamá, a mi hermana Beatriz, e incluso a los médicos .

El 9 de marzo le quitaron el respirador y empezó, con mucha dificultad a hablar. Casi no se le oía. A la primera persona que llamó fue a doña Fabiola, su mamá. Antes la única forma de comunicarse con sus padres era con un lápiz y un papel.

Sobre la suerte de sus compañeros de entrenamiento, aquel trágico 21 de febrero, no sabía nada. Ni siquiera recordaba lo que había ocurrido. Sólo hace diez días, cuando unos periodistas fueron a visitarlo al hospital, se enteró de la muerte de Mora, Triana y Patiño.

No lo podía creer. Era imposible que ellos se hubieran muerto. Lloré mucho; ellos no solo eran mis compañeros de equipo... eran mis amigos.

Le preguntó a su mamá y ella le confirmó la noticia.

Hace unas semanas, Teresa, la esposa de Hernán fue a visitarme. Yo le pregunté por él y me dijo que estaba bien, juicioso entrenando. Cómo iba yo a imaginarme que ellos se habían muerto? Eso me dio muy duro .

De los tres, Hernán era el amigo más cercano. Era muy terco. Por donde metía la cabeza, tenía que volverla a sacar. En la Vuelta a Colombia compartimos muchas cosas. Ahí nos hicimos más amigos. El era un tipo de esos que acostumbraban a analizar cada paso de su vida... .

El Asdrúbal Patiño de hoy tiene el rostro huesudo, con sus mejillas otra vez llenas de color. Hasta el jueves estuvo de bigote. Decidió afeitárselo porque no se lo veía bien. En su pierna izquierda, la más afectada, porta un tutor aparato que ayuda a fijar la fractura, que parece una antena de televisión. En el pecho, las heridas ya se cerraron, pero las cicatrices aparecen por todo su abdomen.

Su voz apenas está volviendo a la normalidad. Está ronco, pero día a día el tono va subiendo.

Sin embargo y a pesar de los golpes, las operaciones y las heridas no se puede estar quieto. Con un caminador se desplaza por toda la casa-concentración, la misma en la que muchas veces estuvo con sus amigos desaparecidos.

En el cuarto, que comparte con Bernardo Pedraza, que también se recupera de un accidente, dos muletas aun con el sello de avión de Bogotá enmarcan la entrada. Sus maletas, todavía sin desempacar, están a un lado de la cama. En la mesa de noche descansan los complementos alimenticios y las vitaminas que tiene que tomar a lo largo del día.

Siempre había dormido boca abajo. Ahora tiene que hacerlo boca arriba, o sobre el lado derecho, pero destapado. A las cinco de la mañana se está despertando, cuando antes los hacía entre seis y media y siete y media. A las nueve de la noche ya está en la cama. Aunque no duerme muy bien, no ha sufrido pesadillas.

Hablar del accidente le produce temor. Yo me voy a recuperar para poder volver a montar, pero me da miedo que me vuelva a pasar algo , dice Asdrúbal.

Pero aún cuando el miedo se refleja en sus ojos claros, sin tratar en lo más mínimo de desviar la conversación, asegura que he pensado mucho lo que me pasó, pero creo que si volví a vivir es para grandes cosas .

Está al día en todas las novedades del ciclismo. Por estos días está muy pendiente del Glacial de Montaña. Sabe que Raúl Montaña ganó el Clásico RCN. Entre sus planes estaba correrlo, sin embargo, debió conformarse con oír apenas la última etapa.

Sueña con regresar a su casa, en el barrio Popular Modelo de Palmira, estar con toda su familia, con volver a ver a su sobrino Cristian, el hijo de Beatriz, que es su adoración, pero tendrá que esperar porque el período de recuperación será largo, como una etapa plana del Tour de Francia.

Poco a poco su vida se irá normalizando, volverá a ser el Mono Lemon hablador como le dicen sus amigos, que aún después de la más agotadora de las etapas tiene cuerda para el resto del día.

Asdrúbal siguió en la carrera, luego de clasificar sobre el tiempo límite. En adelante, sólo piensa en las cosas buenas que están por venir, en los días que podrá vivir y disfrutar al máximo, porque, como alguna vez lo había dicho su papá -Germán Patiño- Dios se ha portado bien con nosotros siempre y nos lo va a devolver.

Y volvió, así para él sólo hayan transcurrido 91 de los 92 días que van del año, porque para Asdrúbal Patiño el 21 de febrero no lo vivió...

El resucitado Es un politraumatizado en fase de recuperación , fue el diagnóstico que dio la doctora Olga Lucía Estrada, médico oficial del equipo Manzana Postobón, sobre Asdrúbal Patiño.

El diagnóstico a su llegada al Hospital Universitario de Caldas, en Manizales, el 21 de febrero, fue: estallido del lóbulo derecho del hígado, lesión de la vena hepática, herida en la parte superior del riñón derecho, lesión de la venal renal, lesión pelvis renal, contusión pulmonar, fractura abierta de fémur izquierdo, trauma craneoencefálico leve y laceraciones en todo el costado derecho.

El abdomen parecía haber sido quemado, probablemente por la llanta de la bicicleta , recuerda la doctora.

Dos días después del accidente pensé que se moría. Fue necesario operarlo de nuevo, pero de ahí en adelante empezó a reaccionar.

Sin embargo, fueron muchos los días que permaneció en cuidados intensivos, en que esperábamos que de un momento a otro se nos podía morir .

Hoy está bien, es un milagro. Por lo pronto entrará en un proceso de recuperación de unos seis meses, en lo que tiene que ver con la parte nutricional, emocional y motriz. En un mes será sometido a una nueva cirugía en su pierna izquierda.

La doctora Estrada y la sicóloga Sonia Henao estarán al frente de la recuperación física y mental del resucitado Asdrúbal Patiño.

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