PANTALLAZO

PANTALLAZO

Los hombres públicos están expuestos a cualquier clase de vejámenes, porque su recorrido en la vida nacional crea envidias, suspicacias y, desde luego, enemigos. A todo esto están acostumbrados. Y el coro de destapen, destapen , sirve a los representantes de la Justicia para que, aparentemente en aras de esta necesarísima tarea, abran pliegos de cargos a ilustres compatriotas que han pasado por la Administración, o están trabajando en ella.

02 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Nadie niega a los fiscalizadores de la cosa pública el derecho a investigar, escudriñar para establecer dónde se han cometido ilícitos. Pero nos imaginamos, con algo de malicia, que también lo hacen para darse lo que popularmente se conoce como un pantallazo . Así justifican su tarea ante la opinión y relievan sus destacadas condiciones, haciéndose acreedores a que los permanentes buscadores de escándalos los señalen como valerosos defensores de la Justicia, mientras que aquellos a quienes sindican entran en una etapa de respuestas a lo que se conoce como pliego de cargos, que en ningún momento constituyen acusación seria alguna.

Pero el pantallazo ha cumplido su efecto. Y por desgracia en esta tarea los órganos de expresión cumplen una labor que no ha podido ser bien considerada por los encargados de manejar periódicos, revistas, noticieros de radio y de televisión.

Dos ministros de Hacienda, los doctores Rudolf Hommes de la pasada Administración y Guillermo Perry de la presente, tendrán que responder el pliego de cargos formulado por el titular de la Procuraduría, para deslindar su responsabilidad sobre el triste caso del robo al Banco de la República en Valledupar.

El pliego de cargos es amplio y cobija a numerosos funcionarios, en un episodio del que estamos seguros muchísimos de ellos no tienen ni la menor responsabilidad, y en una omisión en la cual habrían podido incurrir aun los patriarcas más destacados de la honestidad colombiana.

Infortunadamente los aficionados a las consejas, aquellos que se dedican a crear versiones maliciosas, a fomentar la desconfianza en los hombres del sistema y del régimen y a darse un poquito de pantalla estimulando los llamados pliegos de cargos, a lo mejor descuidan tareas más fundamentales para resaltar éstas que conllevan un tanto de injusticia. Los doctores Hommes y Perry podrán variar en sus tesis políticas, en su manera de manejar algo tan difícil como la economía colombiana, pero de algo estamos seguros: son honestos a morir.

De otra parte, es más que justo reconocer que por suerte la astronómica suma robada no se perderá, pues las compañías aseguradoras reconocerán la totalidad del dinero sustraído, según lo anunció el gerente del Emisor, doctor Urrutia. Eso demuestra que el manejo de esos seguros se había llevado bien. Lo cual constituye un alivio para el país.

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