MONÓLOGO DE UN SECUESTRO

MONÓLOGO DE UN SECUESTRO

Uno no puede olvidar, nunca puede olvidar, pero sí puede dejar ir...Lo más importante, la piedra en la cual me paro es Madeleine. Yo estuve secuestrado durante siete años, y cuando regresé a casa ella todavía estaba allí. Eso sí que es importante. Esas son las cosas con las que trato de quedarme, en las que trato de pensar, las que no quiero dejar ir .

02 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Cómo sopesar lo peor?, Dónde está el grado para medir lo peor? Cómo sopesar el tiempo que estuve pensando, analizando, buscando en mi cabeza, mirando mi vida, volteando mi vida para encontrar todas las cosas feas que tengo por dentro.

Este es parte del relato de Terry Anderson, periodista estadounidense de la agencia de noticias AP, quien visitó Colombia y habló con un colega de profesión y cautiverio sobre sus sentimientos después de 2.454 días de secuestro. desde el 16 de marzo de 1985 cuando quedó en manos de fundamentalistas islámicos en Beirut, Líbano, hasta el 4 de diciembre de 1995 que recuperó su libertad.

2.454 días de secuestro. Desde el 16 de marzo de 1985 hasta el 4 de diciembre de 1991, Terry Anderson, periodista norteamericano de la agencia de prensa AP, estuvo en manos de fundamentalistas islámicos en Beirut, Líbano. Visitó Colombia, el país con el mayor índice de secuestros del mundo, donde habló con un colega de profesión y de cautiverio.

Hay muchas cosas en las que pienso de vez en cuando pero no les gasto mucho tiempo. Claro que a veces las cosas vuelven por sí solas y aunque uno no puede huirles hay que tratar que no sea con frecuencia.

Nosotros, los dos, nos hemos propuesto una meta a la cual le trabajamos. Y es tomar las cosas de esta experiencia que podemos usar y guardar todas las demás. Uno no puede olvidar, nunca puede olvidar, pero sí puede dejar ir.

Buenas cosas. Qué puede ser bueno de haber sido secuestrado, de haber sido abusado, de haber sido humillado? Hay cosas de mí, de Madeleine, de mis creencias y de lo que pienso que es importante que tuve siete años para pensar. Y uno encuentra, en el fondo, lo que estas cosas son.

Qué es lo que realmente creo? Qué es lo verdaderamente importante para mí? Lo más importante, por encima de cualquier cosa, es Madeleine.

Creencias... Quiere saber algo? Ninguna de ellas cambió, solo se volvieron mas claras. Nuestras vidas se empantanan y las cosas que creemos, las que queremos hacer, las buenas, se vuelven complicadas por lo que tenemos que hacer, por lo que pensamos es conveniente y por lo que otras personas quieren que hagamos. Eso para mí desapareció.

Lo que es importante ahora, antes que nada, es mi familia. No hay nada más importante. Después, hay cosas en las que creía antes y ahora creo en ellas de manera muy fuerte, lo suficientemente fuerte que pelearía por ellas y que trabajaría por ellas donde vivo o en cualquier otro lugar.

Creo que es importante para mí hacer las cosas que producen una diferencia. Yo era un periodista, me gustaba mi trabajo, era bueno haciéndolo, creía en él y además era un oficio muy interesante. Pero es muy difícil como periodista apuntarle a alguien o a algo y poder decir yo ayudé a esa persona, yo resolví ese problema. La satisfacción personal es mucho más general. Se siente, está ahí. Uno cree que está haciendo algo bueno para la sociedad, pero es un sentimiento difuso.

Una de las razones por las cuales dejé el periodismo es porque lo decidí. No fueron ideales, fue una decisión totalmente egoísta. Yo quiero sentir que yo puedo marcar la diferencia, que lo que hago vale algo para alguien a quien puedo mirar, a quien puedo ver.

Una de las cosas que he hecho durante los dos últimos años, es -con un grupo de veteranos del Vietnam, pues yo peleé en allí con los Marines- construir una escuela. Una escuela de primaria, para 500 estudiantes, en la provincia más pobre, en el pueblo más pobre de Vietnam.

En un mes estará lista y yo siento que hice algo concreto. Estuve allí en noviembre y vi a los niños, a los profesores y vuelvo el próximo mes, donde tendremos una bonita ceremonia, la inauguraremos y voy a mirar la escuela y sentir que yo fui parte de esa diferencia. Eso es importante para mí. Es egoísta pero eso está bien.

Mi fe es muy importante. Soy católico, no un buen católico y creo que probablemente el Papa tendría serios problemas conmigo. Pero eso está bien, soy un católico. Y es importante que yo viva la vida que yo creo me pide mi religión. Trato de hacerlo y algunas veces es muy difícil.

Usted quiere saber que es más difícil, aquí afuera que allá adentro? Yo era un gran católico allá adentro. Yo rezaba todos los días, yo no pequé -nunca tuve la oportunidad para pecar-; afuera es más difícil, pero eso está bien y es importante para mí.

Hay otras cosas que quedan. Como los hombres con los que viví durante años en un cuarto no más grande que este (tres metros por tres metros) en condiciones muy, muy difíciles. Hombres que yo conozco y que me conocen mejor que cualquier persona en el mundo. Ellos son mis amigos, eso es importante para mí.

La gente piensa que si ponen juntos a unos hombres en un cuarto pequeño se van a odiar entre ellos rápidamente. No hay nada más equivocado.

Pero es importante para mí, muy importante, lo más importante, la piedra en la cual me paro, es Madeleine. Yo estuve secuestrado durante siete años, y cuando regresé a casa ella aún estaba allí. Eso sí que es importante.

Estas son las cosas con las que trato de quedarme, en las que trato de pensar, las que no quiero dejar ir.

Cómo sopesar lo peor? Dónde está el grado para medir lo peor? Cómo sopesar el tiempo que estuve pensando, analizando, buscando en mi cabeza, mirando a mi vida, volteando todas las piedras para encontrar todas las cosas feas que tengo por dentro. Cuál fue la mejor cosa que me pasó? Madeleine, y eso no es romance, es real.

Yo no odio a esos hombres. Yo no tengo una rabia reprimida. Sí, estuve furioso, muy, muy furioso. Esos hombres hicieron unas cosas terribles conmigo, todos los días, y cosas peores a otros que estaban a mi alrededor. Pero esas son las cosas que uno debe dejar ir.

Para él fue más duro.

Para mí es exactamente lo opuesto. Sí, sufrí físicamente, estaba encadenado, vendado y no fui tratado bien. Esta es una situación terrible. Pero yo no tenía ninguna opción sobre estas cosas. Ninguna decisión que poder tomar. Todas mis decisiones eran tomadas por otros.

Pero Madeleine vivió durante 7 años en una prisión gigante. Tenía muchas opciones, todos los días tenía opciones, que eran difíciles a veces.

Nosotros no estábamos casados. Y ella no sabía cuánto me iba a demorar. Pasó un año, dos años, tres años, cuatro años, cinco años y podrían haber sido diez, quince y hasta podría haber sido una espera en vano. Pude haber muerto. En qué momento una bella mujer joven pudo haber dicho yo tengo mi vida para vivir y no puedo esperar para siempre ? Sí, pero yo no podía pensar así porque mientras la separación no fuera nuestra decisión yo iba a estar ahí. Hasta que nosotros pudiéramos decidir decirnos a la cara ya no queremos estar juntos , no había opción.

Encontrarse con ellos? Eso es más probable de lo que usted piensa. Yo tengo un pensamiento recurrente. Me monto en un taxi, todos los taxis de Nueva York son manejados por inmigrantes, la mayoría ilegales, y el chofer se voltea y me dice hola, mister Terry, cómo está usted . La verdad es que no tengo nada que decirles.

No los odio, no estoy furioso, no me lo puedo permitir, a pesar de que ellos estaban equivocados. O mejor, están equivocados.

Algunos de ellos, no todos, y ciertamente sus líderes, son malévolos. Uno de mis amigos más preciados, mi mentor, un sacerdote católico que era rehén conmigo, un hombre muy gentil, muy dulce, tiene una frase que usa cuando alguien a su alrededor dice algo odioso o empieza a hablar de algo que no es bueno. Lo mira y le dice me siento muy incómodo en la presencia del mal y se retira.

Yo tengo que perdonarlos, me toca y eso a veces es difícil y no estoy muy seguro de lo que significa, pero es un esfuerzo que tengo que hacer.

Qué pienso yo de ellos? Mis guardas eran jóvenes relativamente normales que quizás creían que lo que estaban haciendo era lo correcto. Quizás no, pero eso no importa, lo estaban haciendo porque eso era lo que tenían que hacer. Yo hablé mucho con ellos. Unos eran la encarnación del mal, eran torcidos. Otros eran apenas unos jóvenes.

El líder de la banda a veces entraba a la celda. Un hombre muy extraño, pues es un hombre que yo sé que es malo. Este hombre se sentaba, me cogía de la mano, como los árabes lo hacen -yo estaba vendado, encadenado- y con una voz suave, me decía cómo está usted hoy? Cómo se siente? Está todo bien? . Muy gentil, muy suave pero es un hombre malévolo que no sentía la maldad.

Yo pienso en eso con frecuencia. Yo he visto y he conocido hombres malos, hombres que sé que son malos, que se sienten malos, se ven malos. Y usted lo sabe, son malos! Yo me confundo cuando pienso en este hombre pues hace cosas malas y sé que es malo, pero él no lo siente de esa manera.

No hay manera de preparar a una persona para algo como esto. Y uno hace lo que tiene que hacer, pues no tiene más opciones.

Uno a veces piensa que no va a aguantar. Yo me despertaba en la mañana y me decía a mí mismo no puedo hacer esto otro día ... pero uno lo hace. Uno es mucho más fuerte de lo que uno piensa que es. Eso no significa nada para alguien que no ha pasado por esta experiencia, que no ha encontrado esa fortaleza que estoy seguro que está allí. Yo la veo en todo el mundo. Yo veo a la gente y les digo qué fuertes son . Y no lo creen, no lo entienden.

Mensaje? Ese es, precisamente. Ustedes son mucho más fuertes de lo que ustedes mismos creen. Nosotros no éramos hombres extraordinarios. Eramos hombres ordinarios. Nada especial, nada de coraje, nada de heroísmo, solo personas. Y salimos adelante y las personas generalmente salen adelante porque son mucho más fuertes de lo que creen. Pero no solamente salen adelante sino que casi siempre lo hacen con gracia y dignidad. La mayoría de las personas son buenas y reaccionan bien.

Sulome? La traté como cualquier recién nacida que no tiene padre. Ella nació tres meses después de que Terry había sido secuestrado, y siempre fue una consolación y un triunfo. Claro, aprender a manejar esa situación fue difícil, pero ella también fue una gran ayuda, una gigantesca roca en la que me podía parar. Ella me dio fuerza.

Dar consejos es muy difícil, pero uno siempre debe seguir pensando positivamente. Uno nunca debe perder la esperanza. Claro, uno se entristece, se deprime y a veces siente que no puede aguantar la soledad, que no puede aguantar la falta de información y el misterio. Pero mientras la esperanza esté... Déjeme decirle, Dios, cuando yo busqué a Dios lo encontré y ese fue un gran poder. Pero uno tiene que buscarlo fuertemente y es de allí de donde sale el rayo de esperanza. Cada vez que se seca esa esperanza uno vuelve y saca de ese pozo que nunca se acaba.

Morir? Claro que lo pensé, especialmente al principio. Yo rezaba para que Dios lo acabara. Pero no podría haberme suicidado. Uno no puede hacerlo por muchas razones, la más importante, porque era como escupirle a Madeleine a la cara, era como decirle no te quiero lo suficiente . Sí, a veces uno quiere morir, pero uno no lo hace. Uno no tiene opciones... entonces, hace lo que tiene que hacer.

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