MIKE TYSON

MIKE TYSON

Desde hace 10 días, sin duda, la pregunta es la misma en el mundo entero. En algunas partes se hace con mayor frecuencia que en otras. Como aquí, en la Costa Atlántica, donde el boxeo representa el sentir victorioso deportivo, que a la larga no es exclusivo de la región sino de Colombia, tal cual como se registra a lo largo del historial.

02 de abril 1995 , 12:00 a.m.

En cualquier calle de Barranquilla o Cartagena, para citar las dos ciudades de mayor tradición boxeril, la discusión gira en torno al interrogante. Y si alguien descubre a alguna persona vinculada a la disciplina pugilista, entrenador, dirigente, manejador o periodista, sin mediar saludo o permiso lo encara: Ajá, loco!, entonces cuándo pelea ese man, Mike Tyson? Es la Tysonmanía , apoderada del mundo desde horas previas que el recluso más famoso de Estados Unidos gozara nuevamente de libertad, la mañana del sábado 25 de marzo, exactamente tres años más tarde de ser condenado por violación de Desiree Washington, candidata a un concurso de belleza con chicas de color en ese país.

Y aunque el más joven boxeador de la humanidad en ganar el campeonato mundial peso pesado leyó brevemente un comunicado suyo, el jueves ante la prensa especializada, la pregunta persistió, dado que en su alocución no aclaró mayor cosa sobre su futuro inmediato. Es decir, fecha y rival, pues quedó definido el hotel más grande del mundo, el MGM Grand, como escenario de sus batallas.

Tyson descansa por estos días en su casa-finca de Cleveland la misma que subestimó el colombiano Miguel Happy Lora cuando le fue ofrecida para su preparación en lo que más tarde sería su derrota ante Raúl Jíbaro Pérez y ahí quien sabe si se desquita de los placeres que otorga la libertad o si ya inició en secreto sus entrenamientos la casa posee un completo gimnasio con miras a su reaparición.

Cualquiera que sea el día y oponente del suceso, el futuro deportivo de Mike dependerá más de su cabeza que del mismo poder de esos puños que lo dieron a conocer en el mundo como el más temible noqueador de los últimos años en el boxeo.

Puede parece tonta la apreciación, pues con un manotón Tyson demostró ser capaz de lanzar a la lona a rivales de la talla del canadiense La Cuchilla Ruddock, el 28 de junio de 1991, en la segunda pelea entre ellos y la última antes de irse detrás de rejas. Pero va con la realidad.

Es casi seguro, independiente de si se preparó o no en la cárcel porque, a la larga pelea es pelea, que Tyson recobre lenta o rápidamente sus condiciones físicas y técnicas, que estas últimas con él se reducen a una: tomar la distancia para colocar la dinamita. Lo incierto es saber cómo se recuperará anímica y espiritualmente para afrontar de ahora en adelante la vida y, por supuesto, su carrera boxeril.

Recuerden que con todo y su pegada, Tyson perdió su única pelea y el título de la máxima categoría frente a James Buster Douglas, en febrero del 90 en Japón. Eso indica su registro profesional. Pero ahí, claro, hubo un rival que golpeó más al campeón que el mediocre Douglas: la falta de concentración. Por esos días, la vida privada del entonces monarca era intensamente agitada en medio de líos y escándalos.

La cabeza de Tyson, entonces, pesa más que sus manos. Por lo menos para saber qué pasará cuando se responda, ya sobre el cuadrilátero, el interrogante de moda con el deportista más famoso del mundo...

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