‘Ike’ no tuvo piedad con Cuba

‘Ike’ no tuvo piedad con Cuba

El huracán ‘Ike’ no tuvo piedad de Cuba. Arrasó de punta a punta al país. Derrumbó casas, destruyó cosechas, arrancó talleres, volvió a azotar la misma región que machacó ‘Gustav’ hace diez días, ha incomunicado muchas poblaciones y, lo que es peor, a su paso por las provincias orientales mató a cuatro cubanos que se protegían de su fuerza.

10 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Quizás lo único bueno fue que no golpeó de frente, como se temía, a La Habana, y se alejó de territorio cubano poco antes de las 4 de la tarde, hora local, y al cierre de esta edición avanzaba hacia Estados Unidos vía el Golfo de México.

Alrededor de 1,6 millones de cubanos fueron evacuados para minimizar el costo de vidas humanas, pero dos hombres se electrocutaron porque la antena que querían quitar del tejado cayó sobre un cable de alta tensión. Un joven fue aplastado por una pared de su casa que no aguantó la fuerza de un árbol caído, y una mujer de 72 años murió al derrumbarse su vivienda.

De todas formas, no ha sido mucho para lo que pudo haber sido, porque el fenómeno natural recorrió 1.000 kilómetros del este al oeste.

El canal Cubavisión, que transmite ininterrumpidamente desde el domingo un programa informativo especial sobre el fenómeno, mostró olas engullendo edificios, o rompiendo un kilómetro dentro de tierra, penetraciones de mar de más de un kilómetro, árboles que muestran raíces centenarias, casas destruidas, techos metálicos volando y señales de tránsito y vallas dobladas.

Las autoridades todavía no cuantifican los daños de ‘Ike’ pero en oriente también ha arruinado cosechas, entre ellas las del plátano, alimento infaltable en la mesa de las familias cubanas junto con el arroz y los fríjoles, y de otras viandas y hortalizas.

“Vamos a pasar mucha hambre”, comentaba preocupada a EL TIEMPO, Dalia García, una vecina de La Habana.

Sus catastróficas consecuencias sumadas a las causadas en Pinar del Río, provincia que iniciaba la recuperación por los estragos de ‘Gustav’ y que de nuevo ha tenido que soportar vientos huracanados y más lluvia que cae sobre mojado, son incalculables.

Fidel Castro se preguntaba el lunes: “¿Dónde quedarán un racimo de plátanos, una fruta o los vegetales de un huerto intensivo? ¿Dónde un cultivo de fríjoles y otros granos? ¿Dónde un campo de arroz o caña? ¿Dónde un centro de producción avícola, porcina o lechera?”.

Golpe a una débil agricultura La cuenta es aterradora: si con el actual rendimiento de la agricultura cubana el gobierno necesitaba importar el 84 por ciento de los alimentos que consume, ¿qué pasará ahora? ¿Podrá la nueva reforma agraria (entrega en usufructo de tierras a campesinos) que recién comienza a aplicarse contrarrestar los efectos de los huracanes? El tiempo lo dirá, pero la consecuencia lógica será el incremento de los precios de consumo, algo que pocos cubanos pueden asumir.

Los muertos dejados por el paso de ‘Ike’ suman 70 en el Caribe si se suman las 66 personas que murieron en Haití.

En la provincia de las Tunas se calcula que las viviendas afectadas suman 50 mil, 7 mil destruidas, más de 50 mil teléfonos cortados y grandes daños económicos fruto de los vientos y las inundaciones.

‘Ike’, a su entrada a Cuba, se había reducido de categoría 3 a 1, no obstante los daños causados fueron cuantiosos. Cuando ‘Gustav’ pasó era escala 4.

La Habana estaba preparada para lo peor y la mayoría de sus habitantes atrincherados a la espera del golpe.

Durante toda la madrugada de ayer el viento aulló arrancando ramas de árboles y levantando tejados en una ciudad de 2,2 millones de habitantes que esperaba a oscuras, con la electricidad cortada para evitar accidentes, y en suma tensión.

Las calles estaban desiertas, salvo algunas brigadas de la Defensa Civil que, sierra eléctrica en mano, cortan las ramas mutiladas antes de que causen mayores daños en los tendidos aéreos.

La Defensa Civil cubana mantenía la alarma en la parte central y occidental del país pero en Guantánamo, Santiago de Cuba, Holguín, Granma, Las Tunas y Camagüey empezaron ya los trabajos de recuperación.

LA AYUDA INTERNACIONAL.

La Cruz Roja hizo un llamado de emergencia mundial para recaudar 5,8 millones de dólares para 8.000 familias damnificadas en la provincia cubana de Pinar del Río.

En República Dominicana, 17.000 personas permanecen desplazadas y hay casi 100 poblaciones incomunicadas.

La ONU calculó ayer que Haití necesitará una ayuda de 100 millones de dólares para recuperarse de los huracanes, que mataron a más de 600 personas en ese país.

Brasil enviará alimentos y medicinas a Cuba y Haití.

Estados Unidos reiteró ayer su oferta de ayuda a Cuba

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