LAS AGUAS NO SON MANSAS

LAS AGUAS NO SON MANSAS

Una semana después de haber comenzado la programación 24 horas ya las aguas turbulentas empiezan a calmarse. Aunque en televisión no hay tiempos demasiados largos para el reposo. Porque no había acabado de nombrar el Presidente a sus dos representantes en la Comisión Nacional de Televisión cuando ya empezaban los amigos de la milimetría a sumar, restar y pedir puesto.

02 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Vamos entonces por partes. La programación de las mañanas tiende a estabilizarse. En vivo definitivamente le ha apostado más a las variedades que a la información. Su fórmula es realmente simple: un eje central de farándula donde básicamente se entrevista a personajes vendedores que un día puede ser Amparo Grisales recién levantada, Jorge Veloza con su carranga alborotada o Moisés Angulo con su papayera del Sinú. Buenos días, Colombia , por el contrario, ofrece un panorama más variado, donde la noticia tiene una presencia mesurada y agradable.

En noticieros Caracol 7:30 que había comenzado con demasiados ajustes, ha ido logrando poco a poco una mejor estructura y claras diferencias frente a los informativos del mediodía y la noche.

En cambio, la cara del desastre y la improvisación la ofreció TVGos con Telematinal . La primera emisión fue como para echarse a llorar. Dos presentadores primíparos totalmente desubicados, titubeantes y poco convincentes. Un director que abusó de la entrevista y unos recursos informativos perfectamente lamentables. Entre tanto, su enfrentado fue un concurso interesante en el que dos actores empiezan a hacer sus pinitos como presentadores (aún les falta) y sobre todo donde se busca acercar a los jóvenes a la lectura del periódico. Para resaltar: la conversación con la Ministra del Medio Ambiente.

En Sala de redacción se puede subrayar la agilidad y la actualidad de los temas. Falta una mayor coordinación de los periodistas y un trabajo de cámara cruzada para que algunos editores no aparezcan al aire como simples convidados de piedra.

A la Nena Jiménez habrá que dedicarle un análisis particular. Sobre todo cuando sus productores defienden un destape que resulta más trasnochado que los escándalos de Cicciolina. Todo ello cubierto con el velo del moralismo y de un progresismo bastante sospechoso y mal entendido.

Pero no había acabado la semana cuando la televisión volvió al primer plano. El presidente Samper nombró a Jorge Valencia Jaramillo y a Mónica de Greiff como sus representantes directos en la Comisión de Televisión. Valencia Jaramillo conoce el medio, tiene una preocupación comprobada sobre su responsabilidad social y es una garantía completa de ecuanimidad en horas de decisiones difíciles. Mónica de Greiff, aunque nueva en el tema, es respetada por sus posiciones autónomas.

Quién dijo miedo. Los conservadores consideraron vulnerados unos derechos que obedecen a un concepto de lo político bastante anticuado. Porque los nuevos miembros más que representar partidos representan intereses generales, propósitos públicos.

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