EL COLOMBIANO SE DISCRIMINA

EL COLOMBIANO SE DISCRIMINA

Por sus ojos rasgados, su cabello liso, grueso y rígido y su rostro redondo, Yong Ho Kim no se ha sentido rechazado. Por el contrario, es más el apoyo que ha recibido de los colombianos desde hace un año y medio, cuando dejó Corea del Sur para estudiar en un rincón de América Latina.

02 de abril 1995 , 12:00 a.m.

No tiene nada que ver que sea de raza amarilla, pero sí que sea extranjero, por aquello de que los colombianos tienden a ser más amables con quienes son de casa ajena que con la propia.

Lo que sí sabe, y se lo ha dicho la vida diaria, es que los colombianos son astutos, que al ver sus ojos rasgados piensan en poder económico y en cómo ir un paso adelante del extraño. Así explica que el señor que le arrendó el apartamento donde vive con su esposa y su hijo quiera que las cortinas las entregue lavadas, pero no manualmente, sino en lavandería.

Y también, dicen japoneses, chinos y coreanos, son vivos, inteligentes para inventar formas de llamarlos, de referirse a ellos o de aprovecharlos para un momento de humor. Por eso, han escuchado el abra los ojos , mire que no está viendo , ojos estirados o chinos cochinos .

Para Sang Yup Lee, otro coreano que lleva seis años en el país, el sentimiento de discriminación lo genera no el colombiano hacia el amarillo, sino el colombiano hacia sí mismo frente a un extraño.

Uno se siente ajeno, por tener un rostro, un idioma y una cultura diferentes, pero somos todos iguales. La gente de América Latina piensa que el oriental es inteligente y con eso ya se lleva una impresión. No son los orientales los que decimos que somos superiores a los latinos, son los latinos quienes lo afirman , afirma.

Sin embargo, Kim reconoce que tiene unos amigos coreanos que no han sentido el racismo porque son ellos, de una manera silenciosa, quienes lo practican hacia los colombianos.

Creo que aveces se sienten superiores a los colombianos porque piensan que no son capaces, porque no les tienen mucha confianza. Les tienen un poco de miedo, como temor, por todos estos problemas. Son dos culturas diferentes -dice Kim. Si en Corea dicen que la cita es a las ocho a.m. es a esa hora, aquí son muy tranquilos .

En Colombia, según estadísticas del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, la mayor población de raza amarilla es de China, 5650; Japón, 3750; Coreas, 1215 y Filipinas, 210.

Y el departamento del país más poblado por orientales es el Valle del Cauca. Hay cerca de 2500 japoneses dedicados especialmente a la agricultura y no solamente, como es habitual entre la raza amarilla, al manejo de diferentes tipos de restaurantes.

Al fin y al cabo, fue en 1929 cuando llegaron a Corinto, Cauca, las primeras cinco familias de inmigrantes japoneses que dejaron Fukuoka para conocer ese país extraño que un escritor, Jorge Isaacs, había descrito en La María, obra traducida al japonés por un joven inquieto, Iuzo Takeshima.

Al principio se pensó que eran espías con intereses sobre el canal de Panamá y, por eso, los exiliaron , los enviaron a un hotel ubicado en Fusagasugá, que aunque tenía buena atención, parecía una prisión .

En 1952, los japoneses decidieron crear su propia asociación colombo-japonesa, que hoy la integran cerca de 100 familias, la mayoría dedicadas a la agricultura. Este año, precisamente, la asociación colombo-japonesa, que tiene su sede en Cali, celebra los 60 años de arribo de la tercera inmigración, la más grande, la de 35 familias (la segunda fue de 10 familias).

Carmen (kazuko) Tokunaga de Tomiya, una colombiana de padres japoneses -de la primera y segunda inmigración- recuerda que cuando niña las compañeras blancas les decían china cochina y luego empezaban a reír, pero no de maldad, sino por juego.

Para Pablo Kuratome, un japonés de 76 años que en octubre cumple 60 años en el país, en Colombia no hay racismo hacia la raza amarilla, pero sí hacia la negra. En Cali, donde vive, se sorprende cada día con las actitudes que ve, no solo del blanco hacia el negro, sino también entre los mismos negros. Racismo entre ellos sí existe, pero disimulado .

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.