EL SUTIL RACISMO DE LOS COLOMBIANOS

EL SUTIL RACISMO DE LOS COLOMBIANOS

El 11 de enero, Pastor Elías Murillo Martínez llegó a Palacio para participar en la primera reunión de 1995 del Consejo Superior de Política Económica, Conpes, y en la primera reunión de su vida como director de la Dirección de Asuntos para las Comunidades Negras. Solo unos minutos después de tomar asiento, una mujer lo miró y murmuró: esto cada vez se está pareciendo más a Ciudad Bolívar .

02 de abril 1995 , 12:00 a.m.

El no prestó atención al comentario, pero claro que me molestó , recuerda. Ni siquiera pensó en decir algo porque, sencillamente, no era el momento. Lo que sí le sorprendió fue que, incluso en una reunión de alto nivel como es el Conpes, se expresara lo que la mayoría de los colombianos niega que existe: el racismo hacia la raza negra.

No hay negro que, en algún periodo de su vida, no haya recibido alguno de los calificativos de los blancos : hijo del diablo , ladrón , sucio , morocho , el púrpura , bullicioso , resentido , negro chocolatoso o, simplemente, NEGRO! .

El racismo, dice Murillo Martínez y otros negros- no es una palabra, sino un conjunto de acciones que se expresan en lo cotidiano, en el... yo no soy racista, pero no me casaría con un negro o no le daría un beso a una negra o no le arrendaría un apartamento a un negro, pero...no soy racista.

Oscar Borda, el actor negro de Café, aún recuerda esos días cuando se subía a un bus y a penas los pasajeros lo miraban, se aferraban a sus relojes como si se hubiera aparecido un ladrón. Incluso, para la gente era difícil sentarse con uno en el mismo asiento , dice. Ahora, claro, la situación es otra.

Cesar Palacios, un arquitecto, tampoco entiende esa manía de las mujeres -especialmente- de cambiar de acera apenas ven que un afrocolombiano es el que va caminando tranquilamente detrás de ellas. O la costumbre de los policías que para la requisa seleccionan precisamente al negro entre un grupo de cinco hombres blancos.

Para los afrocolombianos -así prefieren que los llamen-, la presión de ese racismo escondido proviene más de los sectores menos favorecidos del país. Es como si ellos, en su inferioridad, solo pudieran sentirse superiores cuando están frente a un negro, comentan.

Los vendedores ambulantes, las empleadas de los restaurantes y los porteros son los más racistas. Señor, para dónde va? , le dice un vigilante a un blanco y luego lo deja pasar, mientras que a nosotros nos dicen: el negrito tal cosa y nos dejan esperando , cuenta Esperanza Biojó, del grupo cultural Colombia Negra.

Según investigaciones, no es casual el hecho de que en aisladas encuestas la mayoría de los afrocolombianos sean abogados. Esa es la profesión en donde pueden ingresar a defender precisamente lo que se les niega: sus derechos.

Es poco frecuente, dicen ellos, que en las Fuerzas Armadas el negro llegue a ocupar una destacada posición, son contados los negros, por eso, el almirante Padilla es un ejemplo para muchos. No miran capacidad, sino color. Yo tuve que salirme de la Policía de Medellín y de nada sirvió la denuncia que presenté por persecución, por racismo , dice Héctor Zapata, un bailarín de Colombia Negra.

Sin embargo, a los propios negros se les acusa de racistas porque en el barrio La Candelaria y en el centro de Bogotá, especialmente, tienen sus sitios de fiesta y, además, porque cuando llegan a Bogotá lo primero que quieren es buscar un lugar para vivir en Casablanca, una urbanización de Kennedy. La música, la alimentación y la cultura nos unen, y si la gente dice que somos prevenidos es porque el racismo hacia nosotros nos ha hecho así , dice Murillo Martínez.

La Defensoría del Pueblo -cuenta la defensora de las comunidades negras, Blanca Lucía Echeverry- reunió las conductas raciales frecuentes en los medios de comunicaciones, los programas de cuenta chistes y novelas y encontró que el negro se presenta de una manera peyorativa. Los actores negros son las empleadas del servicio, los indigentes, los meseros Tu hijo también es negro? Cuando uno viene de una provincia, uno ve a Bogotá como una metrópolis, en donde todas las etnias se deberían unir, pero no es así. Es racista, clasista y arribista. Pero además, tiene el grave problema de que estas prácticas son soterradas. En Colombia un personaje de ejecutivo no lo puede hacer un negro, porque es como si obligatoriamente debiera ser mesero o sirviente. Aquí no hacen un personaje para un actor, sino un personaje para un blanco o un negro. En una ocasión llegué a una reunión y la gente se quedó mirándome como si fuera cosa extraña. Otra vez, alguien me preguntó asombrado: tu hijo también es negro?, como si ser negro fuera un error .

Somos indios cuando reclamamos derechos El racismo hacia el indígena es fiel reflejo de los tantos años de discriminación que, a pesar de las normas, no se ha podido superar. A muchas personas les es imposible reconocer los derechos del indígena y eso se ve en la práctica. En cualquier dependencia del Estado, por menor que sea, el indígena es atendido de últimas, y si sobra tiempo. Sus productos se pagan a menor precio y, en el aspecto de los créditos, a los indígenas se les considera sin capacidad de pago y por eso los préstamos que se les otorgan son muy bajos. Cuando la gente nos necesita dice indiecito , pero cuando reclamamos nuestros derechos somos unos indios El oriental se cierra Li Show es taiwanesa y trabaja como gerente de publicidad de Columbia Tristar Sins y es la esposa del actor de televisión y cine Frank Ramírez.

Hace 17 años vive en Colombia y considera que hacia las personas de raza amarilla no hay tanto racismo. Sí hay algo, pero no es tan obvio comparado con la situación, por ejemplo, que se presenta en Estados Unidos.

Yo no lo he sentido, la gente de aquí ha sido especial. Puede ser, tal vez, porque al colombiano le gusta mucho el extranjero. Lo que sí sucede a veces, es que el oriental se cierra a los demás. Hay muchos que tienden a crear su propio círculo y a no aceptar a otros .

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