E.U.: de tú a tú

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Tras dos semanas de sendas convenciones, los partidos Republicano y Demócrata están listos para el frenético tramo final de 60 días antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

07 de septiembre 2008 , 12:00 a. m.

La carrera por la Casa Blanca entre los senadores Barack Obama y John McCain se mantiene dentro de los márgenes de error, con una ligera ventaja de tres puntos a favor del opositor demócrata. Aunque ninguna de las convenciones quebró el empate técnico que hace varias semanas mantiene esta campaña al rojo vivo, ambos partidos marcaron la pauta de los temas, el estilo, los puntos fuertes y las debilidades que caracterizarán la maratón política de los próximos dos meses.

Republicanos y demócratas salieron cohesionados y con bríos de sus respectivas reuniones. Para los opositores liberales, Denver simbolizó la reconciliación después de las agresivas primarias entre Hillary Clinton y Barack Obama. Al escoger al senador Joe Biden como su fórmula vicepresidencial, Obama mandó el mensaje de tranquilidad a los que temían que su raza, edad y corta experiencia asustaran a los votantes. Pero decepcionó a muchas mujeres, que hubieran preferido a Hillary Clinton.

Los republicanos oficialistas, por su parte, llegaron a Minnesota descorazonados, con actitud derrotista y en medio de las malas noticias de la evacuación de Nueva Orleans por el huracán ‘Gustav’. Pero otra tormenta, la de la candidata vicepresidencial Sarah Palin, le devolvió con su aplaudido discurso la energía a la base conservadora para dar la pelea contra Obama.

* * * * El ‘Efecto Palin’ –como ya lo bautizaron medios estadounidenses– sirvió para que el candidato republicano John McCain disipara los temores de la rama más radical de su partido. La bisoña gobernadora de Alaska –que sobrepasó las expectativas y atacó duramente a los demócratas– representa tanto los valores pro armas, antiaborto y fundamentalistas religiosos como la actitud belicosa y desdeñosa de la tradicional maquinaria republicana que triunfó en 2000 y 2004. Y con un candidato de 72 años con secuelas de guerra y que ha sufrido cáncer cuatro veces, una eventual presidencia de Palin y sus credenciales derechistas es más una posibilidad real que una lejana y teórica hipótesis.

Recogido el confeti de las convenciones, queda claro que la campaña presidencial en Estados Unidos girará en torno al cambio y a la economía. La palabra misma, “cambio”, fue la más mencionada en los discursos de ambos candidatos. Después de ocho años de la administración Bush, los estadounidenses quieren nuevas caras, nuevas prioridades y nuevos estilos en la Casa Blanca. Por eso, tanto Obama como McCain –que encarnan el “antiestablecimiento” de sus partidos– están compitiendo por quién representa mejor esa transformación ante el electorado. El demócrata Obama tiene la ventaja de ser opositor y crítico de la guerra de Irak –que la mayoría abrumadora de los votantes rechaza–. Además, por su color de piel, trayectoria política e historia familiar, Obama goza del apoyo de los inmigrantes, las minorías y los jóvenes profesionales, cuya fuerza demográfica es creciente.

* * * * La dupla McCain-Palin no se queda atrás. En su discurso de aceptación, el candidato republicano recordó su pasado como renegado de su propio partido.

No mencionó al presidente Bush por nombre propio ni una sola vez (aunque sí a su esposa Laura) y atacó al “establecimiento” de Washington y a sus propios copartidarios. La inclusión de Palin –joven, inexperta y aislada de las élites republicanas– es otra señal de McCain a los votantes sobre su idea del cambio. Su campaña ya está promoviendo a la gobernadora como la cara del futuro de la derecha estadounidense. Sin embargo, es difícil vender un mensaje de cambio desde el partido que lleva ocho años en la Casa Blanca.

En materia económica, los demócratas también tendrían en teoría una gran ventaja. El viernes pasado, las cifras oficiales revelaron un desempleo del 6,1 por ciento: la tasa más alta desde 2003. Los altos precios del combustible y los alimentos han convertido la economía en tema central de la campaña. Mientras Obama ha expuesto una plataforma coherente de medidas para la clase media, McCain promete lo mismo de Bush: recortes de impuestos.

¿Por qué entonces Obama no despega? La campaña está reeditando la tradicional diferencia entre el partido “Mamᔠ–los demócratas con agenda social– y el partido “Papᔠ–los republicanos con agenda de seguridad y mano dura–. La raíz del empate está en que la mayoría de los independientes no está convencido aún de que Obama sea la respuesta en lo económico ni que McCain tenga la fórmula para salir de Irak. Restan 60 días de una intensa campaña centrada en convencer a estos indecisos.

editorial@eltiempo.com.co .

En los 60 días que restan, la disputa de Obama y McCain por la Casa Blanca será cada vez más frontal. Economía y cambio, dos temas claves

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