OPINIÓN Meluk le cuenta

OPINIÓN Meluk le cuenta

EDITOR DE DEPORTES Giovanni Hernández debía dar un pase a un metro en la mitad del campo y le pasó la bola a un uruguayo, que lo tiró largo para ganar en velocidad.

07 de septiembre 2008 , 12:00 a. m.

Pelota de fácil control para Estiven Vélez, quien tenía tiempo, espacio, la ventaja de la posición para dominar la pelota fácil, pero el balón le quemó los guayos, se hizo un problemón de jugador aficionado y regaló un córner innecesario. Uruguay cobra y Guarín, ido, despistado, no agarra a su marca, Eguren, que cabeceó libre, limpió y la metió. Esta cadena de pecados inadmisibles, que deben tener al técnico Pinto arrancándose los bigotes (en el béisbol dicen que el error no viene solo) no solo provocaron la puntual acción del gol con el que Uruguay ganó ayer, sino que retratan de cuerpo entero la mala noche colombiana en El Campín.

La administración de pelota fue fatal. Hacer un pase a metro y medio fue algo tan complejo como resolver un examen de cálculo integral. Horrible noche con el balón de Sánchez, de Vélez, de Vargas, de Falcao, de Zúñiga...

La salida desde la defensa o el medio campo fue una tortura porque para los nuestros la pelota era de caucho.

Fue terrible la lentitud del equipo, que fue incapaz. Nunca tuvo claro que hacer con la bola, en gran medida porque fue una Selección estática, sin imaginación ni sorpresa en el 90 por ciento del trámite.

Hernández tuvo esporádicos tres chispazos y Macnelly no prendió la luz para alumbrar el oscurísimo túnel en el que se metió el equipo. No hubo genio ni ingenio. Lo poquito lo puso Tressor.

De ñapa, los delanteros no estuvieron finos en las siete opciones que crearon. Aunque no se sientan, le crearon siete a este Uruguay serio ordenadísimo en su plan defensivo (más cuando hicieron el gol arrancando el juego), que sí tuvo la inteligencia que le faltó a Colombia para jugar un partido muy cómodo.

Una derrota grave, pues los empates de Lima (donde se debió ganar) y Quito valían siempre y cuando se ganara en Bogotá. Ahora toca ir a Santiago a enfrentar a uno de los ‘cocos’ de la eliminatoria: la Chile de Bielsa.

Hoy es domingo, día en el que las iglesias se llenan de fieles que se reencuentran en su fe y piden milagritos. No estaría de más que prendieran una velita por la Selección a ver si por lo menos saca un empate contra Chile... Después de lo visto anoche, eso sería más que suficiente..

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