ENTREVISTA CON FERNANDO H. CARDOSO ‘Aprendimos con la sangre de Colombia’

ENTREVISTA CON FERNANDO H. CARDOSO ‘Aprendimos con la sangre de Colombia’

EDITOR INTERNACIONAL Quizás la última imagen que se llevará de Colombia a su país el ex presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso es la de alguna de las gordas de Botero que reposan en su museo del barrio La Candelaria, de Bogotá.

07 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

El líder, uno de los intelectuales de mayor peso en América Latina, que gobernó al gigante suramericano durante dos periodos (1995-1999-2003), visitó a Colombia como codirector de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, liderada por él y por los ex presidentes César Gaviria, de Colombia, y Ernesto Zedillo, de México.

En diálogo con EL TIEMPO compartió sus ideas sobre el tema de la lucha contra las drogas.

El ex presidente César Gaviria no quiere hablar de ‘fracaso’ de las políticas actuales antidrogas. ¿Cuál es su percepción del asunto? La política antidrogas como tal no ha tenido éxito, porque el consumo se expande. Parece ser que el nivel de la producción está igual. El ex presidente Gaviria tiene una preocupación que es justa: no deslegitimar las políticas que están en marcha, porque en el caso especifico de Colombia, por el lazo del narcotráfico y las Farc, parece que han sido más exitosas. Él no quiere que se tenga una idea errada sobre la intención, que no es la de criticar a un gobierno. A nivel global no hay una comprensión eficiente sobre cómo combatir a las drogas, porque no se hace hincapié en el consumo, el hincapié está en la producción y en el tráfico. Es cierto que la producción debe ser contenida y el tráfico combatido, pero el consumo aumenta y los países más ricos no tratan de profundizar en alternativas para combatir el consumo.

¿Cómo atacar el consumo? Como se hizo con el tabaco. El tabaco cayó mucho porque hubo una especie de concientización con apoyo de la sociedad, de los medios de comunicación, de los gobiernos; y mire que la industria del tabaco es una industria fuerte y pierde terreno. Creo que si hubiera un esfuerzo semejante y con la enorme cantidad de plata que se pone en la guerra contra de las drogas, habría más éxito en la disminución del consumo con programas de salud pública más activos. Campañas para mostrar los males de la droga, porque el consumidor no debe ser tratado como un criminal, es un adicto, que debe ser curado.

El tema de la legalización de las drogas ha tenido un matiz diferente en la Comisión. ¿La propuesta va en ese sentido? Todavía no hay una propuesta. Hay una preocupación porque la ‘legalización’ puede tener el significado de la ‘legitimación’ del uso, y eso no es lo que se quiere. Se puede discutir si las penas al consumidor resuelven o no, y creo que la mayoría de la Comisión tiende a creer que la penalización no soluciona el asunto. Pero ¿cómo formular en modo tal que no se legitime el uso de la droga y, simultáneamente, no transformar la restricción al consumo en una cuestión puramente policial? A cada país lo acosa de manera diferente el tema de las drogas. ¿Cómo pretender una política común? Es difícil. Uno de los errores de Estados Unidos fue creer que era posible una receta. Eso no existe. Por ejemplo: Brasil no es productor de droga y, sin embargo, tiene serios problemas de droga. No solamente consumo, sino por la articulación de las bandas locales criminales y la vinculación, a veces, de la Policía. Otros son meramente consumidores, como en el caso de Chile.

Entonces, no se puede tener una sola política. Hay cosas que hemos aprendido, principalmente de la sangre colombiana. Acá fue donde más se sufrió. Ahora se ve en México, con una complicación adicional: que está al lado de E.U.

La Comisión denuncia que ya no hay debate sobre la efectividad de la lucha contra las drogas. ¿Cómo relanzarlo? Ese es uno de los objetivos. Nuestra Comisión no tiene fuerza para tanto, pero puede empezar. Vamos a buscarlo, después de que se apruebe una posición nuestra, incluso antes de la reunión de la ONU de Viena, en el 2009.

Trataremos de promocionar un diálogo en E.U., con congresistas, con universidades y con medios de comunicación, que son fundamentales para que se pueda tener una política que incluya el interés de la sociedad. Pero el Congreso de E.U. está dedicado al tema de la represión, más a la guerrilla que a la droga, con el entusiasmo por el Plan Colombia, tan apoyado allí. No hay milagros, pero los documentos no solucionan nada, como los textos con lenguaje de la ONU, que son muy abstractos.

El presidente venezolano Hugo Chávez rompió con la DEA y sigue su disputa...

No estoy al tanto de la situación de Venezuela. Cada país tiene su política. Si el presidente Chávez cree que él puede, por medios propios, manejar el asunto de la droga con resultados, pues no hay problema. La DEA tiene en Brasil muy pocas relaciones, no muy profundas y, sin embargo, Brasil tiene una política integral. La DEA se mueve más con la cuestión de la exportación. Venezuela puede ser pasillo, corredor, pero ni siquiera, quizás, ruta principal.

¿El tema del narcotráfico en las ‘favelas’ se está desbordando? Ahí es mas grave porque en algunas favelas de Río realmente hay algo que se asemeja al control territorial por bandas que tienen el dominio de la droga y se pelean entre ellas. No hay un control pacífico y en algunos sectores la entrada de la Policía es muy difícil. Ahí hay una política un tanto equivocada, pues está basada más en matar a los criminales, y de paso matar a los que no son criminales, cuando me parece que el asunto principal es de inteligencia. Ahí sí creo que las Fuerzas Armadas tienen capacidad para ayudar. Pero, es inútil pensar que la fuerza militar puede solucionar el problema del consumo, incluso el problema del contrabando. Ayuda, pero no soluciona. En Brasil hay muchas policías. Eso crea ambiente de complicación.

¿Es equivocado sacar a las calles al Ejército para enfrentar el problema en México? No sé decir si es equivocado o no, porque no estoy allá. México, el Estado, ha sido desafiado. Cuando el Estado es desafiado tiene que responder. No creo que sea la solución, se necesita más que eso. Creo que el presidente Felipe Calderón tuvo el valor de plantear el tema y enfrentarlo. En México la situación estaba grave y los gobiernos no actuaban. Ahora sí actúan.

Ahora hay que corregir los rumbos si están equivocados.

Felipe Caicedo / EL TIEMPO Es claro que los datos sobre los cultivos ilícitos no son fiables. Ha habido críticas muy duras sobre cómo la ONU está evaluando y trabajando el tema”.

Fernando Henrique Cardoso, ex presidente de Brasil.

Hay una preocupación porque la ‘legalización’ de las drogas puede tener el significado de la ‘legitimación’ del uso de la droga, y eso no es lo que se quiere”

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