Un guerrillero de Farc contó los últimos días de Ramiro Carranza

Un guerrillero de Farc contó los últimos días de Ramiro Carranza

REDACTORA DE EL TIEMPO “El hombre estaba muy enfermo, su suerte era morirse. Había días que no recibía comida y yo creo que los pulmones los tenía reventados, porque le dio una gripa y una tos muy machas. Es que en el campamento donde estábamos hacía mucho frío y el hombre también tenía como enferma el alma”.

07 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Así, sin el mayor asomo de caridad o tristeza y con una frialdad que raya con el cinismo, un guerrillero ‘jubilado’, que se identifica como ‘Édgar’, habla de los días en cautiverio de Ramiro Carranza Coronado, el hermano de la poetisa María Mercedes Carranza, a quien la vida no le alcanzó para verlo libre.

EL TIEMPO ubicó a uno de los subversivos que sirvió de carcelero de Ramiro y de por lo menos un centenar de secuestrados. La mayoría no regresó a sus casas y murió a manos de los frentes 53 y 54 de las Farc, entre 1999 y 2003.

¿Ustedes lo mataron porque estaba enfermo? El hombre intenta levantarse, se toma con la mano izquierda lo que le queda de brazo derecho (lo perdió en un combate) y responde: “se murió y punto”.

De esta forma resume la frase que Juan Carranza –el hermano que le sobrevive a María Mercedes y Ramiro– se negaba a escuchar desde ese domingo 21 de septiembre del 2001, cuando empezó la pesadilla, en una finca de Quetame (Cundinamarca). Pese a lo que tres años atrás le había dicho el Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, sobre la posible muerte en cautiverio de su hermano, Juan albergaba una última esperanza.

Esta quedó desecha el viernes en la mañana cuando este diario le confirmó la versión del guerrillero. “Ahora se cierra el ciclo. Solo puedo decir que en 4 años tuve que perder a mi madre, mi hermana y a Ramiro –dice Juan–.

Acabaron con un hombre justo, que no le debía nada a nadie”.

Y mientras la familia Carranza y decenas de familias más siguen rumiando su dolor, ‘Édgar’, un llanero de unos 37 años, ciego, mutilado y con una enfermedad terminal, dice que decidió hablar “para ponerse en paz porque ya casi le llega la muerte”.

Aún así, no se arrepiente de lo que cuenta: “El camarada ‘Flaminio’ (muerto en septiembre del 2002) se cargó a Carranza. De Quetame se llevó a El Calvario y ahí lo recibió el ‘Zarco’ y luego en San Juanito lo tuvimos como 10 meses, pero empezó a enfermarse... así pasaba con la mayoría de los que llegaban allá, el clima los azotaba”.

Según ‘Édgar’, que recibe una ayuda de las Farc a modo de pensión por su invalidez, a finales del 2002 le dio una gripa muy fuerte a Ramiro, que terminó en neumonía, además del dolor de las piernas y la espalda. “No se le pudo dar droga, porque con los militares encima no se podía entrar médico a los campamentos”, añade.

A sus 55 años y sin importar su estado, quien fuera director de extranjería del DAS en el momento del secuestro, fue trasladado por pendientes y cuchillas de la cordillera oriental.

“El ‘Zarco’ (jefe del frente 53) recibió la orden de mover a los retenidos para reunirlos con Muramatsu (Chikao, el japonés que también murió en cautiverio) y otra gente, pero el viejo no aguantó”.

Según su versión, Ramiro Carranza murió a principios del 2003, justo cuando el Ejército cercó a las Farc con la operación Libertad Uno. “Ese hombre estaba enfermo del alma, porque lloraba mucho en las noches...” ¿Usted puede estar en paz sabiendo que dejó morir a tanta gente? “¡Los dejaron morir los familiares!”, responde sin inmutarse.

Junto a Ramiro y Muramatsu quedaron en las montañas de Cundinamarca las vidas de los esposos Gerardo y Carmenza Angulo, Helmut y Doris Bickenbach, Esther Solano y una lista interminable.

También quedó allí el corazón de María Mercedes Carranza, quien prefirió suicidarse en julio del 2003 sin noticias de su hermano.

Una guerrillera ‘Estella’ se hizo amiga de Carranza y de otros retenidos y les llevaba jabón y comida, pero el comandante la pilló y le hicieron consejo de guerra”.

Lo que cuenta ‘Édgar’ sobre la muerte de una de sus compañeras

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.