CRUZADA DE UNA FAMILIA DE ENANOS EN BOGOTÁ

CRUZADA DE UNA FAMILIA DE ENANOS EN BOGOTÁ

EL TIEMPO (TEXTOS Y FOTOS) Sus escasos 1,20 metros de estatura y sus dos hijitos de 6 y 8 años, no han sido impedimentos para que Isaura Pereira se enfrente a la vida, y mucho menos, para que haya iniciado una ‘gigantesca’ cruzada en busca de una casa para ella y los suyos.

07 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Esta mujer de 29 años, a la que el padre de sus hijos abandonó “porque le daba pena” la estatura de su familia, salió de Riohacha (La Guajira) hacia Bogotá con un solo propósito: que el Presidente le ayudara a conseguir su vivienda. Eso fue en noviembre del 2004 .

Ya en la capital, se ubicó cerca de la Casa de Nariño, recorrió las calles aledañas y durante varios días preguntó a los guardias qué debía hacer para hablar con el mandatario. Casi siempre la respuesta fue: “Mande una carta”.

Los mismos militares a los que consultaba a diario le ayudaban económicamente.

La mañana del 29 de noviembre, un soldado que prestaba guardia en las afueras del Palacio, le mostró a la esposa del Presidente, Lina Moreno, quien entraba en ese momento, y le dijo que ella la podía ayudar.

La pequeña mujer la abordó, le explicó la situación y le expresó su deseo de hablar con el Presidente. Doña Lina la atendió y la citó para las 5 de esa misma tarde.

Isaura, llena de ansiedad, llegó una hora antes a la cita, en compañía de sus hijos. “¡Levántense, ahí no pueden estar!”, les dijeron los guardias, resistidos a creer que de verdad el mandatario los fuera a recibir.

Isaura recuerda ahora que tan pronto subieron al despacho presidencial, Uribe los saludó y les ofreció buñuelos y natilla y les preguntó qué querían.

Ella le dijo que quería una casa y un trabajo, para sostener a “los pelaos”.

Y Uribe le respondió: “¡Hija, te vamos a ayudar!”, y pidió a su secretaria que le tomaran los datos.

Luego hicieron un recorrido por la casa de Nariño y a los niños les regalaron de Navidad –recuerda Isaura– “unos muñecos más grandes que ellos”.

Con la palabra presidencial en su corazón, Isaura regresó confiada a su natal Riohacha, segura de que la promesa llegaría y a trabajar en lo que sabe: laminar documentos.

Vino la reelección y el Presidente quedó de nuevo en el poder, pero la casa no llegó. Después de muchos días de espera, en julio pasado Isaura echó la poca ropa que tenía en una caja y viajó otra vez a Bogotá.

Desde entonces vive con sus hijitos en una habitación semidestruida en la que su única compañía son las pulgas y el frío bogotanos.

Todas las mañanas los tres caminan 10 cuadras hasta el Congreso, donde algunas personas les ayudan con los 10 mil pesos diarios que gastan en comida y los 5 mi l que cancelan por la pieza.

Un día se enteró que el Presidente iría al Congreso y se las ingenió para caerle. Aprovechó su diminuta figura para meterse por entre los escoltas y sorprenderlo, recordándole con una fotografía en su mano, la cita y la promesa que le había hecho en su oficina cuatro años antes.

Entre abrazos y risas Uribe le expresó su preocupación por el incumplimiento, y le asignó un padrino para que la contactara con la Banca de Oportunidades y con el Ministerio de Ambiente y Vivienda.

Pero los padrinos no han respondido. En el Ministerio tienen una razón que parece de peso: a Isaura no se le puede privilegiar, porque se debe respetar el orden de las solicitudes de subsidio. Sin embargo, dijeron que está en la lista para un programa de vivienda en Riohacha y que si resulta favorecida recibirá 10,1 millones de pesos. A esto se suman 3 millones que dará la Alcaldía Municipal.

El asunto es que dichos recursos solo se adjudicarán a finales de este año o comienzos del otro y todavía quedan pendientes unos dos millones de pesos, pues la casa vale unos 15. Además, el proyecto, si todo sale bien, solo estaría culminado a finales del 2009.

Isaura regresará el próximo viernes a Riohacha porque dice que Uribe irá a finales de este mes a esa ciudad y espera caerle de nuevo allí. Y todavía confía en que la influencia del Presidente sea suficiente para que se le cumpla su sueño más grande: tener la casa para ella y sus pequeños.

Con 10 mil pesitos como diariamente, siempre busco lo más barato. Para los tres un plato de comida es suficiente, porque nos llenamos con muy poquito”.

Isaura al explicar cómo sobreviven en Bogotá.

El papá de los niños nunca sirvió para nada, pues se avergüenza de nosotros porque somos pequeños y por eso nos dejó. Él es de estatura normal”

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