Puerto Wilches, de nuevo está bajo el agua

Puerto Wilches, de nuevo está bajo el agua

El río Magdalena arremetió de nuevo contra el municipio santandereano de Puerto Wilches, dejó barrios y veredas inundados, miles de damnificados y pérdidas cuantiosas.

03 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Según la Defensa Civil, 437 familias resultaron afectadas, (1.965 damnificados) y 10 casas fueron evacuadas.

La embestida del río, que subió 15 centímetros del nivel crítico, obligó al alcalde, Nelson Pinzón Rodríguez, a prorrogar el estado de urgencia manifiesta y a decretar la alerta naranja.

Las inundaciones se dieron por el represamiento de la ciénaga de Yariguíes y la ruptura del muro de contención en vuelta Perico, dijo Jesús Jaimes, coordinador de la Defensa Civil en la zona.

“La situación tiende a agravarse; y se han adoptado planes de emergencia para impedir pérdidas humanas. Los daños materiales por esta nueva inundación son incalculables”, señaló Jaimes.

En la pasada emergencia invernal, hace cerca de dos meses, “el presidente Álvaro Uribe comprometió 7.200 millones de pesos para reparar los daños y favorecer a los damnificados, pero hasta hoy no ha llegado un solo peso”, dijo el alcalde Pinzón.

Mientras tanto, en el departamento de Magdalena, los organismos de atención y prevención de desastre están alerta por la intensificación del invierno.

La primera localidad que sintió el rigor del cambio de clima fue Quebrada Valencia, en el corregimiento de Guachaca, a 30 minutos de Santa Marta, donde las crecientes arrasaron unas 600 hectáreas de cultivos de pancoger.

Ayer, 30 familias de esa zona llegaron a Santa Marta a pedir ayuda a las autoridades. Según Carlos Rodríguez, uno de los voceros de los labriegos, en los últimos días los aguaceros no cesan y muchas familias quedaron en la calle.

Barranquilla también fue azotada ayer durante 45 minutos por un aguacero que no dejó consecuencias graves.

Rodolfo Cabrera, sargento del Cuerpo de Bomberos, dijo que cinco vehículos fueros arrastrados por las turbulentas aguas. “Muchas personas desafían las corrientes y ponen en riesgo sus vidas y sus vehículos y obstaculizan las vías, lo que impide que el Cuerpo de Bomberos haga una eficaz y rápida labor de ayuda”.

La lluvia prácticamente paralizó la ciudad desde el mediodía hasta las 3 de la tarde, cuando las vías comenzaron a despejarse

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