CAMPESINOS DE VALDIVIA, EN JAQUE POR GUERRILLA Y PARAS

CAMPESINOS DE VALDIVIA, EN JAQUE POR GUERRILLA Y PARAS

En Valdivia nunca supieron si los novios que el sacerdote casó en la misa de 6:30 del 2 de enero de 1988 pudieron disfrutar esa noche de la luna de miel.

01 de junio 1996 , 12:00 a.m.

Esa tarde, cuando estaban en la iglesia los fieles y parroquianos engalanados, las balas de un comando guerrillero apilaron a los novios y feligreses en los pocos rincones que tenía el templo.

Mucha gente durmió allí porque la balacera duró hasta la 1 de la mañana , cuenta un poblador de esa localidad ganadera y minera que marca el límite entre el norte y el Bajo Cauca antioqueño. En el ataque perdió la vida el comandante de la estación de Policía.

Desde ese día Valdivia se enfrió en cuerpo y alma y se quedó con el peso de la violencia. Pero luego el conflicto ha estado del puerto hacia allá , comenta la misma persona, Se refiere a Puerto Valdivia, un corregimiento que es la puerta al Bajo Cauca de Antioquia, en la Troncal a la Costa. Voceros de la Policía Antioquia reconocen que el lugar siempre ha sido de influencia guerrillera.

Hasta comienzos de este año la mayoría de la población estaba de acuerdo en que la presencia de grupos subversivos a lo largo de la carretera a la costa Atlántica era intimidatoria, pero que solo afectaba a quienes vivían del puerto hacia allá y a los viajeros y turistas que son sorprendidos por los frecuentes retenes de los subversivos.

Sin embargo, para algunos pobladores, la masacre de 10 campesinos en la madrugada del 1 de abril en la vereda Juntas, atribuida a paramilitares, y el asesinato del alcalde John Jairo Cárdenas el pasado martes son síntomas de que la violencia que ha mortificado desde hace años a sus vecinos de Tarazá se está propagando y avanza presurosa hacia el norte de Antioquia. Ahora no sólo están acosados por la guerrilla, sino también por los paramilitares.

La masacre del 1 de abril solo se supo 23 días después ya que un grupo armada amenazó de muerte a quienes salieran a denunciar el hecho. Solo el 24 de abril las viudas y los huérfanos se atrevieran a llegar hasta la cabecera municipal, donde relataron lo ocurrido.

Varios hombres interrumpieron el sueño de los pocos ranchos ocupados de la vereda, balearon y les cortaron la cabeza a cuatro campesinos y luego los arrojaron al río Pescado, relataron los dolientes. Esa madrugada se llevaron a otros seis campesinos, tres aparecieron muertos más tarde y de los demás nunca se supo nada.

Las viudas de Juntas contaron que eran los últimos habitantes de la vereda porque los demás se habían ido durante un éxodo que comenzó a finales del año pasado, cuando arreció el enfrentamiento entre paramilitares y guerrilleros.

Según un funcionario de la Alcaldía, que como los demás habitantes del lugar prefiere mantener en reserva por temor, la intimidación hace que la gente entierre a sus muertos sin decir nada y que nunca se conozcan muchos actos violentos. Desde el 1 de abril se ha reportado la desaparición de 15 campesinos.

El cerco formado por paramilitares y guerrilleros es sólo reconocido por los habitantes de las zonas rurales, donde viven 10.800 de las 14.300 personas que conforman Valdivia. Un hombre de la vereda El Retiro lo testifica al afirmar que la cosa es fregada, pero de Valdivia hacia abajo .

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