¡Cianuro en el Magdalena!

¡Cianuro en el Magdalena!

Poca suerte tiene nuestro río Magdalena. Aparte de que recibe toda clase de desechos, ahora, al zozobrar un ferry en la madrugada del pasado sábado, frente al corregimiento Bodega Central, en el sur de Bolívar, le cayeron 96 canecas de 50 kilos que contienen cianuro granulado. Como se lee. ¡Cianuro! Esa sustancia potencialmente letal que se usa en la industria metalúrgica, manufacturera y minera, del cual el nivel máximo de cianuro permitido en el agua potable es de 0,2 partes por millón de partes de agua. ¡Cianuro, que se supone debe ser transportado con extremas medidas de prevención!

02 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

De manera que la alarma no es gratuita. El que el presidente Uribe, con el Ministro de Ambiente y Vivienda, Juan Lozano, además de las autoridades ambientales y portuarias se hayan hecho presentes para apersonarse de la situación indica la gravedad del hecho; lo mismo el que los buzos de la Marina hayan trabajado hasta extenuarse. Aun con semejante esfuerzo, ayer había 34 canecas todavía en el lecho del río. Con la mala suerte de que una de ellas se zafó de las manos de uno de los buzos y se la llevó la corriente. Hay recompensas, perifoneo y avisos radiales, tan desesperados como insólitos: “Quien vea una caneca azul con el símbolo del cianuro, favor dar aviso a las autoridades”.

Es un episodio muy preocupante, pues pone en grave riesgo a 40 municipios de Cesar, Bolívar, Atlántico y Magdalena, además del ecosistema. Y eso que la alarma por el cianuro ha ahogado el hecho de que también se hundió otro camión con insumos orgánicos: 1.300 litros de un herbicida y 1.500 kilos de sulfato de zinc. No letales, pero venenosos para las especies y tóxicos para las personas.

¿Por qué nos pasan estas cosas? ¿Será que las normas de transporte de tóxicos también cayeron al fondo del río y el Ministerio de Transporte no se ha enterado? A primera vista, parece una irresponsabilidad, o un riesgo enorme, que casi 100 canecas de cianuro sean movilizadas a altas horas de la madrugada en un ferry.

Tampoco hay que extrañarse demasiado, cuando los descuidos en materias sanitarias son olímpicos y absurdos. En días pasados estábamos casi al borde del pánico ante el grave peligro de los desechos hospitalarios, que en Barranquilla, Buenaventura y Boyacá estaban siendo arrojados a cielo abierto, como quien bota hollejos de papa.

Se deben agotar todos los esfuerzos y rescatar hasta la última caneca. Pero también al país le debe quedar claro si este es el sistema más seguro y adecuado para llevar semejante carga. Si se respetó el Código Nacional de Navegación, cuando por el Magdalena iba una bomba química. Al menos en la norma, el artículo 83 condena con sanciones y multas por “contaminar las vías fluviales” o “no evitar o impedir accidente o peligro, pudiendo hacerlo”. Hubo accidente y hay peligro. ¿Quién responde? ¿Qué dicen el inspector fluvial y la Superintendencia de Puertos y Transportes? editorial@eltiempo.com.co

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