Han muerto 28 pacientes tratados con botox en Europa

Han muerto 28 pacientes tratados con botox en Europa

La Agencia Europea de Medicamentos (Emea) registró más de 600 casos de personas que, tras haber recibido inyecciones de toxina botulínica (popularmente conocida como botox), sufrieron serios efectos negativos.

02 de septiembre 2008 , 12:00 a. m.

Estos casos, que incluyen 28 fallecimientos, fueron registrados hasta agosto del 2007, según el semanario alemán Focus. En Alemania hubo 210 casos desde 1994, cinco de ellos mortales.

En julio del 2007, la Unión Europea se dirigió a los profesionales de la salud para alertarlos de los riesgos relacionados con esta toxina. Al mismo tiempo reforzó las precauciones de uso y completó la lista de efectos no deseados.

La toxina botulínica, que la gente conoce bajo marcas como Botox, suele relacionarse con la estética, aunque se usa en el tratamiento de distintas enfermedades. No es, por sí sola, una sustancia letal, pero tampoco es inocua.

En febrero de este año, y tras una revisión de casos de reacciones adversas de niños y adultos a productos fabricados con base en esta toxina, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA), de Estados Unidos, encontró vínculos entre tres marcas con muertes y graves efectos secundarios. Esta agencia, encargada de autorizar y revisar los medicamentos en ese país, determinó que el medicamentos había provocado, en algunos casos, reacciones adversas, incluyendo paros respiratorios y muerte, después de tratamientos de distinta naturaleza y con un amplio rango de dosis. En ese momento, la FDA habló de dificultades respiratorias en procesos de uso terapéutico y destacó que “los casos más graves provocaron la hospitalización y la muerte”. Sin embargo, no prohibió el uso de la sustancia.

La toxina botulínica, que se comercializa bajo las marcas Botox o Vistabel (laboratorios Allergan), Myobloc o Neurobloc (laboratorios Solstice Neurosciences) o Dysport (laboratorios Ipsen), es producida por la bacteria llamada clostridium botulinum.

Este microorganismo se encuentra en cualquier lugar del planeta y se mantiene inactivo por años. Puede entrar al cuerpo a través de heridas abiertas o en alimentos enlatados mal conservados.

Cuando la bacteria crece genera esta toxina (la botulínica), una de las más tóxicas que existe. Además de su uso en procedimientos estéticos, también se utiliza en el tratamiento de las distonías, la esclerosis múltiple, parálisis cerebral y algunos tipos de dolor e hiperhidrosis (sudoración excesiva).

Con información de Afp .

600 son los pacientes europeos que, tras haber recibido inyecciones de botox, sufrieron serios efectos negativos

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