Pombo en una acuarela de sonidos

Pombo en una acuarela de sonidos

El 13 de agosto, en Gaira Café Cumbia House, en Bogotá, Carlos Vives será el maestro de ceremonias en la presentación del disco Pombo musical. Él fue el motor de este álbum que presenta, revestidas de música, 14 fábulas de Rafael Pombo (1833-1912), que los colombianos asociamos con nuestra infancia.

10 de agosto 2008 , 12:00 a.m.

El proyecto fue inicialmente un ejercicio entre amigos que creció con la llegada de otros, entusiasmados con el llamado de Vives y las letras del autor de El renacuajo paseador, El gato bandido y Mirringa Mirronga.

Vives recuerda que todo comenzó como un proyecto de estudio en casa. Carlos Iván Medina (Distrito Especial), Carlos Huertas y Ernesto ‘Teto’ Ocampo estaban presentes. “Antes habíamos trabajado musicalmente sobre algunas obras de Pombo, no pensando en un disco sino porque alguno hizo una melodía para Rin Rin”.

Después, Medina y Vives hicieron una melodía para el Modelo alfabético. “Un día, en una reunión, conocimos a Juanita Santos, que era presidente de la Fundación Rafael Pombo –recuerda el cantante samario–. Nos contó cosas que no sabíamos sobre la Fundación y supimos que podíamos presentar una propuesta. Así empezó a crecer el proyecto”.

Pensaron, luego, en amigos como Juanes, Aterciopelados y una élite de músicos bogotanos. En total, 24 artistas figuran ahora en Pombo nusical.

Tradicional y contemporáneo.

El disco se hizo en tres o cuatro estudios de grabación, a lo largo de casi dos años. Buscaron a Pombo, no solo en las obras conocidas sino en las olvidadas. Los invitados se pusieron manos a la obra en lo que Vives ahora llama “un collage, una acuarela de sonidos y sabores que están entre lo tradicional y lo contemporáneo”.

Verónica Orozco interpretó La pastorcita, “un tema que le quedó muy sensual”. Juanes trabajó en su estudio en Medellín. “Sabiendo lo que yo quería, Juanes se fue a hacer El gato bandido, llevándolo a su estilo", recuerda Vives. La idea era que le pusiera su sello pero que fuera teatral.

Cabas hizo Juan Chunguero, una selección de bogotanos hizo Rin Rin y su reto era adaptar las letras largas. “Realmente hay muy poca tijera –dice Vives–.

Entendimos que los temas largos no tenían que ser problema, sino que podíamos ir hacia lo que puede ser un teatro musical".

Todo pensando en mantener el espíritu de Pombo, afirma: “Uno no deja de pensar en la persona. Me preguntaba cómo sería su época. Leí biografías y me formé una imagen. De ahí salieron temas como Dios y el alma, grabado por Lucía Pulido y Cimarrón”.

Vives supo, por ejemplo, que esa obra fue hecha por Pombo cuando era estudiante para una clase de Geografía. “Explica el alma a través de la Geografía en unas décimas. Y cuando Carlos Iván Medina me lo mostró, yo le dije: eso es un joropo”. Por eso invitaron al Grupo Cimarrón.

Los ejercicios y divertimentos de Pombo con el idioma inspiraron a los participantes a improvisar. En Mirringa Mirronga, Andrea Echeverri pone una letra adicional. La pueden oír cantando: “Don Rafael puso a las palabras a bailar”.

Para la Fundación Vives piensa que hay material para una segunda parte –y más– de este proyecto. Por ahora, el público disfrutará del álbum, patrocinado por Familia, la empresa que le dio a este trabajo el impulso final para que viera la luz en la celebración de sus 50 años.

El disco estará a la venta a partir del mismo 13 de agosto y el dinero que se recaude será para la Fundación Rafael Pombo, orientada a la formación de la niñez.

Después, Vives volverá a su música. Grabará Clásicos de la provincia 2.

“Estoy empezando la etapa de preproducción. Pero todavía no hablemos de eso, por favor, todavía no. Porque después Rafael me sale por la noche y me jala las patas”.

SANTIAGO CRUZ. SIMÓN, EL BOBITO.

A ritmo de champeta, el cantante ibaguereño Santiago Cruz grabó Simón, el bobito con el grupo H2. Acepta que le costó trabajo adaptar la voz y su estilo a este ritmo musical. A lo largo de una noche de trabajo, Cruz sacó adelante el cuento con el que su abuela lo distraía. “Era un trabajo que no solo tenía el sello de Carlos Vives, sino el de Rafael Pombo. Y siempre estuve relacionado con él. Mi abuela, recuerdo, pintaba dibujos de sus cuentos”.

GUILLERMO VIVES POBRE VIEJECITA.

Al presentador de Dígalo cantando, Guillermo Vives, lo tomó por sorpresa la propuesta de su hermano Carlos de cantar a dúo La pobre viejecita. Le dijo que la idea era hacer el texto de Rafael Pombo –uno de los más conocidos– entre un cachaco y un paisa: el primero interpretado por Carlos y el segundo, por él. “Me pareció una labor bonita. Me motivó mucho el hecho de rescatar nuestras fábulas para dejarle a la gente joven esos clásicos colombianos”.

VERÓNICA OROZCO LA PASTORCITA.

“Me sentí superafortunada de ser una de sus elegidas –dice Verónica Orozco-.

Me pareció divino el proyecto”. Así, elaboró una versión bastante roquera del cuento infantil La pastorcita, que se grabó hace más de un año.

ADRIANA LUCÍA EL NIÑO Y LA MARIPOSA.

Adriana Lucía cree que esta fue la primera canción que aprendió en la vida.

La cantaba su abuela porque, a su vez, una tía se la enseñó a ella. “No sabía que la letra era de Pombo”, confiesa la cantante. Lo descubrí cuando Carlos me invitó a participar. Abrimos el libro de las fábulas y salió El niño y la mariposa. Y le dije a Carlos: ‘Yo me sé esa. Además, tengo la melodía porque mi abuela me la cantaba’”. De hecho, tuvo que llamar a su abuela para que la cantara una vez más por teléfono. “La grabé y, sobre esa grabación, trabajamos con Carlos Huertas y Carlos Iván Medina”.

FONSECA EL ROBANIDOS.

“Desde que Carlos Vives me invitó, obviamente, acepté feliz. Lo más importante es que el proyecto es para los niños de Colombia, para que gracias a la música tengan un mensaje positivo como ese de que “nadie debe divertirse con los dolores ajenos”. Ponerle música a una fábula de Rafael Pombo fue una gran experiencia, trabajar en un estudio con Vives fue cumplir un sueño. Me encantó haber sido parte de La Provincia durante un rato y estoy contento con el resultado de esta canción que sabe a ellos y a mi música”.

JUANES EL GATO BANDIDO.

El cantante paisa grabó en Medellín esta canción en la que, además de la voz, puso guitarras y teclados. “Le fascina esa historia –explicó su representante, Fernán Martínez–. La grabación tiene dos ritmos: uno para narrar y otro para cuando habla el gato. Este último ritmo tiene mucha actitud. Hay suspenso en la narración musical. Es una canción bien roquera para niños, como un pequeño musical”.

ILONA TÍA PASITROTE.

“Cuando era niña, mi papá me llevaba a la Fundación Rafael Pombo a escuchar los cuentos. Ese era el plan. Me los sabía todos”, dice Ilona. Por eso se emocionó con el proyecto. “Son cuentos narrados como poesías y el de La tía Pasitrote me gusta porque es la historia de una tía que le acolita todo al sobrino. Yo soy una tía así, que regaña, pero le doy mucho cariño”

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