Maronitas ya tienen su iglesia

Maronitas ya tienen su iglesia

Un canto en arameo, reproducido por un amplificador de sonido, retumba en la parroquia de Nuestra Señora de Santa Clara, en el norte de Bogotá. El templo está colmado por unas 400 personas que oran con fervor, y que pertenecen a la comunidad colombo-libanesa presente en Colombia hace más de un siglo.

02 de agosto 2008 , 12:00 a.m.

Además de misa, hubo fiesta. Y no fue para menos. Era la primera eucaristía oficial de la comunidad maronita de Colombia.

Desde hace tres semanas, la Arquidiócesis de Bogotá le cedió el templo todos los domingos a la 1:00 de la tarde. Y aunque estará abierto al público, allí se ofrecerá una ceremonia especial. Se realizará en arameo (la lengua que habló Jesús), árabe (con dialecto libanés) y en español.

Por eso el templo ya tiene un nombre alterno. Para esta comunidad se llamará ‘Parroquia de Nuestra Señora del Líbano’.

Dentro de los fieles, Laila Faour de Saab era una de las más conmovidas.

“Esto es un sueño hecho realidad”, cuenta la mujer, quien lleva 47 años viviendo en Colombia y una de las libanesas que más luchó por esta causa.

Hasta la fecha los maronitas radicados en el país, como católicos que son, iban a misa los domingos a parroquias cercanas a sus viviendas.

Pero extrañaban la liturgia en su idioma, y algunos momentos que no existen en el rito latino.

Por ejemplo, el saludo de la paz, en el que un grupo de niños recorre el templo abrazando las manos de los demás en posición de oración.

Laila relata que la iglesia, además de servir para la celebración de la misa dominical, será un refugio para que las nuevas generaciones no se desvinculen de sus raíces y se aferren en la fe con la que sus padres y abuelos han sido educados, así sea lejos del país de los cedros.

En eso coincide la ministra de Comunicaciones, María del Rosario Guerra.

Ella, como nieta de libanés, dice que asistirá de ahora en adelante a la liturgia maronita para recordar a su abuelo y a la cultura que ella ha heredado.

Con sacerdote propio Además de la asignación del templo, los colombo-libaneses están felices porque, después de pedirle a su país durante 11 años que les enviaran un sacerdote maronita, ya lo tienen entre los suyos.

Su nombre es Naji Souein. Tiene 46 años y habla un español escaso. Lo aprendió durante los 7 años anteriores en una misión de su iglesia en Argentina, y apenas lleva un par de meses en Bogotá.

“Esta será nuestra casa”, dice el sacerdote al hablar de la parroquia que le asignaron. Él no solo celebrará la misa de los domingos. Visitará a los enfermos y a las comunidades colombo-libanesas que hay en el país, que se estiman en unas 400 mil personas, aunque no todas pertenezcan a la confesión maronita.

De hecho, los cristianos ortodoxos del Líbano, aunque practican otro rito, se sumaron a la causa de la creación de esta iglesia.

Con espesas barbas y ataviados con atuendos alusivos a su religión se hicieron presentes en el templo. Dicen que allí la devoción será compartida.

El padre Souein agrega que su tarea también consistirá en apoyar la idea que tienen sus coterráneos de construir el primer templo maronita en Colombia.

Fotos: Claudia Rubio / EL TIEMPO.

LOS LIBANESES CATÓLICOS La confesión maronita es católica, depende de Roma y es uno de los 22 ritos del catolicismo romano.

En la eucaristía y los sacramentos se utiliza como idioma el arameo (además del árabe), que era utilizado en la época de Jesús.

Así mismo, en esta iglesia, que tiene más de 1.600 años, se puede ordenar a un hombre casado como sacerdote y llevar su vida de religioso con su familia.

Sin embargo, estas personas no pueden llegar a ser obispos.

Su fundador fue San Marón, un ermitaño que existió en el año .

335 D.C.

En el Líbano, aunque son minoría como católicos (en un país donde predomina el Islam), se han logrado sostener con el paso de los siglos. En el mundo son 10 millones de fieles.

‘‘Esto es un sueño hecho realidad.

Ahora, las nuevas generaciones podrán reencontrarse con las costumbres religiosas con las que sus padres fueron educados”, Laila Faour de Saab, líder de la comunidad colombo-libanesa.

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400 mil son las personas que pertenecen a las comunidades colombo-libanesas. Sin embargo, no todos profesan el rito católico maronita.

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REDACTOR DE EL TIEMPO

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