CONSTRUCCIONES DEBEN SER ANTISÍSMICAS

CONSTRUCCIONES DEBEN SER ANTISÍSMICAS

Si usted vive en Cali o en los departamentos de la Costa Pacífica, en los Santanderes o en el Viejo Caldas, está en una zona de mayor amenaza de terremoto, que si habita en Bogotá, Medellín o la zona central del país. De igual forma, la Costa Atlántica y la Amazonia, son las áreas catalogadas como de más baja posibilidad de que ocurra un sismo.

22 de enero 1995 , 12:00 a.m.

Sin embargo, el riesgo depende de la calidad de la construcción. En pocas palabras, es mejor vivir en un casa bien construida en Cali que en una vivienda mal construida en Bogotá.

La localización dentro del territorio nacional no es el único elemento para catalogar el riesgo. En la medida en que ciudades como Bogotá y Cali han crecido a ritmos acelerados, sus edificaciones se han venido levantando en zonas de suelos blandos profundos, donde hay una gran amplificación de la onda sísmica y el terreno se comporta como una gelatina durante un sismo.

Por ejemplo, la mayor parte del daño en San Francisco a raíz del terremoto de 1989 estuvo localizado en áreas que alguna vez fueron pantanos y que se construyeron ganándole terreno a la bahía. De igual forma, los terremotos ocurridos en Ciudad de México y en la ciudad de Leninakan en la República de Armenia, antigua Unión Soviética, fueron más devastadores debido a que estas dos ciudades están construidas sobre terrenos blandos, lechos de antiguos lagos o pantanos desecados, que amplifican el movimiento de los edificios que allí se levantan.

Atención a la construcción Un elemento más de suma importancia para evaluar el riesgo no tiene que ver con la geología sino con la ingeniería. Los países localizados en zonas de gran amenaza sísmica han venido implantando códigos de construcción sismo-resistentes cada vez más estrictos con el fin de disminuir la vulnerabilidad de las construcciones.

El terremoto de San Francisco puso a prueba las normas de construcción de esta ciudad y salieron bien libradas, mientras que la destrucción en la República de Armenia en 1988, donde hubo más de 25 mil muertos, está en parte explicada por la deficiencia en los códigos y en la calidad de la construcción.

Sin embargo, estos tres elementos que interactúan para hacer que un terremoto sea más o menos destructivo, siguen siendo estudiados y revaluados en forma permanente por los científicos. Por ejemplo, los mapas de riesgo sísmico cambian en la medida en que se obtiene mayor información sobre el movimiento de las diferentes placas terrestres.

Así mismo, los resultados de nuevas investigaciones o la aparición de nuevos métodos de construcción deben ser aplicados a los códigos de construcción, los cuales evolucionan permanentemente. El código de California es actualizado cada tres años.

Por todo ello las edificaciones en las ciudades no se comportan de igual forma durante un terremoto. Como los códigos evolucionan permanentemente, en todas las ciudades del mundo conviven edificaciones diseñadas bajo criterios diferentes. En Colombia se expidió un Código de Construcciones Sismo-resistentes en 1984 y ahora se encuentra para estudio del Congreso otro más estricto y más moderno y actualizado, que atiende la experiencia nacional e internacional de los últimos años.

Esto no quiere decir que las edificaciones construidas antes de estos códigos corran serio peligro. Sin que fuera de aplicación obligatoria, desde hace muchos años los ingenieros colombianos han venido utilizando normas o métodos constructivos conocidos en otros países. Además, en general las edificaciones más antiguas están construidas en terrenos más duros.

Sin embargo, aunque existen unas construcciones mejores que otras, tres terremotos en Colombia, el de Bogotá en 1775, el de Cúcuta en 1875 y el de Popayán en 1983, han dejado como lección que no ha sido bueno el comportamiento sísmico de las construcciones coloniales y en mampostería. De allí que el nuevo código proponga que quienes adecúen sus viviendas a las nuevas normas obtengan un alivio tributario.

El peligro de las fachadas De esta forma, terremotos de la misma intensidad producen efectos destructivos muy diversos de acuerdo con la interacción de muchas variables. El mayor de los sismos que se presentó esta semana en Colombia -el jueves- de magnitud seis en la escala de Richter, fue catalogado como un sismo de juguete por los ingenieros, que no miden el pánico que éste genera, sino la intensidad del movimiento. En efecto, la aceleración que se produjo en este sismo, en Bogotá, medida en una zona de suelo blando, fue del orden de una cuarta parte de la aceleración de diseño que exige el Código de 1984.

Esto no quiere decir, sin embargo, que sólo un sismo cuatro veces mayor causaría daños. El objetivo de los códigos es salvaguardar las vidas humanas y no garantizar que no ocurran daños en la propiedad. Es decir, en los sismos fuertes se pueden desprender algunos elementos no estructurales, como pedazos de fachadas o muros, sin que la estructura haya fallado. Lo que se evidenció en Bogotá fueron todos daños de esta naturaleza.

Por eso, es importante que si las personas salen a la calle en el momento de un sismo, se retiren de las fachadas de las edificaciones. Igualmente, si están en un edificio, se alejen de las fachadas y los vidrios.

J.R.Ll.

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